El Norte de Castilla

Jairo Parra, Blas Calzada, Esther del Brío y Lorenzo Bujosa se encaminan hacia el Paraninfo.
Jairo Parra, Blas Calzada, Esther del Brío y Lorenzo Bujosa se encaminan hacia el Paraninfo. / MANUEL LAYA

La paz en Colombia y la crisis mundial preocupan a los nuevos Honoris Causa

  • El jurista Jairo Parra pide a las FARC sinceridad y respeto a las víctimas y el economista Blas Calzada cree que España afronta ahora una situación peor que la de la Transición

La necesidad imperiosa de que el principio de la verdad presida el proceso de paz en Colombia y la recuperación económica que se conquistó en España durante los años de la transición política, gracias a los Pactos de la Moncloa, para doblegar a la galopante inflación predominante en aquellos años fueron los contenidos temáticos que vertebraron los discursos que pronunciaron ayer los nuevos Doctores Honoris Causa de la Universidad de Salamanca, como son el máximo especialista en Derecho Procesal de Colombia, el profesor y exrector Jairo Parra, y el economista vallisoletano y expresidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Blas Calzada.

El rector Daniel Hernández Ruipérez presidió la ceremonia de investidura de los dos Honoris Causa en el Paraninfo, en el transcurso de un solemne acto que se desarrolló siguiendo las pautas de un protocolo académico, marcado por el uso del latín, que se remonta a la Edad Media. El catedrático de Derecho Procesal, Lorenzo Bujosa, y la profesora de la Facultad de Economía y Empresa, Esther del Brío, desgranaron los méritos docentes e investigadores de los nuevos Honoris Causa en su condición de padrinos académicos de Parra y Calzada, respectivamente.

En unas declaraciones previas a los periodistas, el jurista colombiano consideró que el triunfo del voto negativo en el plebiscito celebrado recientemente en su país sobre el proceso de paz se debió a «un exceso de confianza» entre la población, que se vio empañado por delirantes tergiversaciones políticas, que llegaron a augurar que Timosenko –el líder guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)– se acabaría convirtiendo en presidente de Colombia. Jairo Parra resaltó en términos positivos el compromiso de la juventud con el proceso que vive Colombia, después de años de apatía política. La recuperación de las inquietudes de la juventud obedece también a la concesión del Premio Nobel de la Paz al presidente colombiano Juan Manuel Santos. Una prueba palpable de este incipiente activismo juvenil es la espontánea acampada de estudiantes que se viene desarrollando en la plaza de Bolívar en Bogotá.

Durante su alocución en el Paraninfo, Jairo Parra instó a la guerrilla de las FARC a demostrar su «sinceridad» en el proceso de paz, respetando siempre a las víctimas de la violencia. Solo si las FARC se encaminan por la senda de la verdad y se muestran sinceras, podrán acceder a la vía política y participar en futuros procesos electorales. Además, consideró que no se debe olvidar nunca la espiral de violencia que han venido desplegando las fuerzas guerrilleras a lo largo de los últimos 50 años en Colombia. «Hay que recordar, se debe tener una historia de lo que ocurrió, pero no con afán de venganza», proclamó Parra.

Por su parte, el veterano economista Blas Calzada advirtió de que España afronta en estos momentos una tesitura económica más difícil que durante la Transición. Pese a que en los años posteriores a la muerte del general Franco la inflación se disparó, el grupo de expertos que redactó el programa económico de los Pactos de la Moncloa, bajo la dirección del profesor Enrique Fuentes Quintana y del que formo parte él, fue capaz de reducir la inflación de forma espectacular, pasando de una tasa del 44% a mediados de 1977 a cerrar aquel ejercicio con solo un 26,3%, disminuyendo hasta el 16% en 1978. Todo ello fue el loable fruto del equipo de economistas que elaboró los materiales que sirvieron de base a dichos pactos, tal como destacó el rector en el momento de glosar los méritos de Blas Calzada.

Situación de riesgo

El prestigioso economista consideró durante su discurso que España «no ha salido de la crisis» y enfatizó que el planeta sigue embarcado en «una situación internacional de riesgo», con nuevos factores que no se venían produciendo desde la caída del Imperio Romano, como la emigración de millones de personas hacia los países occidentales para beneficiarse de las ventajas que conlleva el Estado del Bienestar.

Calzada rememoró que la economía se convirtió tras la Segunda Guerra Mundial en «la principal preocupación de los programas de los partidos políticos en los países democráticos y en las principales promesas de los dictadores». Explicó que, en las naciones democráticas, la mitad de las rentas generadas pasan al Estado y dependen de su política económica, achacándose a los Gobiernos el crecimiento del PIB o la falta de él, muchas veces de manera injusta. Calzada retrató la coyuntura mundial actutal al aseverar que «tenemos demasiados jóvenes sin trabajo y muchos ancianos sin pensiones».