El Norte de Castilla

«Dialogamos constantemente para que se nos reconozcan los mismos derechos»

Los pastores José Antonio Sánchez y Antonio González posan en el interior de la Iglesia Evangélica del paseo de la Estación.
Los pastores José Antonio Sánchez y Antonio González posan en el interior de la Iglesia Evangélica del paseo de la Estación. / MANUEL LAYA
  • José Antonio Sánchez y Antonio González / Pastores evangélicos

  • Manifiestan que les supone bastante trabajo conseguir que su hijos puedan estudiar religión evangélica del mismo modo que los católicos

Cada domingo se reúnen en la Iglesia Evangélica del paseo de la Estación 199 personas de las 200 que forman esta comunidad. Esta es la agrupación más grande de evangélicos en Salamanca, aunque también en esta ciudad existe otra iglesia, la de la calle Volta, diversas células y al menos un grupo más en Béjar y otro en Ciudad Rodrigo. En cifras aproximadas, los pastores Antonio González y José Antonio Sánchez estiman que en Salamanca hay alrededor de un millar de evangélicos, una cifra a la que habría que sumar, sobre todo durante el curso, el agregado de estudiantes y otras personas afines a este credo que llegan de forma temporal a la ciudad procedentes sobre todo de los Estados Unidos pero también de otras ciudades de España. Desde esta iglesia ayudan a estos estudiantes pues según explica el pastor José Antonio Sánchez, «el concepto social es importante, porque entendemos que el ser humano no solo tiene una necesidad espiritual, sino una necesidad real y física».

En esta línea de ayudar a los demás, los miembros de esta iglesia ejercen otras tareas como es el caso del ropero, el reparto de alimentos, ayudar siempre que hay necesidad en problemas de adicciones, legalización de papeles a inmigrantes, ayudas a matrimonios, familias desestructuradas e incluso en navidad hacen mercadillo. Además visitan a ancianos en el hospital y se preocupan de los enfermos, porque «estamos aquí para ayudar a los demás», matiza el pastor González.

Su presencia en la sociedad es palpable y consideran que son tratados muy bien, «mejor que el Evangelio», se queja Antonio González. Cuentan con la asociación cultural Jorge Borrow, apoyan al movimiento estudiantil denominado Grupo Bíblico Universitario, GBU.

En cuanto a temas sociales se refiere, «tocamos todas las áreas a las que alcanzamos con nuestros recurso», subraya el pastor González.

Privilegios

Preguntados por sí tienen los mismos privilegios que los católicos, la respuesta es clara: «en ningún sentido se nos trata igual», concluye el ministro González tras razonar lo siguiente. «En teoría, el Estado nos reconoce, hay un organismo que vela por los intereses de la Iglesia Evangélica, incluso a nosotros se nos reconoce como ministros de culto evangélico». Y continúa, «aunque en el papel tendríamos los mismos derechos, en la práctica no, los grandes privilegios que tiene la Iglesia católica no los tienen la Iglesia evangélica, ni en el sentido económico ni en el reconocimiento».

En otros ámbitos de la vida cotidiana, también se encuentran con otras trabas, un ejemplo es «cuando vamos a abrir una cuenta en el banco, contemplan lo que es un obispo, pero no reconocen las demás realidades religiosas».

El capítulo de la religión en los colegios e institutos es otra de las arduas tareas que les ocupa, a los responsables evangélicos y a los que siguen este credo, pues ambos pastores reconocen que «estamos continuamente trabajando para que se cumplan los acuerdos formalizados por el Estado». El pastor González pone como ejemplo otra discriminación en cuanto a los docentes que imparten enseñanza religiosa, «una profesora de católica que puede tener 10 niños tiene más horas que una profesora de enseñanza evangélica que tiene 70 niños», esta es una muestra de una situación real que viven a diario.

En la actualidad calculan que en Salamanca hay una decena de centros escolares, entre institutos y colegios, donde se imparte religión evangélica.

Todos igual

Cabe destacar el concepto de igualdad que tienen en las comunidades evangélicas. Se trata de una realidad que choca con la jerarquía de la Iglesia Católica, con la que para nada se comparan, pero que cuestionados responden explicando que entienden el sacerdocio como «universal», algo que el pastor González argumenta «esto quiere decir que todos los miembros de esta iglesia son iguales», aunque reconoce que «tenemos diferentes ministerios o responsabilidades, pero ningún miembro manda más que otro». Esto se explica porque «nuestra regla es la Biblia, la Palabra de Dios, esa es la autoridad máxima para nosotros».

Por otro lado, sirva anotar algunas de las aclaraciones que estos pastores evangélicos dejan para evitar posibles confusiones. Estos dos pastores comparten el liderazgo de la iglesia evangélica del paseo de la Estación con otros dos ministros. Ambos, preguntados por la obligatoriedad de acudir al templo de los fieles responden lo siguiente: «no entendemos la iglesia como un concepto religioso, entendemos que el cristianismo es una relación con Dios, al ser una relación con Dios, no es obligación venir, pero a mí me apetece estar con la persona que quiero. Vienen por tener una relación con aquella persona que es fundamental en su vida, que es Dios, por eso la gente viene y participa».

Es aquí donde entra en sentido la cifra aludida inicialmente, que quiere decir que casi todos acuden cada domingo a las dos celebraciones que realizan, o los jueves a las reuniones, o bien a los encuentros que organizan en cada uno de los hogares. También en la misma sede del paseo de la Estación cuentan con otras aulas en las que hacen actividades diarias «para jóvenes, parejas, familias y matrimonios».