El Norte de Castilla

La danza libre pide paso

El salmantino Orestes Prieto,en un momento de su actuación.
El salmantino Orestes Prieto,en un momento de su actuación. / J. H.
  • El salmantino Orestes Prieto, natural de Babilafuente, resucita a Isadora Duncan a través de esta disciplina

El pasado sábado la danza libre tuvo su hueco en la sala Theredoom de Madrid gracias al salmantino Orestes Prieto, hijo de Babilafuente, quien a su vez es uno de los principales promotores de este tipo de danza, en su caso en Madrid y otras provincias donde imparte lecciones. Su hermana, Rocío Prieto, que también acudió a dicha actuación, es a su vez junto a él, otra de las piezas clave en la difusión de la danza libre, en su caso en Portugal, concretamente en Lisboa, donde también imparte clases de este tipo de danza perteneciente al género de la danza moderna, cuyos orígenes se atribuyen a Isadora Duncan.

La puesta en escena de Orestes Prieto se hizo realidad en una de esas modernas salas concebidas para que pequeños grupos de personas que valoran las expresiones artísticas más actuales puedan saciar su sed de cultura viva. En este caso fueron seis decenas de personas, las que tuvieron el privilegio de contemplar a Orestes Prieto «dando vida a un bailarín que muestra su visión más íntima sobre la danza libre, en una puesta en escena que tomaba como referencia las horas de estudio de Isadora Duncan y la técnica Malkovsky», según reza en la programación previa. Esta inspiración propició la creación de una historia de vivencia personal, música y poética con grandes momentos de emoción.

En el público se encontraban alumnas de Orestes, pero también había personas que por primera vez observaban esta forma de danza creada por Isadora Duncan, quien a su vez es considerada una de las precursoras de la danza moderna de origen norteamericano. Todos mantuvieron atento silencio en el momento en que las luces bajaron de intensidad y el bailarín entró en la sala con un bolso grande, del que fue extrayendo objetos. Entre los cuáles se encontraba alguno de los libros que recogen las aportaciones de Isadora Duncan y otros enseres que recuerdan a esta mujer, entre los que destacaban las chalinas o largos pañuelos de seda. Estos, como piezas utilizadas por el bailarín en algunos de los movimientos de esta danza, y también una prenda que gustaba a esta bailarina y coreógrafa estadounidense, quien precisamente murió estrangulada por una estola de fuerte seda que llevaba alrededor de su cuello, cuando esta se enredó en la rueda del automóvil en que viajaba.

El bailarín salmantino empezó a mecer su cuerpo respetuosamente, siguiendo la melodía con esa visión filosófica heredada de Duncan, marcada por la búsqueda de la naturalidad a través de la liberación de los cuerpos y una expresión más espontánea del ser humano. El público enmudeció, concentrado en captar el significado de cada movimiento de su cuerpo, durante la hora que duró la puesta en escena. El artista de la danza seguía la técnica Malkovsky con el fin de dar de sí reflejos en el cuerpo, espontaneidad y alegría del alma. Aunque en alguna de las frases pronunciadas por el propio bailarín durante la actuación, a través de una voz grabada previamente, recordó que «la felicidad existe», según una de las afirmaciones atribuidas a Isadora Duncan.

Naturaleza y plantas

Aparte, se pudieron escuchar otras citas más bellas que orientaban al espectador en la interpretación de los armoniosos, expresivos y a la vez, naturales movimientos corporales del artista. Muchos de ellos inspirados en la naturaleza y las plantas, y todos ellos caracterizados por la perfecta sincronía de la danza y el movimiento a la que conduce la técnica Malkovsky, teniendo como base la economía del esfuerzo y gestos eficaces, ideados dentro de lo económico, lo fácil, lo fluido y lo armonioso. El artista hizo varios cambios de vestuario, y concluyó recogiendo los enseres que al principio había entrado en la sala.

Muchos otros detalles caracterizaron esta forma de expresión artística, interpretados por cada asistente de un modo u otro. Debido a la fuerte demanda, y que varias personas se quedaron sin poder acudir por completarse el aforo de la sala, Orestes Prieto tiene previsto volver a poner en escena la danza libre para que esas personas que se quedaron si sitio también puedan disfrutar de esta actuación.