El Norte de Castilla

Puerta del espacio cultural La Malhablada, en el número 27 de la calle Meléndez, que incumple la normativa municipal.
Puerta del espacio cultural La Malhablada, en el número 27 de la calle Meléndez, que incumple la normativa municipal. / M. LAYA

La puerta de la discordia que incomoda al vecino holandés

  • Una denuncia obliga a las dueñas del espacio cultural La Malhablada a cambiar de color la puerta del edificio por no cumplir la ordenanza

Las dueñas del espacio cultural La Malhablada se verán obligadas a pintar de nuevo la puerta que desde hace un año luce verde esperanza en el número 27 de la céntrica calle Meléndez como reclamo de vecinos y turistas. Lo harán este mismo viernes y el motivo no es otro que la denuncia de uno de los vecinos, de nacionalidad holandesa -concretamente del edificio de enfrente-, por no respetar el color que tenía la fachada original y que contraviene la ordenanza municipal.

Se trata de una vivienda construida en 1908 que conserva su configuración original y estética, de alma modernista, y que cuenta con el atractivo añadido de una terraza privilegiada con vistas a la Clerecía y callé Compañía. Estructura que se respetó en su día en las obras acometidas... salvo la puerta, que hace un año cambió el marrón carcomido por un verde con toques florales. Como todo lo que sucede en La Malhablada, no se trató de un cambio más. El encargo lo asumió una joven artista, y la factura ascendió a 400 euros.

«La puerta no estaba en su estado original, desconchada y con un marrón era muy feo, y por eso decidimos cambiarla. Se nos ocurrió darla una imprimación protectora a la puerta, y de paso reivindicar que no existen zonas verdes en el casco histórico con un jardín vertical. No hemos pintado sobre una puerta original, sí sobre una puerta de mala calidad», subraya Paz Pedraza, poco después de reconocer y dejar claro su incumplimiento. «Hemos incumplido el reglamento, eso lo queremos dejar claro», apunta, sobre una situación de la que subyace un debate mucho más profundo. ¿Realmente se va a volver a pintar la puerta de marrón por la ordenanza o por la denuncia del vecino? ¿Respetan el resto de vecinos de la zona todos y cada uno de los puntos de la ordenanza relativos al patrimonio y convivencia ciudadana?

Paz, desde luego, no lo tiene tan claro. «Entiendo que si este vecino denuncia una situación irregular como ésta de la puerta, también lo hará con el resto de locales que incumplen la normativa, pero nos ha dicho que no, no sabemos por qué», asegura, sorprendida por la denuncia, no por la postura tomada desde el ayuntamiento.

Se refiere una de las responsables de La Malhablada a las banderolas y cartelones que anuncian menús, entre otros incumplimientos amén del abanico de colores que se puede ver en el mismo tramo de calle, que lucen los establecimientos y restaurantes de la zona, y que sin embargo no deberán modificar al no haber recibido ninguna denuncia.

Sin posibilidad de recurso, ya que han sido denegadas todas y cada una de las alegaciones presentadas, la puerta de la discordia mutará de nuevo al marrón este próximo viernes. «Alegamos que no somos vivienda, que no tenemos escaparate y que protegemos la estructura del edificio, pero no sirvió de nada», se lamenta Paz Pedraza.