El Norte de Castilla

Los fondos feministas catalanes dan pie a una nueva pugna por el Archivo

Toni Strubell y Josep Cruanyes comparecen en una rueda de prensa de la Comisión de la Generalitat.
Toni Strubell y Josep Cruanyes comparecen en una rueda de prensa de la Comisión de la Generalitat. / Word
  • La Comisión de la Dignidad recuerda que solo se ha trasladado a Cataluña una parte de las fotografías de la republicana Alianza Nacional de la Mujer

La Comisión de la Dignidad –la plataforma ciudadana que abandera la sempiterna reclamación de la Generalitat de Cataluña por conseguir el traslado a aquella región de todos los fondos catalanes almacenados en el Archivo de la Guerra Civil de Salamanca– reaparece. La entidad ciudadana ha vuelto a resucitar esta petición con motivo de la reciente entrega, concretamente el pasado 9 de septiembre, de los fondos del fotógrafo catalán Francesc Boix (1920-1951) al Archivo Nacional de Cataluña. Dichos fondos fueron aportados previamente por 47 particulares y están formados por un total de 1.600 negativos, correspondientes a fotografías tomadas por Francesc Boix desde el mes de junio de 1937 hasta finales de 1938, reflejando los vertiginosos y trágicos momentos derivados de la Guerra Civil. Entonces Boix tenía solo 17 años y, tras el posterior hundimiento del bando republicano, se exilió a Francia y acabó siendo confinado en los campos de concentración en Alemania durante la II Guerra Mundial. Falleció en la capital del Sena el 4 de julio de 1951 con apenas 30 años.

Entre estos 1.600 negativos figuran fotografías que reflejan la vida diaria, en plena contienda bélica, de las componentes de la Alianza Nacional de la Mujer, entidad que agrupaba en sus filas a militantes del Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), de ideología comunista, y Esquerra Republicana. Su presidenta fue Montserrat Martínez y formaba parte de la misma Teresa Pamiés, quien relató las vicisitudes de esta formación de corte feminista y republicano en su libro ‘Cuando éramos capitanes’. Las fotografías de Boix constituyen un certero testimonio histórico de la vida cotidiana de los soldados en el frente en aquellos convulsos y dramáticos años.

Con motivo del suministro de este jugoso material gráfico a al Archivo Nacional de Cataluña, la Comisión de la Dignidad aprovechó para recordar que una parte de los fondos de la Alianza Nacional de la Mujer, que se encontraban custodiados desde hace décadas en la sede del Archivo salmantino en la calle Gibraltar, fueron enviados años atrás a Cataluña.  «De esta entidad –puntualiza la Comisión de la Dignidad en un comunicado insertado en su página web– se recuperó parte de la documentación que estaba en Salamanca, pero aún falta por aportar la bandera que, con otros documentos de la Generalitat y los ayuntamientos catalanes, todavía quedan por devolver a Cataluña». Se trata de una documentación que la Comisión de la Generalitat «lucha por recuperar».

Encabezada por Josep Cruanyes y Toni Strubell, la Comisión de la Dignidad ha venido trabajando estrechamente con la Consejería de Cultura de la Generalitat a lo largo de los últimos años para exigir al Ministerio de Educación que agilice el envío a aquella comunidad autónoma de todos los fondos catalanes que permanecían depositados en el Archivo de la Guerra, situado en el antiguo Colegio de San Ambrosio, en la calle Gibraltar. La Comisión de la Dignidad también se personó, por parte catalana, en la demanda presentada contra la Generalitar por el presidente de la asociación Salvar el Archivo, Policarpo Sánchez, por las preguntas ilegalidades cometidas por el Ejecutivo catalán por el traslado de los denominados ‘papeles de Salamanca’.

Precisamente, la Consejería de Cultura, que dirige Santi Vila, publicó el pasado mes de mayo un informe que ponía de relieve que el 95% de los fondos catalanes del Archivo de Salamanca ya habían sido trasladados a aquella comunidad autónoma en sucesivas remesas, la primera acaecida en enero de 2006. El reducido porcentaje restante –un 5%– engloba documentos que han sido objeto de fuertes discrepancias en el seno de la comisión mixta Estado-Generalitat, entre los representantes del Ministerio de Cultura y los del departamento catalán.

El citado 5% comprende, por un lado, los papeles administrativos encuadrados dentro del área de orden público de la Generalitat, generados con posterioridad a los dramáticos y sangrientos enfrentamientos acaecidos en mayo de 1937 en Barcelona, que desencadenó el predominio político del PCE, pisoteando tanto al movimiento anarquista y anarcosindicalista de la CNT y la FAI, como a la disidencia marxista, de orientación troskista y que encarnaba el Partido de Obrero de Unificación Marxista (POUM) de Joaquín Maurín y Andreu Nin. Además, este 5% comprende, según afirma la Consejería de Cultura, «documentación suelta de otros ámbitos competenciales», así como un abanico de legajos correspondientes a entidades «sin herederos», como son diversas logias masónicas, entidades que han desaparecido y particulares que no cuentan con descendientes identificados.

Otro elenco de papeles catalanes que todavía reposan en las estanterías del Archivo abarca la documentación catalana incautada dentro de la llamada Causa General, una terminología acuñada por el régimen del general Francisco Franco, así como la documentación administrativa vinculada al periodo republicano y la Guerra Civil de más de 40 ayuntamientos catalanes.