El Norte de Castilla

San Miguel de Robledo rinde honores al Santísimo Cristo por octubre

    Procesión con la imagen del Cristo desde la iglesia, amenizada por el tamborilero.
    Procesión con la imagen del Cristo desde la iglesia, amenizada por el tamborilero. / M. J. Gutiérrez
    • Los bailes no faltaron tras el convite en la plaza del Humilladero

    Aunque la festividad del Santísimo Cristo se celebra habitualmente el 14 de septiembre, coincidiendo con la Exaltación de la Cruz, en San Miguel de Robledo hace muchos años que se decidió cambiar esta fiesta de fecha y lejos de trasladarla a los meses de verano, en los que ya celebran sus fiestas patronales en honor de la Virgen de Cargamancos, decidieron retrasarla en el tiempo, concretamente al otoño, convirtiéndose en una nueva cita para los hijos del pueblo en una temporada en la que hay menos actividad.

    Así, desde hace años los vecinos de San Miguel de Robledo e hijos del pueblo que residen en diferentes puntos de España se reúnen el último sábado del mes de octubre para rendir honores al Santo Cristo. Una fecha que en esta ocasión ha sido muy propicia, pues ha coincidido con el puente de Todos los Santos, haciendo que fueran muchas las personas que ayer se congregaron en el pueblo, de forma que la treintena de habitantes que viven habitualmente en el pueblo casi se triplicó puesto que fueron entre 70 y 80 personas las que se dieron cita en la localidad serrana para celebrar esta fiesta.

    Con unas temperaturas muy agradables, e incluso calor para las fechas que estamos, los vecinos se reunieron a las doce del mediodía para asistir a la eucaristía en honor del Cristo, a la que siguió la procesión con la imagen del Crucificado -amenizada por el tamborilero local Vicente y por los cánticos de las mujeres- hasta la plaza del Humilladero. Una vez allí, se dio paso al ofertorio en el que niños y mayores ofrecieron sus donativos a la talla que, más tarde, sería introducida en la ermita del Humilladero.

    Tras los actos religiosos llegó un copioso convite a base de ibéricos, queso y dulces; y los bailes al son del tamborilero, jotas y pasodobles que más de uno se arrancó a bailar.

    La fiesta continuó por la tarde con un nuevo encuentro de confraternidad, esta vez para degustar chocolate con churros.