El Norte de Castilla

Donde el demonio imparte clase

Imagen del Marqués de Villena junto a la Cueva de Salamanca.
Imagen del Marqués de Villena junto a la Cueva de Salamanca. / Word
  • Cuenta la tradición que el diablo utilizaba la Cueva y le servía de improvisada aula. Se decía que Satanás ofrecía sus conocimientos a siete universitarios, que completaban su formación en siete años

Los muros de la Cueva de Salamanca esconden una de las leyendas más llamativas de la ciudad, la que dice que fue punto de encuentro del demonio con estudiantes, un lugar que, todavía en la actualidad, es objeto de estudio por analistas de la historia más oscura de la humanidad.

Cuenta la tradición, recogida en parte por literatos de la talla de Cervantes o Calderón de la Barca, que en las profundidades de este lúgubre espacio el mismísimo malvado ofrecía sus conocimientos a siete universitarios, que completaban su formación en siete años.

En concreto, se aseguraba que Satanás se vestía de sacristán y que ofrecía sus conocimientos sobre magia, ciencias ocultas, astrología y adivinación, hasta que los alumnos superaban los siete años de ‘docencia’ y abandonaban el lugar. Todos salvo uno, que quedaba al servicio de la cueva para siempre.

De esta historia hay distintas versiones que han pasado de generación en generación, pues no faltan aquellas que ubican en este mismo espacio -ubicado en la Cuesta de Carvajal de Salamanca- a brujas o seguidores del mal de distinta índole o condición.

«Entremos; que quiero averiguar si los diablos comen o no, con otras cien mil cosas que dellos cuentan; y, por Dios, que no han de salir de mi casa hasta que me dejen enseñado en la ciencia y ciencias que se enseñan en La Cueva de Salamanca», escribió en su día Miguel de Cervantes, que se inspiró en la famosa leyenda para escribir su entremés, publicado en 1615.

La tradición y distintas publicaciones señalan que ya en la sociedad antigua se decía que este espacio había sido fundado por Hércules; y de todo aquello, a día de hoy, todavía en Iberoamérica se llama ‘salamancas’ a lugares donde se dice que brujas o demonios llevan a cabo sus aquelarres.

La Cueva de Salamanca forma parte de la que fuera Iglesia de San Cebrián, un templo románico que se erigió en la Cerca Vieja -antigua muralla- con motivo de la repoblación de la ciudad, en el siglo XII, y que desapareció en el siglo XVI, salvo este pequeño espacio en las profundidades de la tierra.

La existencia de la cripta se debe al desnivel de la zona, que obligó a la creación de 25 peldaños desde los exteriores bajos de la muralla para poder acceder a la nave del templo religioso, según recoge la información que puede leer cualquier turistas o curioso que decida pasear o se acerque al mismo lugar de la cripta.

Así se levantó un lugar, del que dice la tradición que albergó una escuela de ciencias ocultas donde, tal y como señala la tradición, Satanás, vestido de sacristán, ofrecía sus conocimientos sobre magia, astrología o adivinación a siete alumnos durante siete años.

Marqués de Villena

Esa misma leyenda indica que uno de los estudiantes que en la Cueva estuvo era Enrique de Aragón (1384-1434), este hombre fue ‘marques de Villena’ y tuvo su palacio junto a este mismo lugar. De su hogar queda en pie en la actualidad una torre, conocida como ‘Torre del Marques de Villena’.

Entonces, tras completar sus siete años de aprendizaje en la Cueva, Enrique de Aragón logró ‘engañar’ al diablo y escapar para no quedarse al servicio de ella, lo que le hizo perder su sombra para siempre, tal y como ha pasado de generación en generación.

Así los salmantinos han mantenido este lugar de la ciudad como un lugar reconocido por los amantes de las ciencias ocultas y temido por los que creen que fue ‘la escuela de Satán’.