El Norte de Castilla

Un momento del encierro que tuvo lugar en la mañana de ayer en El Maíllo.
Un momento del encierro que tuvo lugar en la mañana de ayer en El Maíllo. / MARJÉS

El Maíllo vive la segunda jornada taurina sin ningún tipo de incidente

  • Tras el encierro de por la mañana, el novillero Manuel Diosleguarde logra por la tarde tres orejas y el rabo

Segunda jornada taurina de las fiestas patronales de El Maíllo con gran afluencia de gente, más que el día anterior, y sin incidentes de ningún tipo.

Los actos transcurrieron durante todo el día con gran normalidad y muy buen ambiente, animado por las buenas temperaturas; comenzando por el tradicional almuerzo a base de patatas meneás y chichos en la plaza de toros, tras el cual los miembros de algunas peñas continuaron con una costumbre que cogieron hace varios años y es degustar a continuación un buen par de huevos fritos.

Con el estómago lleno y comprobado el cierre de la plaza y de la calle principal se dio paso al encierro, del que disfrutaron los más valientes, que dieron unos buenos capotazos a las vaquillas utilizando para ello cualquier prenda de vestir.

Y si por la mañana fueron las vaquillas y los novillos los protagonistas del encierro, por la tarde lo fue el festejo taurino, que dio inicio tras el pasacalles de la Charanga El Bombazo, de Sotoserrano, con los cabezudos por todo el pueblo. El novillero Manuel Diosleguarde, de la Escuela de Tauromaquia de Salamanca, fue el protagonista de la tarde consiguiendo una oreja del primer toro y las dos orejas del segundo astado, ambos de la ganadería de Hermanos García Jiménez.

A continuación los jóvenes disfrutaron de la capea de tres vaquillas, que salieron al ruedo una a una para que los más valientes mataran el gusanillo taurino.

La jornada concluyó con una nueva verbena, en esta ocasión con la Orquesta Coliseo.

Hoy finalizarán las fiestas con el reparto de la carne de los novillos, merienda popular y charanga.