El Norte de Castilla

Florencio Maíllo expondrá tres obras en la Basílica de Jesús de Medinaceli

    El artista salmantino explica a Jesús Málaga el proceso que ha seguido para crear su última obra.
    El artista salmantino explica a Jesús Málaga el proceso que ha seguido para crear su última obra. / Manuel Laya
    • Un tríptico de grandes dimensiones se convertirá en icono para devotos y visitantes, al que se sumarán dos imágenes más

    El artista salmantino Florencio Maíllo ha creado tres obras, dos cuadros y un tríptico de grandes dimensiones, que pasarán a formar parte de los fondos de la Basílica de Jesús de Medinaceli en Madrid. Estas obras se han creado a petición expresa de la orden de los Capuchinos en Madrid y estarán expuestas en el convento de Salamanca hasta el 7 de octubre. Posteriormente, después de esa fecha, serán trasladadas al centro de culto madrileño.

    En principio, según explicó ayer el experto Antonio Cea, el tríptico de grandes dimensiones «se puede convertir en icono de devoción en la basílica», pues la intención es que esté a la vista de los visitantes, y a ella se sumarán los otros dos cuadros.

    El artista Florencio Maíllo, por su parte, explicó que este proyecto fue «fruto del azar», pues todo comenzó cuando el ministro provincial de los capuchinos, Benjamín Echeverría, vió en Madrid un retrato hecho por el pintor.

    Entonces, el religioso preguntó por su nombre y se puso en contacto con él, con el propósito de que hiciese un retrato del Cristo de Medinaceli. Así comenzó el proceso, que ha terminado con la realización de tres obras diferentes, según aseguró ayer Maíllo.

    El primer cuadro es un retrato en el que predomina la mirada de Jesús de Medinaceli, pintado con la técnica de los cuadros que este mismo autor mantiene expuestos en la localidad de Mogarraz. Maíllo, reconoció ayer, se lo planteó «como algo más», si bien confesó la necesidad que tuvo de «acercarse a la mirada» de la imagen de Jesús de Nazaret que evoca el momento de su Pasión cuando Pilatos lo presenta al pueblo.

    La efigie, cuyo autor se desconoce, data de la primera mitad del siglo XVII y mide 1,73 metros de altura, y cada viernes es visitada por miles de devotos. La talla que se venera en la Basílica tiene, en palabras del propio artista, «un rostro de nobleza y serenidad muy interesante» y por ello sintió la necesidad de «meterle vida a la mirada».

    Surge así el primero de los cuadros realizado en pintura encáustica sobre chapa metálica reciclada, al que siguió una deconstrucción de la imagen y, finalmente, «la verdadera pieza, que es la verónica», plasmada en un tríptico que cuando se abre aparece un Jesús de Medinaceli «más humano y más cercano, como en movimiento».

    Como «elementos simbólicos» asociados a la Pasión de Jesús, el artista ha colocado «seis golondrinas y cuatro lagartijas» y un gallo como alegoría a Salamanca y en concreto a la cúpula de la Catedral.

    El otro cuadro se creó en segundo lugar, en la búsqueda del tríptico. Entonces, realizó un boceto en el que deconstruía la imagen inicial. Este trabajo finalmente ha quedado como una obra propia, que se suma a la obra principal y al retrato inicial. Sobre el tríptico, que fue el culmen del proyecto, muestra en el exterior la imagen del Cristo y, al abrir la pieza, emerge del interior una imagen de perfil de Jesús y, en los dos laterales, introduce «las tormentas de la pasión», con los clavos y la corona de espinas.

    Los tres cuadros tienen unas dimensiones de 1,5 metros por 1,5 metros y el tríptico abierto mide tres metros. La obra de Maíllo se podrá visitar en la Basílica hasta el próximo 7 de octubre.