El Norte de Castilla

Visitando la exposición con las setas recogidas en la ruta del primer día.
Visitando la exposición con las setas recogidas en la ruta del primer día. / M.J. GUTIÉRREZ

La falta de lluvia deja pocas setas, pero buen ambiente, en las jornadas de Santibáñez

  • La ausencia de precipitaciones en septiembre ha hecho que haya muy pocos ejemplares aunque se han podido recoger algunas rarezas de la zona

La localidad de Santibáñez de la Sierra cerró ayer dos días dedicados a las setas que, si bien contaron con una buena participación tanto de vecinos del pueblo como de aficionados llegados desde otros puntos de la provincia o incluso de Madrid, tuvieron escasez de ejemplares.

Y es que, tal y como explicaba Constantino Huidobro, de la Asociación Micológica Lazarillo, este año apenas se han recogido unas 80 variedades «la mitad del año pasado», una situación claramente provocada por la «falta de agua, ya que no llovió en septiembre, que es cuando en la Sierra de Francia más abunda».

Esta situación de verano prolongado y otoño poco lluvioso ha hecho que algunas de las setas habituales en esta zona, simplemente, no hayan aparecido este año. «No hay apenas champiñones, ni amanitas, ni boletus...», señalaba Huidobro, quien destacó que, curiosamente, sí se han recogido «algunas variedades que no se habían cogido nunca como las paras escrirpa o los boletus appendiculatus».

«Este año faltan las comestibles típicas de esta zona, no hemos encontrado prácticamente nada», aseguraba el especialista en micología quien señalaba que, pese a la mala noticia que esto puede suponer para los aficionados a la micología o a los que venden las setas como vía económica de subsistencia, «es bueno, para que no se esquilme tanto la sierra».

Aunque pocas eran comestibles, entre los ejemplares que se recogieron sí que se podían encontrar algunas «venenosas y alucinógenas», algo que siempre llama la atención a los curiosos que se adentran en el mundo de la micología y que estos días han podido acudir tanto a una ruta por el campo para recolectar los ejemplares como a conferencias, exposiciones y una clasificación de las diferentes setas.

Además, ayer también tocó darle un placer al paladar y, dentro del programa de las jornadas micológicas de Santibáñez de la Sierra, se había preparado una degustación de setas. «Solo un 20 o 25% de las que hemos preparado son de las que cogimos en la ruta, porque este año hay muy pocas por aquí, así que las hemos tenido que traer de otras zonas para probarlas», señalaba Huidobro, quien explicaba que se iban a preparar «a la plancha, con aceite, sal y ajo, es decir, con el conocido mojo serrano, que es como se preparaban aquí antiguamente».

El especialista micológico quiso agradecer tanto la participación de los vecinos y el resto de visitantes en las jornadas, como la colaboración del Ayuntamiento, Acasa y esto de colectivos que las hicieron posible y, de manera especial, quiso lanzar un reconocimiento a los hermanos Emilio y José Marcos Porras.

Unas buenas jornadas, hechas entre todos, para combatir mejor un mal año de setas y es que «como no llueva más, este año ni trompeta, ni cantarelo, ni nada», sentenciaba Huidobro.