El Norte de Castilla

Cristina Nóvoa en su clase del CRA Ribera de Cañedo donde aplica su particular método educativo.WORD
Cristina Nóvoa en su clase del CRA Ribera de Cañedo donde aplica su particular método educativo.WORD

«Las TIC’s son una ventana abierta al mundo que es asequible»

  • Cristina Novoa / Profesora de inglés en el CRA Ribera de Cañedo, Esta profesora aplica las nuevas tecnologías para poder aprender una nueva lengua a través de la cultura de los países donde se habla

Cristina Nóvoa es, actualmente, profesora de inglés en el CRA Ribera de Cañedo, que tiene su sede principal en Calzada de Valdunciel.Allí, en un entorno rural y con niños de diferentes edades, desarrolla un innovador proyecto educativo que está presentando en congresos de todo el país y que hoy mismo llegará a una feria enIfema, en Madrid.

–Su proyecto se conoce por el acrónimo L.A.L. que viene de ‘Learning Alive Language’, que vendría a ser ‘Aprender Lengua Viva’. ¿De qué se trata?

–Sí, se llama ‘Aprender Lengua Viva a través de su cultura’. La idea es dejar de lado los libros y los materiales artificiales, con el trabajo que eso conlleva para el maestro que es mucho pero muy gratificante, y aprender a partir de la cultura de uno de los países de habla inglesa. Creo firmemente que para hablar un idioma es necesario conocer su cultura y todo lo que le rodea, porque la lengua es algo que se va modificando cada día según las personas que lo hablan y los influjos de la televisión, la radio... todo esto en un libro no se puede reflejar por lo que yo creo que lo mejor es aprender a través de la cultura.

– ¿Y esto cómo se consigue en el aula?

– Utilizando las TIC’s (Tecnologías de la Información y la Comunicación) que son una ventana abierta al mundo que a la vez es asequible, tanto económicamente como por su actualidad. Lo que hago es seleccionar una unidad didáctica que se vaya a trabajar y lo sustituyo por un país de habla inglesa. Por ejemplo, este curso, seleccioné Nueva Zelanda y elegí una receta típica que se cocina en clase, un vídeo u otro material que me muestre la geografía del país y otro que muestre la historia; un vídeo sobre animales salvajes del país... También trabajamos con Google Maps, porque es muy interesante ya que pueden entrar y ‘caminar’ por las calles de las ciudades principales. Además seleccionamos un cuento típico de la literatura de ese país y una canción, como mínimo, que en este caso es el himno de Nueva Zelanda que también hemos escuchado en maorí, además de en inglés. Instamos a los niños a que canten la canción y, además, en ese vídeo se incluye el lenguaje de signos, así que también nos sirve para trabajar el tema de las discapacidades. Otra de las actividades es trabajar con periódicos auténticos del país, así, con todo lo aprendido sobre historia, geografía y demás; entramos en periódicos digitales o con algunos en papel que tengo yo de algunos viajes que he hecho, y ellos buscan cualquier cosa que han trabajado. Con esta actividad el objetivo es doble: que interactuen con los periódicos en digital y en papel y que a su vez repasen cosas que hayan visto. Por último, otra actividad es la de ‘Flipped Classroom’, es decir, el ‘Aula Invertida’ que consiste en grabar la gramática en un vídeo en los que ellos son los protagonistas y que se cuelgan en Youtube. Ellos los ven en casa y cuando llegan a clase trabajamos con lo que yo llamo ‘Grammar Box’, unas cajas en las que tienen palabras de gramática con las que tienen que construir frases. Está pensado para que adquieran los conocimientos que marca el currículo.

– Partiendo de estos materiales, ¿cómo se trabaja?

–Siempre basándonos en las inteligencias múltiples. Siempre pasamos un test de psicoactiva con una batería de 64 preguntas en las que en el momento te dice, de mayor a menor, en qué inteligencia destaca cada alumno, especialmente en las dos principales. Todas nuestras actividades están basadas en estas inteligencias múltiples –en algunas actividades solo en una, en otras en dos o tres– para que los alumnos se sientan identificados con su forma de aprender y desarrollen las demás.

–También utiliza aplicaciones móviles en su método de enseñanza, ¿cuáles son y para qué se usan?

– Trabajamos con dos aplicaciones móviles. Una es Quiver, en la que la que todo lo que tú dibujes en el móvil o en la tablet toma vida. En este caso, por ejemplo, dibujaron la bandera de Nueva Zelanda la pintaron y tomó movimiento. Para ellos es muy emocionante ver cómo sus dibujos toman vida e incluye opciones para grabar la voz y otras cosas. Otra actividad que hicimos fue introducir la ramificación en la lengua, trabajando con Duolingo, una aplicación muy sencilla a la que tienen que entrar 5 o 10 minutos al día y en la que, tras un test inicial para saber el nivel, van jugando, por decirlo de alguna manera, y haciendo pequeños ejercicios de inglés en su móvil. Así ven que el móvil, además de para juegos, sirve para cosas didácticas y pedagógicas que pueden serles de gran utilidad.

– ¿Ha ido evolucionando el proyecto desde que lo creó?

