El Norte de Castilla

Inmaculada Dávila en su despacho en Ciudad Rodrigo.
Inmaculada Dávila en su despacho en Ciudad Rodrigo. / S.C.

«Cada vez se están dando más casos de alcoholismo en casa»

  • Inmaculada Dávila: Psicóloga

  • Dirige el programa ‘¿Te sientes identificado?’, de la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Ciudad Rodrigo que comienza mañana

‘¿Te sientes identificado?’ Esa es la pregunta que desde Arciu, la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Ciudad Rodrigo, hacen en su nuevo programa que dará comienzo mañana jueves.

La iniciativa consiste en ver una película el primer jueves de cada mes y, posteriormente, desarrollar un análisis que será dirigido por la psicóloga Inmaculada Dávila quien explica que, entre los diversos enfoques que tiene la asociación, también está el de la prevención. «Organizan charlas preventivas sobre alcoholismo porque a ellos no solo les interesa captar compañeros a los que poder echar una mano sino cómo prevenir el tema de alcoholismo en Ciudad Rodrigo y además están todos muy implicados, de hecho, a veces no se sabe si son familiares o alcohólicos rehabilitados».

Este programa está abierto al público en general y en relación a la propia asociación, la psicóloga cuenta que «es un grupo que me encanta, una pequeña gran familia en la que se cuidan mucho unos a otros y para ellos es prioritario la reunión que tienen los lunes con los médicos en el centro de salud a la que normalmente van personas alcohólicas o que se han rehabilitado o familiares, incluso, porque la persona que tiene este problema no quiere asistir y ese familiar decide prepararse para empujar a la persona querida a que se rehabilite». También añade que en el grupo «no existen etiquetas, son personas que están trabajando para que algo que les ha hecho sufrir tanto puedan eliminarlo o mitigarlo en su comunidad».

Sobre el consumo de alcohol en la sociedad, se podría afirmar que hay varias varas de medir, «cuando se habla de alcoholismo se piensa que tienen que ir las personas que ya de alguna forma están etiquetados como alcohólicos, que tienen una gran dependencia y que su personalidad ha cambiado porque depende de esta sustancia». Pero Dávila reconoce que cuando están celebrando charlas y aparecen personas que no están relacionados con el tema es cuando se plantean lo que es el bebedor social.

«Desde que son adolescentes oímos lo de por tomarse una caña no pasa nada e, incluso, grupos de personas que no toman alcohol quedan para tomar los vinos y eso lo están escuchando los niños desde que son muy pequeños, es una palabra que forma parte del ambiente social y esto es lo que realmente les preocupa a la asociación porque son personas que tienen más papeletas de caer en un tema de alcoholismo».

Evidentemente, considera que «está relacionado con otra serie de cosas, con personas que son más tímidas y que rompen con su timidez o con sus problemas gracias al alcohol o determinadas etapas vitales como la adolescencia en la que todos a una y si lo hacen todos mis amigos lo hago yo» por lo que asume que «son temas difíciles de abordar y ellos se plantean cómo llegar a ese sector de la población que piensa que no tiene peligro para ello».

Explica además que «en el gabinete me toca trabajar con muchos hijos de padres alcohólicos y muchos problemas mentales han nacido a raíz de esto».

La psicóloga advierte que «se están dando cada vez más casos de alcoholismo en casa, fuera no toman nada de alcohol y en casa sí».

Sobre si existen determinados perfiles, Dávila entiende que sí y a parte del bebedor social se refiere a un bebedor excepcional que lo hace en momentos puntuales pero que corre el riesgo de que en una época de su vida en la que tenga un problema recurra a momentos en los que ha bebido para olvidarse de todo y «ahí tienes una probabilidad más alta de caer cuando tengas problemas personales».

Para empezar a beber «no hay una edad concreta» aunque «en la adolescencia empiezas a probarlo pero cada uno se engancha en una etapa de su vida y por supuesto, influyen mucho los patrones educativos» y en este sentido, «el lenguaje educa y la conducta también y el alcohol es una bebida más dentro del mercado pero no la única que asocio a pasármelo bien porque cada vez dedicamos más tiempo libre a poder pasarlo bien».

Dávila recuerda, como se ha hecho en tantas ocasiones, que «el alcoholismo es una enfermedad» y que «lo primero es asumirlo y es una de las cosas que los alcohólicos recalcan muchísimo: el alcohólico no es por vicio, es un enfermo y como todas las enfermedades hay gente que es consciente de esa enfermedad y gente que no lo es».

Sobre el tratamiento que se da a esta enfermedad en la sociedad, la psicóloga concluye que «una de las cosas que más les duele a los alcohólicos rehabilitados es la imagen que han dado porque cuando beben no son conscientes de lo que hacen ni de lo que dicen y la deformación social que se tiene de un enfermo así y hasta que son capaces de limpiar su imagen es de los aspectos más duros para todos ellos».

Para Dávila, asociaciones como Arciu tienen «muchísima importancia porque ellos son capaces de llegar donde los profesionales no podemos llegar porque como lo han pasado tan mal, se dan permiso para llegar».