El Norte de Castilla

El público abarrotó el Teatro Liceo en la primera jornada del ciclo ‘Salamanca, Iglesia y Universidad’.
El público abarrotó el Teatro Liceo en la primera jornada del ciclo ‘Salamanca, Iglesia y Universidad’. / RUBÉN RAMOS

«La teología es el antídoto contra el fundamentalismo y la secularización»

  • Olegario Glez. de Cardenal: Teólogo, escritor y académico de Ciencias Morales y Políticas

  • Asegura que no ha habido ningún tramo en la historia «en la que la dimensión religiosa no se haya manifestado ni dejado su huella»

Olegario González de Cardedal inauguró ayer el ciclo de conferencias de la cátedra Domingo de Soto ‘Salamanca: Iglesia y Universidad, ayer y hoy’ con una encendida defensa de la enseñanza de la Teología también dentro del ámbito civil. Un teatro Liceo lleno de atento público recibió al prestigioso teólogo, quien narró como en el siglo XIX España y Francia suprimieron las facultades de Teología de las universidades estatales, mientras, en otra corriente distinta, Inglaterra y Alemania las mantuvieron. «Hoy en día en Oxford y Cambridge, así como en universidades americanas de prestigio existen las denominadas ‘School of Divinity’, que no son sino facultades de Teología», explicó, no sin antes añadir que el Papa emérito Benedicto XVI, el teólogo Joseph Ratzinger, es «fruto de una universidad del Estado». Y es que para González de Cardedal la religión «pertenece a la dimensión pública de la raza humana y debe ser vista como otros saberes». De ahí que la Teología sea, en palabras del eminente académico, «pensamiento sobre lo que es humano, y no una invitación a rezar», ya que, recordó, «no ha habido ni un tramo en la historia en la que la dimensión religiosa no se haya manifestado y dejado su huella en el arte, la cultura o la moral».

Olegario González de Cardenal, poco antes de iniciar su exposición.

Olegario González de Cardenal, poco antes de iniciar su exposición. / R.RAMOS

«Allí donde se prohíbe hablar de Dios por no ser demostrable, no es legítimo hablar tampoco del ser, de la justicia, del bien o del futuro porque tampoco son ellos verificables», continuó González de Cardedal, para quien este rechazo a hablar de Dios está detrás de la crisis de las universidades. Más allá, el teólogo definió a su disciplina académica como el «antídoto necesario contra dos amenazas de hoy en día: el fundamentalismo y la secularización de la conciencia que la deja ciega y sorda para los problemas esenciales del hombre».

Melchor Cano y Lutero

Olegario González de Cardedal hizo un repaso, además, en su intervención a la historia de las universidades y, por tanto, de la Universidad de Salamanca, desde su origen en las escuelas catedralicias del siglo XII, y destacó, en especial, las figuras de Francisco de Vitoria, fray Luis de León y Miguel de Unamuno, sin olvidar a otros como Melchor Cano, que fue «clave para el diálogo con Lutero». Precisamente, ante la Reforma protestante Salamanca fue fundamental, pues, señaló el profesor, «aportó a sus mejores teólogos para el Concilio de Trento».

De aquellos años se pasó a la controversia, también teológica, entre dominicos y jesuitas y a las implicaciones y problemas que trajo el descubrimiento del nuevo mundo. Aquí cobra vital importancia la figura de Bartolomé de las Casas y también de Domingo de Soto, que da nombre a la cátedra. De ese siglo XVII de esplendor del Imperio español en el que se multiplicaron las facultades de Teología, Cardedal pasó a tiempos más oscuros ya en el siglo XIX que llevaron a la extinción de estos centros de enseñanza dentro del ámbito civil, por mandato del ministro de Gracia y Justicia Ventura González Romero.