El Norte de Castilla

‘El Rubio’ reconoce los cargos y alega que traficaba porque es politoxicómano

    Los agentes sacan a ‘El Rubio’ del furgón a las puertas de la Audiencia Provincial.
    Los agentes sacan a ‘El Rubio’ del furgón a las puertas de la Audiencia Provincial. / Cecida por Tribuna de Salamanca
    • El cabecilla y once miembros de su banda se enfrentan a penas que rondan los 120 años de prisión

    La Audiencia Provincial de Salamanca acogió ayer la primera jornada del juicio contra el presunto narcotraficante Amancio García Carro, ‘El Rubio’, y hasta once presuntos integrantes de su banda, un procedimiento que comenzó con importantes medidas de seguridad y una gran expectación.

    ‘El Rubio’, fue el primero en declarar como cabecilla de la banda dedicada al narcotráfico que lideraba cuando fue detenido en 2013. En total fueron once los acusados que prestaron declaración y todos ellos, uno a uno, fueron reconociendo los hechos que relató la Fiscalía.

    El presunto cabecilla de este grupo criminal, A.G.C., conocido como ‘El Rubio’, lleva en prisión preventiva desde 2013, cuando fue detenido al intentar escapar de los agentes en un coche de alta cilindrada y blindado, con dos kilogramos de cocaína en su interior. Los agentes lograron detenerlo tras reventar las ruedas de varios balazos.

    Este procedimiento judicial continuará en los próximos días y terminará inicialmente el 7 de octubre. En él, ‘El Rubio’ se enfrenta a una petición por parte del fiscal de 24 años de cárcel, debido a los distintos delitos de los que se le acusa. Concretamente, tráfico de drogas y blanqueo de capitales, pero también por atentado a los agentes de la autoridad y daños en bienes públicos

    El presunto traficante explicó que consume estupefacientes desde hace 18 años para intentar justificar su vínculo con el tráfico de drogas. Además, señaló que está siguiendo un programa de desintoxicación en la cárcel. Sus repuestas parecían querer dar a entender que ese consumo severo es lo que le llevó a tener un contacto permanente con el tráfico de drogas. Por otra parte, A.G.C. no fue el único que durante el juicio reconoció problemas de dependencia.

    Seguimiento policial

    Durante la sesión de ayer salieron a la luz los seguimientos que la Policía realizó a García Carro y a su suministrador, con localizaciones en Castellanos de Moriscos, Carbajosa de la Sagrada y otras zonas próximas a la capital salamantina. Todo ello, reflejado en las comunicaciones a través del dispositivo BlackBerry que se le intervino. Precisamente, las comunicaciones, con mensajes y fotografías, a través de este dispositivo móvil son clave en las investigaciones de la Policía.

    Según recoge el fiscal en su escrito de calificación, la red estaría integrada y dirigida por ‘El Rubio’, que se encargaba de gestionar la compra y distribución de la droga y organizar a sus miembros, además de invertir los beneficios en otros efectos, principalmente vehículos y joyas.

    Al parecer, la trama estaba constituida fundamentalmente por familiares y allegados, pero se proveía de droga en Madrid introducida desde Venezuela a través de diversos contactos.

    Los once miembros de la banda imputados en este proceso también recocieron los hechos referidos por el fiscal, aunque con ciertas matizaciones respecto a su grado de participación y su labor dentro de la estructura de la banda. Ante el fiscal pasaron E.G.R., hijo de A.G.C que aseguró que él hacía lo que le decía su padre, y su pareja; L.M.L., asiduo colaborador de ‘El Rubio’ y que viajaba con él en el coche en el momento de la detención; C.X.S.A., pareja sentimental del cabecilla de la banda; o L.H.C., alias ‘Gabí’, que era quien probaba la cocaína para conocer su pureza y después informaba a Amancio García Carro o a su lugarteniente.

    La segunda sesión del juicio, prevista para el miércoles, se celebrará finalmente el jueves después de que todos los implicados finalizasen con sus declaraciones. Ese día será el turno de los testigos de la acusación y la defensa, en una sesión en la que también estarán presentes los propios acusados. En total, todos ellos se enfrentan a penas que rondan los 120 años de prisión, así como el pago de importantes multas.