El Norte de Castilla

Los hosteleros lamentan la ausencia de programación en el fin de la Feria de Día

Público en una de las casetas de la Feria de Día, situada en la calle Brocense.
Público en una de las casetas de la Feria de Día, situada en la calle Brocense. / Laya
  • Hay satisfacción, en general, con el resultado de ventas obtenido, a la espera de contar con cifras definitivas

Resultado satisfactorio, aunque siempre hay aspectos que pueden mejorarse. Es la conclusión que realiza Alain Saldaña, presidente de la Asociación de Hostelería de Salamanca, sobre la décimo tercera edición de la Feria de Día, que concluyó el pasado domingo. Una Feria de Día más reducida en cuanto a casetas y con más controles sobre el producto que se ofrecía a los clientes, y que ha dejado, nunca mejor dicho, un buen sabor de boca, en líneas generales, en los hosteleros. «Aún no tenemos datos ni cifras, pero la primera valoración no puede ser más positiva», apuntó Saldaña, pendiente de los números que ratifiquen esas sensaciones. Una satisfacción que alcanza tanto a los pinchos vendidos como a la «puesta en escena» de las casetas, que no dejan de ser elementos extraños en la calle de una ciudad patrimonial. De ahí que el color uniforme que han tenido las casetas instaladas en el centro histórico se haya revelado también como un acierto, según el presidente de los hosteleros.

Lamentablemente, las Ferias y Fiestas de Salamanca no suelen librarse de las inclemencias meteorológicas y el brusco descenso de las temperaturas, con algún episodio de lluvia, de la pasada semana ha sido buen ejemplo. De ahí que se haya registrado este año «un punto menos en cuanto a volumen de negocio», en palabras de Saldaña, en esos días, en especial durante el último fin de semana, en el que ya no había programación de las Ferias y Fiestas propiamente dichas. «Se ha notado mucho, así nos lo comentan los hosteleros, la diferencia entre el primer fin de semana de la Feria y el segundo, en el que hacía ya frío», recalca el presidente.

Ahora llega el momento de valorar qué zonas de casetas pueden ser reforzadas de cara a próximas ediciones, tanto en número de establecimientos como en programación paralela que incite al consumo. La eliminación de algunos lugares del mapa de casetas, como, por ejemplo, Salesas o plaza de San Boal, ha sido positiva, apostilla de igual modo Alain Saldaña.

A fin de cuentas, remarca, no se ha hecho más que seguir la tendencia que el público marcó durante años anteriores. «Los usuarios nos indicaron tanto en 2014 como en 2015 que esos lugares no eran de su agrado y con su eliminación lo que se ha conseguido, además, es potenciar otras zonas», apostilla. En total, cabe recordar, la Feria de Día de Salamanca ha estado formada por 83 casetas –15 menos que en 2015–, repartidas en 17 zonas de la ciudad, tres menos que el año pasado.

Y hay satisfacción también en la organización porque en los controles y análisis diarios sobre los productos que se ofrecían al público no ha existido ninguna incidencia reseñable. «Hay que felicitar a los hosteleros y tenemos que felicitarnos todos porque no hemos tenido que lamentar nada en lo que a malas prácticas se refiere», insiste Alain Saldaña, que saca de estos buenos resultados «motivación suficiente» como para «ponernos ya a trabajar en la edición de 2017».

Asimismo, otras de las novedades introducidas en este año han resultado muy positivas, como el pincho de cuchara que las casetas ofrecieron a mediodía o ese horario de apertura obligatorio, que buscaba potenciar las mañanas, de modo que no quedaran desiertas de servicio por parte de los hosteleros. De ahí que las casetas tuvieran que abrir sí o sí entre las 12:00 y las 16:00 horas y de 19:00 horas al cierre, que se fijó en las 00:30 horas, excepto las vísperas de festivos y los propios festivos, que pudieron cerrar a la una de la madrugada.

No obstante, siempre quedan aspectos pendientes o que pueden mejorarse para años venideros, como «reforzar la animación» en determinadas zonas, en especial en esos días en los que la Feria de Día aún perdura pero ya han terminado los actos de Ferias y Fiestas organizados desde el Ayuntamiento. En general, y como señalábamos, la valoración es muy positiva, sobre todo porque «las casetas han calado mucho en el público salmantino», apunta Saldaña, convirtiéndose desde su primera instalación, hace ya 13 años, en parte imprescindible de los jornadas festivas de la ciudad y siendo además responsables de haber devuelto la animación y la sensación de fiesta a las calles.