El Norte de Castilla

Agustín Sánchez, presidente de Fevesa.
Agustín Sánchez, presidente de Fevesa. / MANUEL LAYA

«El Ayuntamiento debería hacer caso a los vecinos, que saben qué pasa en su barrio»

  • Agustín Sánchez Guardón / Presidente de Fevesa, Considera que el servicio 010 está funcionando bien, porque se arreglan problemas en 24 horas, pero cosas más graves no se tienen tan en cuenta desde el Consistorio

Agustín Sánchez Guardón es el presidente de la Federación de asociaciones de Vecinos de Salamanca, Fevesa, cargo que ejerce desde marzo de 2015. También es el vicepresidente de la asociación de vecinos de Tejares. Antes fue vocal. Cada dos años se renueva la dirección de esta federación. Por lo que próximos a 2017, es un buen momento para hacer un repaso a los barrios de la ciudad, a través de las palabras del presidente de la federación que agrupa a las 21 asociaciones con las que cuenta Salamanca ciudad. Aunque si bien, a Fevesa, también pertenecen asociaciones en la provincia. Tomando en cuenta las mismas, suman 51 asociaciones vecinales en toda la provincia.

–¿Están bien representados los barrios de la ciudad por asociaciones?

–Por asociaciones sí, pero por parte del Ayuntamiento no nos hacen ni caso. Creo que el Consistorio debería de hacer más caso a cada asociación de vecinos, porque los vecinos son los que realmente saben las precariedades que hay en cada barrio. El vecino sabe cómo está su barrio día a día. El alcalde no puede saber lo que pasa en todos los sitios.

– ¿No se da solución a los problemas vecinales?

– Está muy bien el servicio del 010, porque cuando se trata de problemas que se pueden arreglar en 24 horas, se da solución a ellos efectivamente. Pero por ejemplo, en mi barrio, Tejares, llevamos bastantes años luchando por la calle Ildefonso, que es el puente de la vía, que tienen que compartirlo peatones y coches. Desde 2010, en que llevo en la asociación, estamos luchando para que se ponga una pasarela paralela, para que los peatones vayan por un sitio diferente, porque hay peligro de atropello.

– Las asociaciones detectan detalles importantes en los barrios de Salamanca.

–El que sabe diariamente lo qué ocurre en el barrio es el vecino de a pie, el que vive allí, y luego cada asociación de vecinos. No están sólo para realizar talleres o actividades culturales, estamos también para atender al vecino en sus problemas diarios, por ejemplo tenemos asesoría jurídica gratuita para trabajadores. En la sede de la plaza Maestro Luna, se atiende los martes de 13:30 a 19:30 horas;y en la sede de la asociación de vecinos Munibar, en el Barrio Blanco-Pizarrales, los viernes de 19 a 21 horas.

–¿Qué su pone ser socio de una asociación vecinal?

–No es mucho, son 10 euros, al año.

–¿Se asocia la gente?

–Sí, hay mucha gente, nosotros en la de Tejares, andaremos alrededor de las 200 o 300 familias.

–¿En qué barrios se hacen más socios?

–En todos los barrios hay gente asociada, yo por ejemplo me hice socio desde que me hice vecino del barrio Tejares, aunque no participaba de las actividades.

–¿Por qué aconsejarían que se apunten a las asociaciones vecinales?

–Para participar en las actividades es más conveniente, también hay asociaciones que no permiten participar en las actividades a quienes no sean socios. En las fiestas de los barrios si pueden participar todas las personas que lo deseen, aunque no sean socios.

– ¿Están bien representados todos los barrios?

–Sí, pero la gente piensa que en cuanto ven una cosa que está mal y te lo comunican, es llegar y besar el santo, pero no es así, porque esto pasa por unos trámites dentro del Ayuntamiento. Por ejemplo, si es un asunto de urbanismo, tiene que pasar por la comisión correspondiente y los trámites oportunos. Si se trata de cuestiones solucionables en 24 horas, se hace, pero cuando se trata de mejoras más fuertes, hay unos tiempos, por ejemplo, quizá lo tengan que aprobar en el Pleno o en el Consejo de Ciudad.

– ¿Se implican la gente en las asociaciones?

–Creo que la gente debería implicarse un poco más en decirnos las cosas, porque puede haber zonas por las que a veces no pasamos.