– Llevo cuatro años con él y este año hemos incluido tres grandes novedades. La primera ha sido hermanarnos con un colegio de la India en el que nos van a hacer un dosier contándonos sobre su cultura y nosotros otro a ellos. Se hace a través de la Fundación Vicente Ferrer y nos sirve para trabajar la parte escrita. La segunda actividad es oral, a través de Skype, trabajando con niños de Manchester, con los que mantuvieron una conversación presentándose, explicando dónde viven... ellos estudian español, así que también les sirvió para practicar. La tercera actividad es a través de E-twinning, que es una plataforma colaborativa de todos los maestros y profesores de Europa que te permite buscar socios para cualquier actividad. Nosotros nos juntamos con un cole de Polonia y lo que hicimos fue grabar un vídeo de todos los alumnos presentándose y hablando de ellos y su cultura, les enseñamos el pueblo, nuestro colegio... todo en inglés. Con estas actividades lo que fomentamos es que hablen en inglés y que pierdan el miedo a expresarse en inglés aunque pronuncien mal.

– ¿De dónde surge la idea de hacer un proyecto así?

– Yo nací en México y allí se estudia inglés en inglés y español en español. Es decir, no se estudia naturales y sociales en inglés como aquí. Yo trabajé aquí en un cole bilingüe donde se estudiaba eso y vi niños a los que les costaba un montón. Entonces, entre la dificultad que yo vi trabajando y mi experiencia de niña como alumna, se hizo un compendio y surgió la idea. De forma teórica llevo trabajando muchos años, porque no he parado de estudiar nunca, pero trabajaba como maestra en Topas, en la cárcel, y no lo había podido poner en práctica. Así, cuando me fui al colegio bilingüe, al Piedra de Arte, en Villamayor, pedí permiso y me lo dieron sin ningún problema y con el núcleo temático de ‘Ginger Breadman’ (el ‘Hombre de Jengibre’) trabajamos Reino Unido.Al año siguiente el tema fue ‘The Town’ (’La ciudad’), en la que trabajamos Londres. El año pasado, ya en el CRA Ribera de Cañedo, fueron los animales en Australia y este año otra vez los animales en Nueva Zelanda.

– ¿Con qué edades trabaja? Es decir, ¿esta metodología va mejor para ciertas edades?

– En Villamayor trabajé con cuarto y tercero.En el CRAtrabajo con alumnos de entre 6 y 12 años a la vez, con sus ventajas y sus inconvenientes. Los inconvenientes es que tienen que adaptarse y mientras unos en algunas actividades se quedan un poco perdidos otros en otras se aburren un poco porque ya tienen más nivel. Sin embargo tiene muchísimas ventajas, empezando porque se ayudan los unos a los otros y que los pequeños aprenden antes cosas que aún no aprenderían en otro sitio.Por su parte los mayores repasan una y otra vez porque oyen a los pequeños.

–Ha presentado este proyecto en algunos congresos internacionales, como uno que hubo en mayo en Valencia.Ahora, concretamente hoy, lo va a presentar en Madrid...

– Sí, hoy en Ifema, en Madrid, en una feria que se llama ‘Simo Educación’ y que es sobre tecnologías aplicadas a la Educación. Luego el 15 de noviembre voy al II Congreso Internacional Bilingüe, que se hace en Córdoba; y el 26 de noviembre lo llevo a Jaén, a un congreso que se llama ‘Filología, Enseñanza yTIC’.

– En España parece que el inglés ha sido durante mucho tiempo nuestra espina clavada a nivel educativo, aunque parece que ahora va mejorando al enseñarlo desde más jóvenes. ¿Podría ser esta metodología una buena herramienta para mejorar el nivel de este idioma en los alumnos españoles?

–Yo trabajo porque realmente creo en el proyecto y creo que funciona. Ya no solo por lo que se aprende, sino por la motivación que genera, las ganas de aprender, el gusto por la lengua extranjera y su cultura. Creo que el aprendizaje no se ciñe solo en aprender inglés o aprender una lengua extranjera –porque yo estoy trabajando en inglés pero el método se podría utilizar con cualquier lengua–, sino que es un compendio de muchas cosas: el trabajo autónomo, el trabajo cooperativo, la motivación que es algo que me parece imprescindible... y que se lancen a hablar en inglés. Sí, creo que podría funcionar, pero tiene que haber ganas por parte del profesorado, porque usar el libro de texto es mucho más cómodo, sin lugar a dudas.

– ¿Este tipo de educación alternativa, por llamarla de algún modo, podría llegar a funcionar en otro tipo de enseñanzas no lingüísticas?

– ¿Aprender a través de la cultura? Desde luego. Ya través de las tecnologías y de las aplicaciones móviles y todos los nuevos recursos que están saliendo, por supuesto. Creo que tenemos que alzar un ‘mea culpa’ todos los maestros y empezar a cambiar un poco el chip y, sobre todo, formarnos nosotros. La administración debería ser menos rígida y darnos un apoyo. Por ejemplo, yo para ir a un congreso y presentar este proyecto tengo que disponer de mi tiempo. Yo hago esto porque disfruto, porque soy feliz haciéndolo. Veo la cara de los niños y los veo felices y eso me vale, pero falta apoyo.

– Ha aplicado esta metodología tanto en clases reducidas con alumnos de diferentes edades como en clases numerosas con niños del mismo curso. ¿Funciona igual?

– Sí, tengo la experiencia de los dos lados.Dos cursos en un colegio público ‘normal’ con sus 25 alumnos de la misma edad y dos cursos en el CRA. Reconozco que en el CRAme daba un poco de miedo, pensé que iba a ser el triple de difícil y me imponía más. Pero después de dos años me doy cuenta de que no, que hay que poner más atención en determinados aspectos para cubrir las necesidades de todos los alumnos, pero es solo un poco más difícil. En un colegio rural se puede hacer perfectamente, yo lo he hecho y a resultado. Y también los padres están contentos.