El Norte de Castilla

Antonio Romo se muestra orgulloso de "ser referente ético en la provincia"

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    El padre Antonio Romo tras recibir la Medalla de Oro de la Provincia de Salamanca. / Manuel Laya

    • El sacerdote recibió ayer la Medalla de Oro de manos del presidente de la Diputación dentro de los actos de la festividad de San Mateo

    «Ser referente ético de la provincia de Salamanca es un orgullo y una satisfacción, porque no he hecho nada heroico, sólo he intentado vivir lo que un día me dijo mi padre: ‘cumple siempre con tu deber’ y es lo que he intentado hacer y me hace feliz». Con estas palabras agradecía ayer el padre Antonio Romo la Medalla de Oro de la Provincia de Salamanca que el presidente de la Diputación, Javier Iglesias, acababa de imponerle en los actos de celebración del Día de la Provincia.

    Momentos antes de su discurso, Javier Iglesias había recordado que la Medalla de Oro es un reconocimiento de todos los salmantinos a aquellas personas que han tenido una vida ejemplar, digna de destacar. Y que la concesión de la medalla al sacerdote había sido acordada en el pleno del pasado 16 de septiembre; pasando el secretario a leer los méritos que hacen que se conceda dicho reconocimiento al padre Antonio Romo Pedraz, un hombre cercano que ha dedicado su vida a los más desfavorecidos, logrando dar respuesta a los problemas que han ido surgiendo de forma paralela a la evolución de la sociedad contemporánea.

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    • Entrega de la Medalla de Oro de la Provincia

    Excluidos sociales, excarcelados, inmigrantes, adictos y personas en situaciones de dificultad han recibido la atención del padre Antonio Romo desde los despachos parroquiales, sus locales e incluso su propia vivienda, que siempre ha estado abierta para todo el mundo. Entre sus proyectos más relevantes destaca la casa de acogida, la puesta en marcha de una Escuela de Pastores y de la cooperativa Puentesan, nacida de la Asociación Puente Vida y que elabora un queso con fines solidarios bajo el sello ‘Mil Caminos’.

    Tras unos retazos de la vida del homenajeado, Javier Iglesias le impuso la medalla y le pasó el micrófono. El padre Antonio Romo manifestó lo feliz que se encontraba por «tener amigos, que es algo muy grande», que lo acompañaban en ese momento, en el que también era más feliz por «encontrarme con don Carlos» en referencia al obispo de Salamanca que ocupaba un lugar en la primera fila de invitados.

    A continuación, el sacerdote pasó a describir su sorpresa cuando le llamó el presidente de la Diputación para comunicarle que le iban a entregar la Medalla de Oro de la Provincia de Salamanca, algo que le llena de orgullo, a la vez que mencionaba -como ya se ha dicho anteriormente- que sólo cumplía con su deber. Y quiso señalar que los momentos de dificultad, «nos ayudan a sacar lo mejor que tenemos, poniendo esfuerzo, trabajo y fe». Así surgieron todas las iniciativas en las que este hombre ha estado metido: la casa de acogida, la quesería, el ropero, la empresa de limpieza..., de las que ha ido surgiendo el «milagro de la solidaridad».

    Para Romo hay que «actuar sobre la realidad y transformarla un poquito» y eso es lo que han hecho todas las familias y pueblos implicados en los diferentes proyectos. De ahí que la medalla que ayer recibió fuera «de todos y muy especialmente de los que nos precedieron y sembraron de esperanza los campos». Y recordó que «en la vida todo es solidaridad» y el trabajo en equipo algo muy importante, por lo que destacó que es «un orgullo trabajar juntos para hacer de nuestra tierra un vergel. Éste fue el sueño de los que creyeron en los valores de cada personas y esto es hoy motivo de gozo» porque «uno va haciendo camino y otros lo seguirán».

    Para finalizar, y tras leer un poema de Gloria Fuertes que hace un año un alcalde le dedicara a él mismo, quiso agradecer las tareas realizadas a todos los que han colaborado en esos proyectos y escenificó dicho agradecimiento entregando la medalla a «un compañero y gran amigo, colaborador servicial», al también sacerdote Francisco Buitrago.

    Javier Iglesias, por su parte, señaló que «es un honor distinguirte con nuestro máximo reconocimiento: la Medalla de Oro de la Provincia, porque estamos convencidos de que encarnas los valores más importantes que debe tener un ser humano: la bondad, la generosidad y el altruismo». Asimismo, hizo referencia a muchas de sus «buenas acciones», a su «entrega a los demás», a su «amor a las personas», describiendo las obras de carácter social y solidario desarrolladas por este hombre para «mitigar la marginalidad y la exclusión social».