El Norte de Castilla

Pablo S. Herrero y Joaquín Vila trabajan en una de las paredes secundarias del proyecto.
Pablo S. Herrero y Joaquín Vila trabajan en una de las paredes secundarias del proyecto. / ELENA GÓMEZ

El arte y el mundo rural se reivindican en Juzbado

  • El frontón de la localidad luce un gran mural, obra de Joaquín Vila y Pablo S. Herrero, cargado de simbolismo

Existe una desafortunadamente arraigada creencia popular que dice que la cultura de calidad solo se puede disfrutar en las grandes ciudades y que los pequeños pueblos han quedado relegados de la misma, teniendo que conformarse con el plano del folclore.

Para romper con esta visión, desde Juzbado llevan años promocionando una serie de iniciativas que llevan la cultura y el arte a sus tranquilas calles, provocando un cambio de enfoque que a muchos aún sorprende, pero que ellos se empeñan en reivindicar con actos como su ya conocidísimo Libro Abierto, un encuentro de poetas iberoamericanos de primer nivel que dejan su impronta en las calles de la localidad al ritmo de la poesía.

Ahora, Juzbado ha decidido dar otro paso y adentrarse en el mundo del muralismo –que de nuevo muchos siguen vinculando a la ciudad– decorando su frontón municipal, junto a las piscinas, con una gran e impresionante obra de Joaquín Vila ‘Juako’ y Pablo S. Herrero.

Se trata de una gran pared de hormigón (y varias paredes más pequeñas que rodean el complejo) que a lo largo del último mes ha ido perdiendo su solemne gris para adoptar tonos marrones, acordes con la naturaleza del entorno, y vestirse con un buen número de símbolos que hablan de la historia del pueblo.

De hecho, han sido los propios vecinos los que, sobre los bocetos presentados por los dos artistas, han elegido a través de un concejo abierto el diseño final en el que se pueden encontrar árboles y plantas que representan la flora del lugar, un buen número de aves y plumas que hablan sobre la fauna más común y otros elementos como hexágonos que simbolizan la geología tan característica de Juzbado (el hexágono es la cristalización del cuarzo, que corona el mural y que es uno de los minerales presentes en el granito) u ondas que representan el agua del río y los molinos. También la cultura está presente, con un gran libro abierto (en honor al nombre del proyecto cultural estrella del pueblo).

Pero los vecinos no solo han ayudado a decidir el diseño final de este proyecto –impulsado por el Ayuntamiento y financiado por Enusa– sino que también han sido fieles testigos del proceso.«Nos venían a ver todos los días, nos hacían comentarios sobre lo que opinaban e incluso hay un grupo que nos ha dicho que les hemos cambiado la ruta del paseo», señalaban entre risas los artistas que, durante este mes, han dejado sus viajes pintando por todo el mundo para vivir en el pueblo.

Todo este trabajo se ha estado grabando en documental dirigido por Álvaro Málaga en el que colaboran los fotógrafos Antonio Ruano y María de los Ángeles Vicente y el piloto de dron José Luis Hernández, para poder ilustrar un proceso de transformación que ayude a ver que el arte también es cosa del mundo rural. De hecho, tal y como señalan los dos muralistas, «el impacto de estas obras es mayor en el mundo rural, en la ciudad ya no sorprende, por lo que llevarlo a este entorno es algo que está en auge».

«La cultura siempre era propia de las ciudades, pero ¿por qué no va a haber cultura en el mundo rural? Yo siempre he ido buscando estos proyectos», señala ‘Juako’, quien además de muralista también es ilustrador especializado en naturaleza.

Por su parte, Pablo S. Herrero, responsable de los árboles que adornan el mural, asegura que parte de su proyecto artístico tiene precisamente que ver con la «reforestación ficticia de áreas donde antes había bosque».

Ahora, además de formar parte de sus proyectos artísticos, este gran mural también forma parte de la vida y la historia de Juzbado.