El Norte de Castilla

Dialogar con espacios

    La artista burgalesa afincada en Salamanca Concha Sáez posa frente a su gran instalación.
    La artista burgalesa afincada en Salamanca Concha Sáez posa frente a su gran instalación. / Word
    • Concha Sáez aborda el Big Data en el Museo a través de un proyecto concebido como un gran ordenador que almacena cinco obras

    La gestión y análisis de grandes cantidades de datos que no pueden ser tratados de manera convencional, y más concretamente el concepto Big Data, está tan de moda que ha traspasado cualquier frontera imaginable, también la del arte, llegando a inspirar exposiciones como la que Concha Sáez nos propone estos días en el Museo Provincial.

    La artista burgalesa afincada en Salamanca plantea un conjunto de instalaciones concebidas como un gran ordenador con cinco bancos de datos, bloque que invita al espectador a reflexionar sobre cómo se enfrenta a la información acumulada y la procesa. «El principal es un gran muro de 5 metros de alto y 7 de ancho a base de lienzos y cableado de cobre», apunta Sáez, que ha empleado buena parte del mes de agosto en montar una instalación que se completa con otros cuatro trabajos.

    En ‘Big DAT@ taxonomías’ cada obra compone un relato sobre la mirada que propone, que modifica los datos y los convierte en conocimiento significativo. Reflexiona sobre la clasificación masiva del conocimiento y la codificación de los significados.

    Sáez utiliza el concepto de etiquetado social como una metáfora sobre la producción de nuevo significado por parte de los espectadores. Concibe la exposición como un gran ordenador que almacena cinco obras, cinco bancos de datos, dispuestos a ser procesados por el público. De este modo, los usuarios generan nuevas conexiones a partir de lo que ven, encuentran otros sentidos y, en cierto modo, crean su propio lenguaje que los identifican con las obras. «Es importante la movilidad del espectador, que de este modo puede interactuar en la sala», destaca la autora.

    Así, cada espectador puede autogestionar libremente una información dada, pero sobre todo hacer emerger nuevos pensamientos.

    Para Concha Sáez, que gusta de trabajar con espacios, buena parte de la importancia de este proyecto radica en las sombras, «protagonistas como material intangible que vienen a completar casi todas las piezas», apunta, ampliando esta relevancia a la iluminación y al juego de luces que se proyecta sobre el muro y su trabajo.

    Otras piezas

    En otro de los espacios se ofrece un escenario de la memoria, con una mesa documental y tres obras, donde los conceptos de multiplicidad, fragmento o repetición generan discursos próximos a nuestra cultura visual. Se trata de las obras ‘Nuevos ídolos’, ‘4_Dibujos breves’ y ‘Papel soñado’, que evocan inventarios dispuestos a suplantar nuestra identidad y complacer nuestra búsqueda.

    Sáez da forma a estas ideas eligiendo para cada obra materiales muy diversos, caso de la iluminación o las propias sombras mencionadas anteriormente.

    Paralelamente a este proyecto en el Museo Provincial, Concha Sáez ha compaginado otra exposición en Galicia de obra gráfica, precisamente su especialidad. Profesora de grabado, esta artista burgalesa afincada en Salamanca ha repasado en tierras gallegas toda su trayectoria en esta disciplina a través de cuarenta grabados y una muestra titulada ‘32 Bits_memoria_gráfica’.