El Norte de Castilla

La cita de las familias con sus difuntos revive con oraciones, flores y recuerdos

Las familias recorren el cementerio de San Carlos Borromeo para localizar las sepulturas de sus seres queridos y depositar flores en ellas.
Las familias recorren el cementerio de San Carlos Borromeo para localizar las sepulturas de sus seres queridos y depositar flores en ellas. / MANUEL LAYA
  • El porcentaje de incineraciones suma el 30% en Salamanca, pero es inferior al 36% de la media nacional

Algunos farfullaban en tono irónico sobre la reciente y controvertida disposición del Papa Francisco, que obliga a los fieles católicos a depositar las cenizas de los difuntos, en el caso de que las familias se decanten por la incineración de sus seres queridos, en lugares santos y prohíbe guardarlas en

espacios profanos, como los domicilios, o esparcirlas por parajes naturales ligados a la vida del fallecido, como bosques o mares. No obstante, la polémica abierta por las nuevas instrucciones de la Santa Sede no alteró ayer la celebración de la festividad de Todos los Santos que, un 1 de noviembre más, se encaminó por las pautas tradicionales que encarnan los centros florales, los ramos de claveles y crisantemos, las tiernas roscas de santo y los aceitosos y y deliciosos churros que proliferaron a lo largo de todo el día por las proximidades del cementerio de San Carlos Borromeo. Estampas similares se pudieron vislumbrar también en el camposanto de Tejares.

El generoso y radiante sol del primer día de noviembre facilitó la masiva presencia de familias en los cementerios para visitar las tumbas de los fallecidos. Se trata de una ancestral tradición que ha logrado sobrevivir al imparable paso de los años, todo ello condimentado, desde el punto de vista del paladar, por sabrosas roscas de santo, jugosas y aceitosas porras y humeantes vasos de chocolate. Estas inconfundibles escenas, que forman parte del imaginario colectivo de Todos los Santos, envolvieron el constante trasiego de personas por la laberíntica y ordenada sucesión de tumbas y sepulturas que vertebran la sepulcral fisonomía de los cementerios municipales de San Carlos Borromeo y Virgen de la Salud de Tejares.

El silencioso rezo de oraciones ante las tumbas donde reposan, para la infinita posteridad, los restos mortales de las personas que ya no viven en este mundo se entremezcló de forma reiterada con la emoción contenida, que incitó a rescatar del baúl de los recuerdos los rostros de familiares y amigos que han abandonado, sin posibilidad de retorno, la temporalidad mundana.

La técnica de la incineración sigue cosechando adeptos, utilizándose en Salamanca en el 30% de los fallecimientos, según los datos aportados por el gerente de la empresa concesionaria Parque Cementerio, Carlos Muñoz. Con todo, los salmantinos se sitúan en este apartado específico por debajo de la media nacional, que se eleva hasta el 36%. Respecto al destino final que las familias dan a las cenizas del difunto tras el paso por el crematorio, resulta muy difícil aventurar cuántos se decantan por secundar las directrices del Vaticano, depositándolas en un camposanto, y cuántos les otorgan otro destino. Lo que es cierto, sin embargo, es que el llamamiento del Pontífice no va contracorriente, dado que cada vez se impone más la tendencia de guardar las cenizas en los cementerios y recintos sagrados, y decrece progresivamente el hábito de buscar emplazamientos de lo más variopinto, que engloban desde el jardín de la casa hasta la inmensidad del mar o los parajes de la naturaleza.

«Ha sido una jornada muy tranquila, con mucha gente visitando los cementerios», resaltó Carlos Muñoz a la hora de hacer balance de la jornada festiva. Además, durante los cuatro días anteriores también se detectó una especial afluencia a los dos camposantos, propiciada por personas que adelantaron el ritual de llevar flores a las tumbas de sus familiares.

En el capítulo de las nuevas tecnologías, una simple consulta a la página web de Parque Cementerio permite localizar sin ninguna dificultad la ubicación de cada fallecido. Basta con introducir el nombre y los apellidos de la persona y, mediante un sencillo click, se encuentra el emplazamiento exacto de la tumba buscada.