El Norte de Castilla

«En España se habla de 70.000 evasores fiscales y no ha pasado nada»

Hervé Falciani, durante la entrevista mantenida con El Norte de Castilla en Salamanca.
Hervé Falciani, durante la entrevista mantenida con El Norte de Castilla en Salamanca. / Laya
  • Hervé Falciani / Exingeniero del banco HSBC en Ginebra

  • El descubridor de 130.000 evasores fiscales en Suiza apoya la ley de la Junta para proteger a los funcionarios que denuncien corruptelas

Hervé Falciani (Montecarlo, 1972) confiesa que su vida ha corrido grave peligro en diferentes momentos, después de que descubriera el escándalo mundial encarnado por las 130.000 cuentas corrientes opacas de defraudadores fiscales en Suiza, conocido mundialmente como la ‘lista Falciani’. El mediático exingeniero de sistemas del banco HSBC en Ginebra pronunció en la Facultad de Derecho la conferencia inaugural del II Congreso Internacional sobre Criminalidad Organizada Transnacional, que dirige la profesora Laura Zúñiga. Poco antes, concedió una entrevista en exclusiva a El Norte de Castilla.

Falciani atesora una vida de película, con detenciones y registros domiciliarios en Suiza y Francia. En 2012 fue arrestado en el aeropuerto de Barcelona y acabó con sus huesos en la cárcel madrileña de Valdemoro, teniendo de compañero de prisión a Juan Antonio Roca, el cerebro de la Operación Malaya. Se sentó en el banquillo de la Audiencia Nacional, que se opuso en diciembre de 2012 a la orden de extradición dictada por Suiza, poniéndolo en libertad.

–¿Cuál es su actual situación jurídica en España?... ¿Tiene causas pendientes?

–Soy un hombre libre y no hay ninguna causa contra mí, ni en España ni en Francia. Solo me persiguen las autoridades suizas y la Interpol. Conviene aclarar que fui condenado en Suiza, siempre bajo las leyes suizas, por espionaje económico al colaborar con las administraciones de otros países. Es lo único real que existe contra mí. Esto es muy importante aclararlo, ya que no se me acusó de violación de secretos bancarios ni de robo de datos, como se ha dicho. Solo fui condenado por Suiza por espionaje económico.Es lo único real que han conseguido contra mí. Ni siquiera pudieron concretar los motivos de la extradición cuando la pidieron a la Audiencia Nacional española. Lo que pasa es que Suiza puede cazar a los corruptos de otros países, pero ellos están inmunes a algunos tipos de corrupción.

–¿Cuántos españoles hay exactamente en la ‘lista Falciani’?

–Yo no hablaría de cifras. Más que los datos de las 130.000 cuentas opacas, lo realmente importante es llegar a entender los mecanismos de las redes financieras. Hay que conocer los bancos con los que trabajan estas redes y qué representa la banca privada financiera que llamamos opaca. Lo que pasa es que hay unas guerras económicas que siguen existiendo por culpa de estas redes financieras... Las guerras económicas son peores que las políticas y son las que más matan hoy en día. Hablando de mi experiencia personal, puedo decir que he vivido durante 37 años en lugares que son paraísos fiscales y he crecido con todo esto... Lo que a mí me preocupa son esas leyes que están por encima de los poderes de los países.

–¿Qué opina del enorme revuelto mediático generado con los nombres famosos de la ‘lista Falciani’?

–Yo creo que no debemos quedarnos mirando el humo que se ha generado con estas listas. Cuando se habla de nombres, se está hablando de humo, pero no se habla de lo verdaderamente importante, que es conocer los mecanismos financieros de estas redes. En el caso del banco HSBC de Ginebra, se han generado 1.000 millones de euros de beneficios y todo eso ha girado en torno a solo 60 clientes. Hay mediadores, fondos de inversiones en todas estas redes y eso hay que conocerlo. Ahora ya sabemos lo que hay en la ‘lista Montoro’ y es público. Se habla de 70.000 españoles posibles defraudadores de españoles en esta lista. En este caso, también pasa lo mismo, se hace mucho humo hablando de los famosos que hay en ella. Eso no es lo importante. Lo fundamental es entender que en España se habla de 70.000 presuntos defraudadores en una lista y no ha pasado nada. Y también la ‘lista Montoro’ está conectada con la de Suiza.

