El Norte de Castilla

Varios niños pisando las uvas.
Varios niños pisando las uvas. / M.J. GUTIÉRREZ

La pisada de uva atrae a decenas de visitantes a San Martín del Castañar

  • Personas de todas las edades, desde niños hasta adultos, tanto hombres como mujeres, quisieron descubrir la sensación que produce pisar con los pies descalzos este fruto

La Plaza Mayor de San Martín del Castañar era ayer un hervidero de gente, un ir y venir de personas de todas las edades, sobre todo a partir de la una de la tarde, cuando dio comienzo la tradicional pisada de uva de la Fiesta de la Vendimia, que este año cumplía su cuarta edición. Y es que todos, niños y mayores, hombres y mujeres, querían descubrir que se siente al pisar con los pies descalzos las uvas y extraerles el jugo.

Una fila de personas esperaban ansiosos a que les tocara el turno y las uvas, que eran llevados por algunos vecinos en banastos, pronto quedaban reducidas a una masa, que otro de los colaboradores de esta fiesta se encargaba de sacar con una lata y echarla a un cubo para llevarla a la prensa, que este año estaba colocada junto a los soportales de la Casa Consistorial.

Una vez en la prensa, la masa se convertía en mosto que se daba a los asistentes en una lata para que lo pudieran degustar, como se hacía antiguamente.

Mientras este proceso se repetía una y otra vez, en el interior de los soportales se encontraba una amplia y extensa colección de útiles y aperos serranos tradicionales, propiedad del coleccionista albercano Santiago Hernández Vázquez, en la que se podían encontrar todo tipo de objetos y enseres, desde las grandes llaves de las viviendas serranas hasta una alquitara, pasando por un afilador o por morteros bellamente tallados. Había todo tipo de elementos: cencerros, botas de vino, platos de cerámica, cantarillas de la leche, cuencos de madera... y un sinfín de cosas más, que su dueño enseñaba orgulloso y explicaba para qué se utilizaban antaño o incluso para qué se siguen utilizando algunas de ellas.

La pisada de uva fue ayer el acto que más atrajo, quizás, a los asistentes, a muchos por no haberlo visto antes con anterioridad y a otros por los recuerdos que les traía de su juventud. Pero éste no fue el único acto de la mañana, ya que antes de dar comienzo la pisada hubo una exhibición de bailes serranos en la Plaza con la participación de un buen número de tamborileros.

Además, y como ya ocurriera el día antes, los asistentes pudieron disfrutar de la gastronomía de la tierra con los pinchos de feria, acompañados por uno de los seis vinos presentes en esta fiesta de la Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca, que correspondían a las seis bodegas que forman parte de la misma.

Asimismo, los restaurantes ofrecieron un menú de vendimia, también con caldos de la DOP. Vinos que también se podían adquirir en la oficina de turismo y que representaban una amplia variedad de los caldos que se elaboran en la Sierra de Francia, ya que se trataban de tres vinos jóvenes y tres envejecidos en roble. Concretamente, los jóvenes eran Don Celestino rosado 2015 y Tiriñuelo Cepas Viejas 2015, procedentes de las dos bodegas que hay en San Esteban de la Sierra; y Calixto rufete 2015, de Santibáñez de la Sierra; mientras que los envejecidos eran Viñas del Cámbrico 2014, de Villanueva del Conde; Cuarta Generación 2014, de Sotoserrano; y La Zorra 2014, de Mogarraz.

Por otro lado, señalar que la Fiesta de la Vendimia concluyó este año con una eucaristía a las cinco y media de la tarde con la participación del coro de Villoruela que interpretó la misa castellana.