El Norte de Castilla

«En el siglo XV, Salamanca surtía a la monarquía de cargos y funcionarios»

Luis García Jambrina presentó ayer su novela en la librería Santos Ochoa.
Luis García Jambrina presentó ayer su novela en la librería Santos Ochoa. / Laya
  • luis garcía jambrina / escritor, Regresa a la novela histórica con ‘La corte de los engaños’ y el episodio del intento de asesinato de Fernando II de Aragón en 1492

Amores, odios, pasiones, crímenes, venganzas, injusticias, persecuciones, intrigas, conflictos políticos y religiosos y abusos de poder, sobre el telón de fondo de la toma de Granada, la expulsión de los judíos, el descubrimiento de un nuevo mundo y el alumbramiento de una nueva época. Señal inequívoca de que ha vuelto a la novela histórica Luis García Jambrina (Zamora, 1960), que esta vez nos transporta a 1492 para desgranar uno de los capítulos más desconocidos de la historia, sepultado en buena medida por los muchos y transcendentales episodios que acompañaron al descubrimiento del Nuevo Mundo.

En ‘La corte de los engaños’ se mete en la piel de tres mujeres para desentrañar el atentado sufrido por Fernando II de Aragón en Barcelona: Beatriz Galindo, Catalina de Dalt y Sara Dertosa.

–Una novela absorbente que le ha llevado varios años.

–Es que la novela histórica es un género con el que uno disfruta mucho, pero que da mucho trabajo, no solo por lo narrativo y literario sino también por el rigor histórico, documentación, etcétera. Además, este es un proyecto que surgió hace años y ahora he podido acometerlo.

–Con cambio incluido en el método o forma de encararla, ¿no?

–Sí, antes no preparaba mucho las novelas antes de empezar a escribir, las iba haciendo sobre la marcha, y con esta novela he hecho algo distinto porque es una novela mucho más compleja. Antes de ponerme, desarrollé capítulo a capítulo porque también tiene tres hilos narrativos que se van entrelazando.

–No habrá resultado nada fácil encontrar documentación de un año, 1492, en el que parece que solo hubo un acontecimiento y que todo lo demás no existió.

–Claro. El gran problema de 1492 es que hay demasiada bibliografía, se ha escrito mucho de forma muy diversa, pero sin embargo el punto de partida de mi novela pasó inadvertido. Yo creo que en su día no le quisieron dar difusión y se echó tierra en el asunto porque no interesaba. Entonces, había quedado en la sombra y por eso quise destaparlo y ocuparme de un hecho que quedó sin aclarar. Es un poco como el asesinato de Kennedy con la diferencia de que él muere y el rey sobrevivió por los pelos.

–Y que no hubo trayectorias extrañas de bala...

–No, aquí lo extraño fue la espada, aunque no cabía duda de quién la había empuñado. Detienen al agresor, un campesino de 60 años que tenía fama de loco y que él mismo decía que había sido el espíritu santo quien se lo había ordenado. Entonces se le detiene, se le interroga se le tortura, se le condena a muerte y, pese a estar loco, se decide que se le vayan amputando los miembros por las calles de Barcelona delante la gente. Aquí es cuando piensas que debió haber una conjura o conspiración detrás de este señor, pero de esto nadie investigó. Por eso para ponerlo en contexto tienes que situarte a comienzos de año, hacer un recorrido hasta llegar a este suceso y luego las consecuencias que tuvo al sobrevivir el rey.

–¿Cuál es la reacción de la reina Isabel?

–Tenían que dejar claro que detrás de ese señor no había nada. Entonces la reina implica a las masas del pueblo barcelonés en el castigo contra este hombre como si quisieran exculparse para dar a entender que no tenían nada que ver con este hombre.

–Esta vez Salamanca no es escenario capital, pero sí complementario a Barcelona y Granada.

–Sí, Granada en su primera parte y Granada en su segunda. Lo que pasa es que lo más importante de la novela no es ni el atentado ni el año 1492 sino que está narrada por tres mujeres de la época con tres puntos de vista muy diferentes. Esto es lo más interesante porque el lector va conociendo por un lado lo que les pasa a ellas, pero también lo que está pasando en ese momento en España.

–Entre ellas se encuentra Beatriz Galindo, ‘La latina’.

–Salmantina de origen, aquí se convirtió en una de las personas que más latín sabía de la época. Sabía más que los catedráticos de la Universidad, y fue la maestra de latín de la reina Isabel La Católica. Entonces, esta mujer añora sus años salmantinos y aunque vive en la Corte, le gustaría más vivir en Salamanca y dedicarse a sus estudios.

–Al final todo vuelve a Salamanca...

–Hombre en aquel momento Salamanca era el gran foco intelectual, cultural y académico de la Península y uno de los más importantes de Europa. Entonces, la monarquía convirtió Salamanca en el centro que suministraba a todos los cargos y puestos de funcionario. Todos salían de aquí, sobre todo del colegio San Bartolomé.

–Pero hay dos mujeres más.

–Una de ellas judía, víctima de ese edicto de expulsión con una vida bastante trágica. Quizás sea mi personaje favorito porque va adquiriendo una fuerza tremenda. Y la tercera es una noble catalana descontenta con el rey de Aragón, con Fernando, porque la monarquía de los Reyes Católicos lo que hacía era unificar todo y muchos nobles no estaban de acuerdo al perder poder. También es una mujer con mucha fuerza, ambiciosa, guerrera y sin escrúpulos.

–Para los seguidores del ‘club del manuscrito’, que son muchos, ¿cuándo situamos su regreso?

–Este mismo verano me he puesto con el tercer manuscrito, que sería el de fuego, y es fantástico porque me he encontrado con una serie de personajes que van a gustar mucho. Luego Fernando de Rojas sigue de protagonista pero ya es un hombre mayor, estamos en pleno siglo XVI, y espero retomarlo en navidades para terminarlo y entregarlo a finales del año que viene. Intentaré volver al espíritu del primer manuscrito.