El Norte de Castilla

José Carlos, en el auditorio de la Escuela de Música de Ciudad Rodrigo.
José Carlos, en el auditorio de la Escuela de Música de Ciudad Rodrigo. / S.G.

«En Ciudad Rodrigo hay un nivel de música enorme y la escuela tiene un buen nombre en toda la provincia»

  • José Carlos Pérez de Burgos: Director Escuela de Música de Ciudad Rodrigo, El centro, que cuenta con la aportación del Ayuntamiento, imparte formación cada año a una media de 240 alumnos de todas las edades

27 años acaba de cumplir en este mes de septiembre la Escuela de Música Juan Esquivel de Barahona de Ciudad Rodrigo. La trayectoria de este centro ha tenido un antes y un después, marcado por el momento en el que se fueron introduciendo nuevos instrumentos y más profesorado. Su lista de alumnos es muy extensa y la demanda de plazas suele superar la oferta disponible. El propio director de la escuela, José Carlos Pérez de Burgos, explica que a pesar de que este centro nació en septiembre de 1989, el impulso grande fue hace 20 años porque «fue cuando se metió todo el personal de viento, todo el personal de cuerda, porque en los comienzos cuando se forjó la escuela había simplemente guitarra y piano y estuvo así unos años. Luego hubo una gran explosión, un boom, y se contrataron profesores de todas las especialidades».

-¿Y eso es lo que provocó el interés de muchas más personas?

-Evidentemente, es una escuela que tiene siempre alrededor de 240, 250 alumnos que se van manteniendo y una gran demanda, que para un Ciudad Rodrigo está muy bien.

-También cuentan con alumnos de toda la comarca

-Claro, viene gente de todos los pueblos: de Fuenteguinaldo, de Robleda, de todos; cada día hay más y nos sorprende que cada día viene más público mayor a estudiar.

-¿Gente que quizás no tuvo la oportunidad en su momento?

-Tenemos alumnos de 80 años que empiezan a estudiar y sí que a lo mejor les puede costar algo más que a una persona de 30 ó 40 años, pero como tiene más ilusión y mucho más tiempo libre, desarrollan un estudio mayor porque emplean mucho más tiempo para ello.

-¿Hay alguna edad ideal para iniciarse en el estudio de la música?

-No, antes de que nazca un niño se le va inculcando ya la música. Es verdad que hay instrumentos que no pueden empezarse con tres años, un saxo sería inviable, pero el piano o la percusión sí que se comienza en muchos sitios a estudiar con tres o cuatro años. Hay otros instrumentos que por tamaño, o peso, hasta los seis años no se podrían pero vamos, cuanto antes se comience, mejor.

-¿Cuántos profesores imparten clases?

-Actualmente estamos 12, abarcamos casi todo.

-¿Cuáles son los instrumentos más demandados?

-Es cierto que el piano y la guitarra siempre han sido los reyes de toda esta parafernalia, siempre están muy solicitados y a lo mejor no tanto por el alumnado pero sí por los padres que tienen mucha interés en estos instrumentos y les gusta que hagan piano o guitarra. En esta escuela el siguiente instrumento que está más demandando es el saxo y luego están todos más a la par.

-Tener un piano en casa debe ser un tanto complicado.

-Para comenzar a estudiar no es preciso que tenga piano, la escuela tiene pianos y se les pone un calendario de estudio, pero existe la posibilidad de comprarse unos teclados digitales que ahora no valen mucho dinero y con los cuales se puede estudiar en casa. Aún así, es conveniente que el alumno venga a estudiar a la escuela en un piano real.

-Esto me lleva a preguntarle si de manera general, cuando un alumnos comienza las clases necesita comprarse un instrumento y si por otra parte, la música es asequible para todos los bolsillos.

-En el caso de la escuela de Ciudad Rodrigo tres cuartas partes de la cuota la aporta el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, así que los padres pagan un tercio o un cuarto, más o menos, entonces no es un producto caro. ¿En cuánto al instrumento? La escuela tiene todos los instrumentos excepto guitarra porque para empezar vale poco dinero y normalmente todos los niños se lo compran. Una boquilla de trompeta o de saxo vale 70 u 80 euros y por ese precio tiene un muchacho una guitarra. Cuando no tienen posibilidad de comprar un instrumento, la escuela les establece un calendario de estudio por las tardes y vienen y emplean los instrumentos, no hace falta realmente desembolsar dinero, sí que es cierto que hay mucha gente que tiene un poder adquisitivo que lo puede hacer y en vez de traer al niño dos días a estudiar prefiere comprar y que practique en casa pero insisto en que no es obligatorio.

-¿Se encuentran de vez en cuando con algún genio?

