El Norte de Castilla

Las inspecciones de edificios se generalizan con 529 actuaciones a lo largo de este año

Vista panorámica de diferentes bloques de viviendas de la capital salmantina.
Vista panorámica de diferentes bloques de viviendas de la capital salmantina. / MANUEL LAYA
  • Las inspecciones previstas para 2016 se elevan a 644 y se estipulan sanciones para los propietarios que no se sometan a estos controles

Los conductores están obligados a someterse de forma periódica, bien anualmente o cada dos años dependiendo de la antigüedad del vehículo, a la rutinaria Inspección Técnica de Vehículos, conocida popularmente bajo las siglas de ITV. En el caso de los bienes inmuebles, sucede algo parecido, ya que los ayuntamientos exigen realizar la denominada Inspección Técnica de Construcciones (ITC) a los inmuebles ubicados en sus municipios, cuya ejecución depende siempre de la antigüedad de los mismos.

En realidad, la ITC está catalogada como una inspección periódica de carácter obligatorio de las edificaciones cuya antigüedad supere los 40 años, con la finalidad de determinar su estado de conservación y las condiciones mínimas de seguridad y salubridad. Al menos, éste es el discurso oficial que maneja el Ayuntamiento de Salamanca, que recalca que este tipo de revisiones pretende determinar el estado de conservación de las viviendas y el cumplimiento del deber de conservación impuesto por la normativa urbanística vigente.

Los últimos datos que obran en poder del Consistorio ponen de relieve que, a lo largo de la presente anualidad, se han ejecutado 529 inspecciones de edificios en la capital del Tormes, todo ello acompañado con la presentación de la correspondiente documentación ante las instancias municipales. Esta cifra aparenta una intensa actividad, pero debe ser objeto de matizaciones, dado que bajo la misma no solo se engloban las inspecciones técnicas de edificios que estaban previstas para el presente ejercicio, sino también revisiones y controles de años anteriores que, por razones burocráticas y administrativas, no se ejecutaron durante los últimos ejercicios.

Al margen de las definiciones oficiales y de las tesis institucionales, lo cierto es que las estadísticas del propio Consistorio ponen de relieve que 2016 se está vislumbrando como un año especialmente agitado en materia de inspecciones de inmuebles. No vano, el listado oficial del Ayuntamiento visibiliza que el presente ejercicio contará con el mayor volumen de inspecciones de todos los de esta década. En concreto, a lo largo del presente ejercicio se encuentran obligados a someterse a la Inspección Técnica de Construcciones un total de 644 viviendas repartidas por los diferentes barrios de la ciudad. Este volumen representa un palpable incremento respecto a 2015, cuando se aplicaron estas inspecciones a un total de 498 edificios. Pero si la comparativa se traza con hace dos años, 2016 ha traído consigo que se hayan multiplicado y disparado las intervenciones, dado que en 2014 solo se practicaron 194, aproximadamente la tercera parte de las actuales.

Si el análisis aborda otros años de la presente década, las tendencias evolucionaron también por parámetros claramente inferiores. En el año 2013, por ejemplo, el listado oficial del Consistorio planteaba un total de 513 inspecciones por este concepto. En 2012 fueron 319 y en 2011, exactamente 238, muy por debajo de las 644 previstas para la presente anualidad.

La nueva reglamentación aprobada por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León sobre la inspección de edificios establece la evaluación periódica del estado de conservación obligatoria a partir de los 40 años desde la terminación de las obras en todos los municipios de más de 20.000 habitantes, en los de uso residencial colectivo de más de 5.000 habitantes o en los que disponen de Plan General de Ordenación Urbana. De hecho, el mapa de la Consejería de Fomento de la Junta detalla los municipios salmantinos que sobrepasan estas cifras de población, dejando en mano de sus ayuntamientos, con la aplicación de las correspondientes ordenanzas municipales, su desarrollo.

La normativa vigente estipula expresamente que son los propietarios, así como las personas físicas o jurídicas titulares de edificios, quienes deban realizar la inspección de los mismos para respetar la normativa vigente. En el caso de viviendas o locales integrados en una comunidad de propietarios, el deber de inspección corresponde a la propia comunidad. Todos los propietarios están obligados, precisamente, a mantener en condiciones adecuadas de seguridad, salubridad, ornato público y habitabilidad sus inmuebles. Además, la inspección técnica de construcciones se configura como una medida de control del cumplimiento del deber de conservación teniendo, como finalidad el conocimiento de las deficiencias existentes y de las actuaciones que sean necesarias para mantener o reponer las condiciones de seguridad y salubridad.

La no realización de la ITC supone el incumplimiento de la obligación del deber de conservación y por tanto conllevará su ejecución por el Consistorio, repercutiendo el coste en los propietarios del edificio, y en su caso, en la imposición de las correspondientes sanciones.

Capítulo aparte es la particular situación que se ocasiona si el resultado de la inspección resulta desfavorable. En este sentido y suponiendo que no se alcancen las condiciones mínimas de seguridad y salubridad exigidas, el propietario está obligado a solicitar en el plazo de tres meses la correspondiente licencia municipal para realizar las obras propuestas en el informe anexo de la inspección técnica y a iniciarlas y ejecutarlas en los plazos previstos.

Por otro lado y para evitar suspicacias y malentendidos, el Ayuntamiento aclara que la ITC no es ningún tipo de impuesto municipal, de manera que para presentarla únicamente hay que abonar una simple tasa relativa a los gastos que conlleva la tramitación.