El Norte de Castilla

Una plaza envuelta en historia

Aspecto actual de la plaza de los Bandos, en la que se quieren eliminar barreras para convertirla en un lugar más amigable.
Aspecto actual de la plaza de los Bandos, en la que se quieren eliminar barreras para convertirla en un lugar más amigable. / Laya
  • Su anunciada remodelación ha puesto de actualidad a este mítico enclave de la ciudad

La plaza de los Bandos de Salamanca, uno de los enclaves con más historia de la ciudad, está a la espera de una reforma integral, ya aprobada en el pleno del Ayuntamiento y que ahora tendrá que materializarse.

Hasta que eso ocurra, este céntrico lugar –a escasos metros de la Plaza Mayor– mantiene su actual imagen, que pudo haberse modificado sustancialmente hace escasos años si se hubiese aprobado la construcción en ella de un aparcamiento subterráneo, un proyecto que finalmente se desestimó a pesar de que incluso contó con escavaciones previas para su estudio y viabilidad.

La plaza de los Bandos –con origen en el siglo XII– es uno de esos espacios de Salamanca donde se concentran no pocas vivencias de la ciudad, donde se han vivido numerosos capítulos de la historia de Salamanca. Este enclave albergó episodios importantes desde tiempos remotos –en época todavía medieval– hasta otros más contemporáneos, pues fue en una casa ya desaparecida del ágora donde nació la literata Carmen Martín Gaite, a la que hoy se recuerda con un busto.

Incluso, su propio nombre, Los Bandos, da testimonio de lo que pasó en la ciudad durante el siglo XV, cuando la muerte de los hijos de María de Monroy ‘la Brava’ encendió la mecha de la ira y de la violencia entre dos familias de la ciudad, entre dos ‘bandos’. Su nombre recuerda aquellos tiempos convulsos de Salamanca, que se mantuvieron hasta que se firmó la paz con San Juan de Sahagún, patrón de la ciudad, como testigo. Precisamente, la primera construcción civil de la plaza de los Bandos fue la Casa de doña María la Brava, cuya fachada sigue en pie y que permanece en el ágora junto a no pocos edificios importantes de la ciudad.

No hay huella de la iglesia de Santo Tomé, que daba nombre a toda la plaza antiguamente, pero sí permanecen detalles de lo que fue el palacio de Solís, de tiempos de los Reyes Católicos.

Ese lugar fue testigo de la boda del futuro Felipe II con su prima María de Portugal. Sobre ese solar, se construyó en el siglo XX un edificio neoplateresco de la Compañía Telefónica con decoración en su fachada de aquel inmueble histórico. Y, enfrente, ya en el siglo XVI, la familia Rodríguez Varillas construyó el palacio de Garcigrande, actualmente sede de EspañaDuero en la ciudad.

En el lado sur de la plaza se encuentran también la Iglesia del Carmen y el edificio de la Caja de Previsión Social, que fue sede posteriormente del INSS y que ahora es uno de los espacios del Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH). La iglesia del Carmen, de espíritu carmelitano, se levantó entre los siglos XVII y XVIII. Tras su clausura en tiempos de la desamortización, pudo subsistir y reabrir sus puertas ya como parroquia del Carmen en 1857.

En cuanto al CDMH, la antigua Caja de Previsión Social fue proyectada por Joaquín Secall en 1928 y se erigió con la huella del neoplateresco salmantino. Su fachada, entre el antiguo palacio de Solís y la parroquia del Carmen, se levantó en sillería de piedra de Villamayor con similitudes claras en su cuerpo alto con el palacio de Monterrey.

Actualmente, después de su remodelación integral llevada a cabo durante los últimos años, cuenta con espacios destinados al estudio de tiempos de la Guerra Civil y otros dispuestos para exposiciones.

La plaza de los Bandos también se caracteriza por su carácter financiero, pues, además de albergar la sede de EspañaDuero, contó con la Casa-Banco de Matías Blanco Cobaleda, un inmueble que tras la muerte de su promotor fue demolido, y en él se levantó un edificio que ocupa todo un lateral del ágora y que alberga desde entonces al Banco Castilla.

Y, justo enfrente, en la acera de la calle Zamora, se encuentra la antigua sede del Banco de España, proyectado en 1936 y finalizado en 1940, según recogen los estudiosos de la arquitectura y el urbanismo salmantino. Este solemne edificio está a la espera de una rehabilitación integral para albergar en su seno el nuevo Centro Internacional de Referencia del Español, una iniciativa que se ha promovido con motivo de la próxima conmemoración del VIII centenario de la Usal.