El Norte de Castilla

El rector de la Usal homenajea a los Ruipérez al recibir la medalla de oro de Peñaranda

Daniel Hernández Ruipérez, en el centro, con parte de la corporación peñarandina y la secretaria municipal.
Daniel Hernández Ruipérez, en el centro, con parte de la corporación peñarandina y la secretaria municipal. / CECILIA HERNÁNDEZ
  • La alcaldesa, Carmen Ávila, le hizo entrega de la distinción en un acto en el teatro Calderón

El rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez, recibió ayer la Medalla de Oro de su ciudad natal, Peñaranda de Bracamonte, en un sencillo acto que tuvo lugar en el teatro Calderón de la localidad. El rector agradeció la distinción con un emotivo discurso en el que recordó sus años de infancia y juventud en Peñaranda y en el que no faltó una mención especial para su familia peñarandina, los Ruipérez.

Una familia burguesa, duramente represaliada en la Guerra Civil, que creció unida por el cariño de unos primos que se quedaron solos muy jóvenes, «al cuidado de los abuelos y de las primas mayores, una de ellas mi madre, Jesusa, que se vio obligada por las circunstancias a dejar la carrera de Derecho para hacer algo más corto, Magisterio». Entre los miembros de esa familia destacan, como se ocupó de señalar Daniel Hernández, Martín y Germán Sánchez Ruipérez, ya fallecidos, y Matilde Garzón Ruipérez, presente ayer en el Calderón para asistir al homenaje.

El rector de la Usal lanzó un mensaje de optimismo, basado en la labor de su madre y de sus tías, quienes «nos transmitieron el pasado sin rencor, algo que nunca les agradeceré bastante», y, pese a la nostalgia que transmitió su discurso, afirmó no añorar el pasado «ni los tiempos en que sucedieron aquellas vivencias»; ya que, continuó, «por fortuna la sociedad de entonces ha desaparecido y España es otro país, aunque a veces nos irrite y nos desespere». Para Daniel Hernández Ruipérez, la española es una sociedad «moderna» y abismalmente diferente a los años de sus recuerdos. «Se diga lo que se diga, cualquier tiempo pasado fue peor», sentenció.

Pero también hubo hueco para los amigos, aquellos con los que jugaba en la calle Ricardo Soriano o en el templete de la plaza de España, y con los que compartió aulas en el entonces instituto Onésimo Redondo. En aquellas aulas, mencionó por su parte la alcaldesa, Carmen Ávila, en su intervención, ya destacaba el hoy rector en las clases de Matemáticas, campo en el que acabó doctorándose y desarrollando una intensa carrera académica con múltiples reconocimientos. No obstante, aseguró Daniel Hernández Ruipérez, que también fue pregonero de Peñaranda hace unos años, ningún premio puede compararse al que ayer se le entregó: la Medalla de Oro de su ciudad natal.

El rector estuvo acompañado en el teatro por buena parte de su familia directa y por todo su equipo al frente de la Universidad de Salamanca, incluidos los vicerrectores Juan Manuel Corchado, José Ángel Domínguez, Cristina Pita, Mariano Esteban, María Luisa Martín Calvo y Carmen Fernández Juncal. También asistieron el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Salamanca, Carlos García Carbayo, y el secretario provincial del PSOE, Fernando Pablos.