El Norte de Castilla

«En el siglo XVI, el léxico científico español estaba a la altura de Europa»

    La profesora María Jesús Mancho Duque posa en el claustro del Palacio de Anaya.
    La profesora María Jesús Mancho Duque posa en el claustro del Palacio de Anaya. / Manuel Laya
    • María Jesús Mancho Duque - Catedrática de Lengua Española, La vicepresidenta del Centro de Estudios Salmantinos valora como fundamental la literatura científica española, mucha de la cual no se publicaba en la época

    María Jesús Mancho Duque, la catedrática de Lengua Española de la Universidad de Salamanca, también es una figura clave del Centro de Estudios Salmantinos, ejerce como vicepresidenta de este. Es miembro numerario desde el año 2009 y leyó su discurso de ingreso en noviembre de 2014, en el que habló acerca de: ‘Teresa de Jesús: la oralidad de una santa escritora’.

    –Usted también es catedrática de la Universidad de Salamanca, ¿desde cuándo?

    – Desde 1993. Soy catedrática de Lengua Española, pero explico Historia de la Lengua Española. Entonces me he especializado en el Siglo de Oro, sobre todo en el siglo XVI, desde el punto de vista léxico. No de la lengua habitual sino en registros muy específicos.

    –¿Cuáles son esos registros?

    – Uno es el ámbito de la espiritualidad, sobre todo de la mística, que es un lenguaje muy especial y otro el de la ciencia y el de la técnica.

    – Suena interesante.

    – Trabajamos en el Diccionario de la Ciencia y de la Técnica del Renacimiento, denominado DICTER, que está en la web, editado por la Universidad de Salamanca. Recopila el comienzo del léxico del avance científico del siglo XVI. Como siempre se dice que el español carece de léxico científico, hemos demostrado que el español estaba a la altura de Europa en léxico científico en el XVI.

    –¿Hay muchos ejemplos?

    –Tenemos una literatura, es decir un montón de libros de ciencia y de técnica y, por supuesto con vocabulario científico y técnico. De matemáticas, de astronomía, de náutica, de ingeniería, álgebra.

    –¿Por qué esto no se conocía?

    – Este registro como no es literario, los filólogos no habían entrado en él, y en cuanto a la historia de las ciencias, los científicos se dedican a la ciencia actual, muy pocos a la historia de la gestación de las ciencias. Con lo cual es un nicho de investigación no explorado. Estamos trabajando con proyectos financiados por el Ministerio, la Junta. Hemos trabajado con un material muy rico en ilustraciones. Hay que tener en cuenta que en esa época se acaba de descubrir América. La arquitectura naval estaba en pleno auge, es más, muchos de estos textos son manuscritos porque no se atrevían a publicarlos para evitar espionaje industrial.

    – ¿Fue un trabajo muy duro?

    – Fuimos a bibliotecas a solicitar libros de ciencia y técnica; por un lado, escaneamos los libros y por el otro, lo transcribimos con criterios filológicos gracias a la financiación.

    –¿En qué fase están ahora?

    –Estamos con un 75%elaborado. Es un proyecto muy interesante porque ha dado de sí nueve tesis doctorales, dos de ellas por presentar. De las siete corregidas, cuatro han obtenido Premio Extraordinario de la Universidad de Salamanca.

    –¿Qué ha dado de sí este trabajo?

    – Primero, que se ha rescatado vocabulario que no se conocía y otro vocabulario, que se decía que aparecía muy tardíamente, sin embargo ya se utilizaba en esta época. Es decir, es un descubrimiento de nuevas voces y de que se ha utilizado léxico científico con anterioridad. Este proyecto ayuda a reconstruir la historia del vocabulario científico en España, muy descuidada en general. Es poner al día un patrimonio cultural, que no es un monumento, pero es lingüístico.

    – Háblenos de su otra línea de investigación.

    – Es el léxico de la espiritualidad, que empecé con mi tesis doctoral sobre el léxico de San Juan de la Cruz. El vocabulario de la ciencia es muy complicado, pero el de la mística es todavía más.

    –¿Qué une a estas dos investigaciones?

    – Este tipo de proyectos son muy transversales, esto quiere decir que me interesan como filóloga, pero a un historiado también, porque le interesa saber qué quiere decir el autor con cada palabra.

    – Pónganos un ejemplo.

    –En ocasiones son palabras normales, pero en otras son palabras utilizadas con un sentido especial. Por ejemplo cuando San Juan de la Cruz habla de la noche oscura, está indicando una cosa mucho más profunda. Además son palabras elegidas por un poeta. Esto quiere decir que no sólo es teología, hay poesía y pensamiento muy fuerte. Si no se conocen bien las palabras no lo van a interpretar bien. Esto es porque se mezcla teología, espiritualidad e historia del léxico, entonces con todas estas herramientas se logra una interpretación mucho más fidedigna de los textos.

    –¿Algún ejemplo de Santa Teresa de Jesús?

    – Hubo un congreso en el que hablé de vocabulario y dije: cuidado porque la Santa se espanta muchas veces, pero es que espantar no tiene el significado actual. Si lo interpretamos como ahora, lo estamos falseando. Significa asombrarse, porque todavía no existe la palabra asombro y emplea espantarse. Además Santa Teresa no era asustadiza.