El Norte de Castilla

Los miembros de la Junta de Personal, durante la asamblea informativa celebrada en el Clínico.
Los miembros de la Junta de Personal, durante la asamblea informativa celebrada en el Clínico. / M. LAYA

La Junta de Personal reúne a 150 trabajadores para rechazar las unidades de gestión clínica

  • Los sindicatos temen que se privatice la gestión de la sanidad pública y pedirán explicaciones mañana a la gerente Cristina Granados

Los 150 miembros de la plantilla del Complejo Asistencial Universitario que asistieron ayer a la asamblea informativa celebrada en el salón de actos del Hospital Clínico, convocada por la Junta de Personal del Área de Salud de Salamanca, pudieron conocer de primera mano la particular filosofía y los efectos que conllevará la creación de las unidades de gestión clínica de Cardiología y Cirugía Torácica en el centro hospitalario salmantino.

La presidenta de la Junta de Personal, Esther Aparicio, destacó en términos especialmente positivos la elevada asistencia a la asamblea informativa, a la que no acudió la gerente del Complejo Asistencial, Cristina Granados, pese a que su despacho se encuentra ubicado a unos pocos metros del salón de actos donde se desarrolló la asamblea. Sí acudieron responsables sanitarios que participan en la creación de las dos unidades de gestión clínica. Sin embargo, estas personas –un jefe de servicio y un enfermero supervisor– «no fueron capaces de responder ni de aclarar» los objetivos de las nuevas unidades, pese a ser interrogados en este sentido por los asistentes.

La Junta de Personal mantendrá mañana uno de sus encuentros habituales con la gerente Cristina Granado y su intención es pedirle explicaciones sobre el alcance real del decreto que auspicia la articulación de las cuestionadas unidades de gestión clínica, según avanzó Esther Aparicio al término de la asamblea.

La Junta de Personal, que agrupa en sus filas a 31 representantes sindicales de la plantilla hospitalaria, considera que las nuevas unidades propician «una incertidumbre» que provoca en los trabajadores de la sanidad pública «una legislación que atenta y pone en duda sus derechos laborales». Además, se muestra totalmente contraria a la rebaja que provocarán las nuevas unidades en «los estándares de calidad de la asistencia sanitaria pública», dando pie a un «enriquecimiento» de los gestores sanitarios. Otro efecto dañino de las unidades, según argumenta la Junta de Personal, será «la privatización de la gestión de los servicios públicos de salud». Todas estas reivindicaciones se desglosan y detallan en el escrito reivindicativo que remitió días atrás la Junta de Personal a la gerente Cristina Granados.

La Junta de Personal tiene muy claro que el modelo avalado por la Consejería de Sanidad constituye «una vía de ruptura con los marcos actuales de gestión y provisión de servicios sanitarios», abriendo la puerta a «la privatización», a la vez que implica «una ruptura» de los marcos laborales y de negociación y participación sindical, quedando los trabajadores en «una situación de desprotección llamativa».

Para colmo y según la radiografía de la Junta de Personal, el director de cada unidad acaparará «muchas funciones y poder», de manera que «prácticamente todas las decisiones las toma él». Todo ello se plasmará en que los directores propondrán los planes individuales de trabajo de cada uno de los miembros de la unidad, confeccionarán la cobertura temporal de los puestos de trabajo, gestionarán los recursos económicos y podrán sugerir colaboraciones con otras unidades clínicas.