-No hay muchos pero es cierto que a lo largo de todos estos años sí que ha pasado gente que son prodigios pero precisamente por ser prodigios luego no se quieren dedicar a la música. La mayoría de ellos cuando llega la parte en la que se marchan a estudiar fuera deciden hacer una carrera importante y no pueden con todo y lo tienen que dejar, pero sí que ha habido gente prodigiosa aquí en la escuela, no muchos, pero tres o cuatro sí que han pasado.

-Estoy entendiendo que no es que fueran prodigios de la música sino que eran prodigios en general.

-Yo creo que sí, que se les daba bien la música, el instituto, todo. Luego se marchan a Salamanca y al principio sí que compaginan un poco el instrumento y la carrera pero luego quieren la carrera, quieren sacarlo todo con nota, se exigen mucho y al final, acaban abandonando una de las dos cosas. Supongo que a lo largo de su vida lo vuelven a retomar.

-En cualquier caso, siempre se ha relacionado la carrera de música con la dificultad.

-Realmente sí es complicado porque no simplemente hay que estudiar, hay que valer, hay que tener sentimiento y expresión y eso no todo el mundo lo tiene. Podemos estudiar, podemos hacer muchísimas cosas, pero a la hora de tocar si una persona no tiene sentimiento y expresión, no va a llegar, y esa transmisión no la tiene todo el mundo. La fuerza de voluntad y el afán por estudiar sí que lo va tener, y puede meter muchas notas en un segundo y todo lo que tú quieras pero si esas notas no tienen expresión y sentimiento y no producen nada en el oyente, no llegan a ningún lado, por eso es complicada la música. De mi promoción acabamos tres la carrera, o sea que llegar al final de la carrera es complicado, no sale mucha gente.

-¿Hay alumnos a los que se le atascan el lenguaje musical y se les da muy bien el instrumento o viceversa?

-Todo el mundo puede si quiere. Lo que es evidente es que la práctica instrumental es la práctica más bonita; a cualquier niño lo que no le gusta es sentarse y estar solfeando, midiendo, cantando, haciendo dictados musicales, eso les va poco. Luego cogen el instrumento y solo quieren tocar y tocar, pero eso ha sido siempre y así seguirá siendo.

-¿Qué actividades rompen la rutina de la propia escuela dentro de lo que es el curso?

-Hacemos actuaciones y en octubre empezamos con las agrupaciones. Estamos preparando festivales, conciertos, pasacalles para carnavales, colaborar con entidades en Ciudad Rodrigo pero con calma. Creo que lo próximo puede ser ahora en octubre o en noviembre, pero sí que intentamos hacer conciertos y salir a la calles con los niños.

-¿Qué aporta la música a los niños?

-Aporta de todo: educación, sabiduría, tranquilidad, muchas cosas.

-Su instrumento es el saxofón, ¿eso se nota mucho en la escuela?

-Yo creo que sí (ríe). Hay una gran demanda de saxofón pero no es que lo recomiende, de hecho, no hay talleres de saxofón en la escuela y sigue habiendo mucha demanda. Tenemos talleres de casi todos los instrumentos pero algunos que son tan conocidos no lo hacemos y es que tiene muchísima demanda.

-¿Quién quiere tocar el bombardino, por ejemplo?

-Son instrumentos preciosos con una gran salida y no hay demanda. Tampoco hay demanda de tuba, tenemos trombón y este año tampoco hay y son instrumentos con una salida en un futuro maravillosas más que un piano, un guitarrista o un saxofonista que está plagado y hay poco trabajo para ellos. Sin embargo, un bombardino tiene mucho trabajo y un futuro bueno.

-Puede que el hecho de ser un instrumento de acompañamiento no llame tanto la atención.

-La función de acompañamiento es cuando esté en una agrupación, en una orquesta pero el resto va a ser igual, en la carrera tiene que tocar lo mismo que toco yo no va a ser ni más fácil ni más difícil. Luego el trabajo que desempeñe en una banda sí que cambia, va a ser más de acompañamiento pero hasta llegar ahí, el camino es igual para todos.

-¿De esta escuela han salido alumnos que han continuado con la carrera de música?

-Sí ha salido gente, pero nos tropezamos con el handicap de que la gente en cuanto se marcha no quiere ser profesional, te dicen que hay que tocar todos los días dos o tres horas y te dicen que ellos quieren ser aficionados que con una tienen y si no se emplean dos o tres horas al principio no sale nada, después en los últimos años de carrera, la asignatura sola del instrumento puede requerir cinco o seis horas al día solo de práctica más el resto de asignaturas.

-¿Hay algo de lo que se sienta especialmente orgulloso de esta escuela?

-Creo que a lo largo de todos estos años hemos creado muchísimos músicos. El otro día me decían que Ciudad Rodrigo estaba plagado de músicos, desde que se hizo la escuela hay músicos por todos los lados y si que estamos orgullosos de que hay una gran labor aunque no quieran ser muchos profesionales hay un nivel de música enorme y la música es cultura. La escuela tiene un buen nombre en toda la provincia.