El Norte de Castilla

Huellas de santidad en Salamanca

  • Numerosos lugares de la ciudad del Tormes recuerdan a sus personas santas

La solemne enciclopedia virtual, Wikipedia, dice que en el día de Todos los Santos, «la Iglesia celebra a manera de fiesta solemne a todos aquellos difuntos que, habiendo superado el purgatorio, se han santificado totalmente, han obtenido la visión beatífica y gozan de la vida eterna en la presencia de Dios». Esto quiere decir que «se festeja no sólo a los beatos o santos que están en la lista de los canonizados y que la Iglesia celebra en un día especial del año; se celebra también a todos los que no están canonizados pero viven ya en la presencia de Dios». No obstante esta definición puede tener tamices más o menos cuestionables, lo cierto es que estos días no acordamos de los seres queridos que ya no están entre nosotros. Tomando al pie de la letra el día Todos los Santos, Salamanca es afortunada en este sentido, es decir, en el de abundancia de hombres y mujeres ya canonizados o en proceso de canonización.

Sin duda, son numerosos los santos de la Iglesia Católica que han dejado su rastro en Salamanca, pero entre todos ellos cabe destacar a Santa Bonifacia de Castro, fundadora de la Congregación de las Siervas de San José, que es tenida como la primera santa salmantina, aunque en vida no fue querida en la ciudad del Tormes y, dado que su obra social de ayudar a las mujeres pobres a salir adelante por su propio pie no fue bien vista, tuvo que continuar con la misma en la ciudad de Zamora donde falleció, aunque sus restos luego fueron traídos de nuevo a Salamanca. En la actualidad sus reliquias se encuentran en la capilla del Colegio de las Siervas de San José, de la calle Marquesa de Almarza. En la calle Gran Vía, frente a este centro educativo hay una escultura de esta santa obra de Salud Parada Morollón.

Precisamente, una de las cuestiones abordadas en la Asamblea Diocesana que recientemente clausuró el obispo Carlos López, era la promoción del culto a los lugares santos de la ciudad, de los que hay muchos. Uno de ellos es la iglesia de San Juan de Mata, fundador de la Orden Trinitaria, quien no vivió en Salamanca, ni falleció en esta ciudad, pero cuyos restos si se custodian en esta ciudad desde el año 1966. En mayo del 2.000 se consagra el nuevo y actual templo a la Santísima Trinidad y a San Juan de Mata del que reposan sus restos en un céntrico mausoleo del templo. Este es un lugar especial, un centro de atención para los cientos de religiosos, mujeres y hombres, trinitarios y otras personas que guardan devoción a San Juan de Mata.

En Salamanca también dejó sus huellas Santa Teresa de Jesús, la reformadora de las carmelitas, que casualmente llegó a la ciudad del Tormes, en la víspera de Todos los Santos, según recuerda el canónigo de la catedral de Salamanca, Daniel Sánchez. Fue el primer viaje de la santa abulense a la ciudad de los doctores, en 1570, y pasa su primera noche junto a María del Sacramento en la casa que será la sede de su séptima fundación. Se trata de la casona de los Ovalles, con su arco apuntalado, situada concretamente en la calle de Condes de Crespo Rascón, número 25. Precisamente frente a este inmueble hay una escultura de la monja mística, del escultor Amable Diego, denominada ‘Monumento a Santa Teresa de Jesús’. Esa primera noche de Todos los Santos en Salamanca la doctora universal deja constancia en sus escritos del temor de su compañera, debido al fuerte viento de la noche, otros ruidos nuevos de la casa para ellas y el redoblar de campanas por los difuntos.

El contemporáneo de la santa andariega, San Juan de la Cruz, también estuvo en Salamanca, fe de ello da la escultura que hay del mismo y la céntrica calle que lleva su nombre.

Pero si hay un santo conocido en Salamanca, ese es San Juan de Sahagún, patrono de la ciudad, conocido por sus milagros y otras anécdotas. Sirva recordar el del Pozo Amarillo y la pacificación de los Bandos.

Precisamente esas buenas acciones, sean milagrosas o destacadas por su derroche de bondad les hicieron merecedores de ese hueco especial en el cielo.

En este bosquejo, que no deja hueco a todos los hombres y mujeres santos de la ciudad ya van tres santos Juan.