El Norte de Castilla

Más de 8.000 salmantinos tiñen el centro de color esperanza contra el cáncer

Vista panorámica de la plaza de la Concordia minutos antes de tomar la salida. / MANUEL LAYA
  • Muchos lucieron nombres en sus camisetas por los que no están o luchan con la enfermedad

Había hecho cumbre el último de los ocho mil y pico participantes y en la plaza de la Concordia se escuchaban unas notas... «Saber que se puede, querer que se pueda / Quitarse los miedos, sacarlos afuera / Pintarse la cara color esperanza, tentar al futuro con el corazón ...». Letra que, sin pretenderlo, se convirtió en un himno para todos los salmantinos que cumplieron con su cita contra el cáncer, desoyendo incluso las previsiones metereológicas más pesimistas que anunciaban lluvias durante toda la mañana. Y es que hasta el agua respetó la causa y mostró su solidaridad con una pelea que, por lo visto, ayer, se empieza a librar en la calle para posteriormente trasladarse a todos esos laboratorios ávidos de financiación para dar con la tecla que acabe con ésta y todas las Marchas Contra el Cáncer que se celebra en el mundo.

Fotos

  • Marcha Contra el Cáncer en Salamanca (1/2)

  • Marcha Contra el Cáncer en Salamanca (2/2)

Una epidemia devastadora que esconde esperanza pero que cada día nos muestra nuevos rostros. ¿Quién no tiene o conoce algún caso vinculado al cáncer? ¿Un familiar o amigo librando batalla contra uno de los pocos enigmas indescifrables que todavía se le resisten a los investigadores? Muchos de esos rostros no acudieron ayer a la cita en la plaza de la Concordia, muy a su pesar, y sin embargo sí estuvieron presentes gracias a la solidaridad de miles de salmantinos que no quisieron perder la oportunidad de teñir color esperanza el casco histórico y las principalesa arterias de la capital. Se preguntará el lector por qué estuvieron sin estar. Y la respuesta no estuvo en el viento, si no en cientos de camisetas verdes camufladas entre la multitud que se distinguían del resto por los nombres que llevaban escritos, bien de familiares o amigos que ya no están a causa de la enfermedad o de personas cercanas que están ya remangadas en plena batalla. Es el caso de José Sogo, que a punto de dar carpetazo y en plena recta final del pulso que mantiene con un cáncer de próstata, no asistió en cuerpo pero sí en alma a través de su camiseta verde esperanza. El suyo es uno de tantos ejemplos que sobrevolaron ayer la plaza de la Concordia, la calle Toro, Tentenecio o Libreros, donde la ranita no pudo lanzar su guiño a los caminantes por el trampantojo que le separa de los turistas desde hace ya varias fechas.

No es de extrañar que la Marcha, casi en pañales con solo tres años de vida, se impregnara ayer de una emoción que en algunos casos llegó a traducirse en lágrimas. Al borde de ellas se instaló Inmaculada Rodríguez, presidenta de la AECC, que apenas podía articular palabra ante la respuesta dada por los salmantinos. Ella que vio nacer la prueba en 2014, le faltó tiempo para repartir agradecimientos. No es para menos.

Triplica la primera edición

La Marcha Contra el Cáncer se dio a conocer a la sociedad salmantina con 2.500 participantes, y en dos años ha dado un salto inimaginable entonces, pasando a 5.000 hace un año y a más de 8.000 en esta tercera edición. Si no hay una cifra exacta es porque la respuesta desbordó incluso las propias expectativas de la organización, que solo preparó 8.000 dorsales en previsión de que la participación, condicionada también por la meteorología no alcanzara siquiera los 7.000.

Pues bien, finalmente ni llovió -apenas unas gotas en los prolegómenos al pistoletazo de salida- ni la gente se quedó en casa como muchos nos temíamos. Los salmantinos se echaron a la calle para respaldar una causa que es de todos y que gracias a iniciativas como la de ayer seguirá teniendo vías para encontrar soluciones. De no ser por este respaldo, la Asociación Española Contra el Cáncer en Salamanca no habría podido destinar este mismo año 1,2 millones de euros al proyecto de investigación oncológica liderado por Xoxe Ramón G. Bustelo, un trabajo que se centra en identificar aquellos genes que dan lugar a los tumores, con el fin de poder diagnosticar y tratar a pacientes oncológicos de manera eficaz y específica. Y de no ser por este respaldo, la AECC no podría financiar con 200.000 euros otros cuatro proyectos como los que anunciará a finales de este mismo mes.

Pasos, todos ellos, que dieron sentido a la marcha de ayer y al aliento recibido por los miles de salmantinos que desafiaron al tiempo para teñir de verde rincones tan emblemáticos como la plaza Mayor, la Rúa Mayor, la calle Ribera del Puente -donde se asomó, incluso, el sol para saludar a los andarines-, la cuesta de Oviedo, la calle Veracruz, Libreros o la misma calle Compañía.

Todo un circuito turístico de casi 7 kilómetros que desembocó en el mismo punto del que partió, aunque hora y media después. Justo en la misma plaza de la Concordia en la que resonaban los acordes de la canción de Diego Torres. «Saber que se puede, querer que se pueda / Quitarse los miedos, sacarlos afuera / Pintarse la cara, color esperanza, tentar al futuro, con el corazón».