–¿Tiene esperanzas en que la nueva coyuntura política española permita avanzar en la lucha contra estos escándalos financieros?

–A mí me parece muy interesante la nueva situación política que se vive en España. Estoy feliz y contento porque hay fuerzas de oposición al Gobierno que son importantes.Todo esto va a ser bueno para cambiar las cosas y va a ser bueno para la población. Creo que las fuerzas políticas de la oposición van a permitir dar un paso más para que podamos cambiar las cosas desde abajo... Y en España hay muchos ayuntamientos que pueden cambiar las cosa desde abajo, aunque reciban presiones desde arriba.

–La Junta ha aprobado en Castilla y León una ley, no exenta de polémica, para proteger a los funcionarios que denuncien fraudes y situaciones de corrupción. ¿Cuál es su opinión sobre la medida?

–He oído hablar sobre esta iniciativa de la Junta de Castilla y León. Es un tema muy importante. Hay que compartir información, hay que proteger la transparencia. Por eso, creo que una ley para proteger a estos funcionarios que denuncien los fraudes es un paso previo y natural que debe darse.

–Usted ha llegado a confesar que tenía miedo por su vida y temía que algún día lo acabarían matando por todo lo que descubrió’. ¿Sigue teniendo miedo por su futuro inmediato?

–Es cierto que he vivido diferentes situaciones de riesgo y peligro. Unas han sido legales y otras no. Por ejemplo, yo he estado en la cárcel en España y eso también es una forma de peligro, aunque sea legal. Yo creo que privar el derecho de la libertad es el principal peligro que puede correr una persona.

–¿Pero de verdad planearon su asesinato?

–He corrido riesgos físicos. Por ejemplo, yo he hablado del banco HSBC de Ginebra y he denunciado los casos de blanqueo de capitales vinculado al narcotráfico. Por eso he estado en un claro peligro. Hay países, como sucedió en Italia cuando se luchaba contra la mafia, donde actuaron bien, protegiendo a las personas que tenían información sobre la mafia.Yo estoy colaborando con laAudiencia Nacional y con otros países y, al mismo tiempo, me está buscando la Interpol por la orden que dictó Suiza. Es un lío que no puedes imaginarte.

–¿Cómo se puede combatir a los evasores fiscales?

–Cuando hablan de la ‘lista Falciani’, me preocupa que solo se estén comentando los nombres que hay, los famosos, y todo eso impida descubrir los mecanismos. Es cierto que los medios de comunicación ayudan a descubrir todo esto, pero lo importante de verdad son las leyes y las normas. Lo fundamental es proteger la información y buscar esa información, no por motivos ideológicos, sino con fines pragmáticos. Las empresas mas exitosas son siempre las que saben gestionar la información. Y hay que pensar en hacer normas empresariales, en hacer leyes, no fijarnos solo en ese humo del que tanto se habla.Necesitamos no solo unas leyes que nos legislen desde arriba. Hay que tener unas normas financieras. Por ejemplo, en Valencia van a votar ahora unas nuevas normas para conseguir la transparencia. Todo eso me parece bien.

–¿Le sorprendió el escándalo de los papeles de Panamá?

–El caso de los papeles de Panamá no fue ninguna sorpresa para mí. Lo que me sorprendió es que muchísima gente no supiera lo que había detrás de los papeles de Panamá. Insisto en que he vivido 37 años en paraísos fiscales y por tanto, lo de Panamá no me sorprendió. Claro que pueden salir más listas, pero el peligro es que solo se hable de los famosos, del humo que todo eso provoca. Es mucho más interesante hablar de lo que pueden hacer, por ejemplo, los ayuntamientos en favor de la transparencia.

–¿Es cierto que le ofrecieron mucho dinero por vender toda la información bancaria suiza?

–Claro que me han ofrecido dinero para comprar la información que tenía.La información es siempre poder y hay gente que la quiere aprovechar para perjudicar a otros.Yo nunca he querido que la información estuviera en manos una única persona y jamás he vendido nada a cambio de dinero.