El Norte de Castilla

El sabio Jero ensalza la cultura y el futuro de Salamanca en un breve y directo pregón

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El pregonero en el balcón consistorial. / Laya

  • El Jefe de Protocolo de la Usal alienta a «aprender siempre en la ciudad que enseña»

Nadie ahorra calificativos para referirse a Jerónimo Hernández, Jero. Entrañable, buena persona, culto, gran trabajador y bandera y orgullo de Salamanca. Y así hasta el infinito. No podía haber, por tanto, mejor pregonero para las Ferias y Fiestas 2016 que el conocido concursante de programas de televisión que, en su faceta diaria, es el Jefe de Protocolo de la Universidad de Salamanca. Demostrando que su ya mítica sapiencia no ha sido un regalo divino sino un atributo adquirido tras horas y horas de estudio, Jero ofreció en su pregón un repaso a algunos términos puramente salmantinos y que como tales vienen recogidos en el diccionario de la Real Academia Española.

Desde el balcón del Ayuntamiento, el pregonero recordó los seranos, las tertulias nocturnas en los pueblos, y las tizoneras, las veladas al amor de la lumbre. Antes de que el pregón acabara en «tambarimba», esto es, en una pendencia, Jero remató, no sin antes hacer un despliegue de referencias culturales que dan buena muestra de su magno saber. Desde la poesía de Ángel González hasta el cantar de Rafael Farina, al que se lanzó sin miedo solicitando la compañía de las cientos de personas que seguían su pregón desde la Plaza Mayor, sin importar el calor ni el escenario de los conciertos.

«Y también hoy, como en la canción de Enrique Bunbury, yo creo que en Salamanca ‘Hoy es siempre todavía’. Siempre es posible emprender lo que tenemos por delante, bien despiertos e impulsados por la fuerza de quienes no parten de cero», alentó el pregonero, para quien estos días de fiesta suponen un encuentro con el pasado y una mirada al futuro. «La fiesta, repetida año tras año, adquiere cada vez un valor renovado. Una conmemoración, un ritual, un símbolo que, con independencia de las creencias de cada uno, nos mantiene unidos». Como unida demostró estar la familia del propio Jero Hernández, que lo acompañó en todo momento y que también tuvo su hueco en el pregón.

Como espacio tuvieron los amigos, «los de la infancia, de la Universidad, de la San Silvestre salmantina, de ese equipazo de fútbol de cada lunes y para mis colegas». Colegas en el mundo del protocolo, como Belén Rosell, su homóloga en el Ayuntamiento de Salamanca. Un ámbito en el que Jero es también un referente, tal y como recordó la periodista Ana Hernández, quien actuó como presentadora del pregonero y quien alabó ese espíritu de hombre renacentista que no se cansa de aprender y de mantener alerta la curiosidad que le caracteriza.

Jero quiso para finalizar su pregón hacer un guiño a los programas que le han dado fama. «Es la hora de Saber. Saber para aprender siempre de la ciudad que enseña y saber para Ganar. Ganar todos juntos nuestro futuro». Con ese empeño, y antes de decir ‘pasapalabra’, el pregonero lanzó los vivas en honor a la Virgen de la Vega y a Salamanca, que fueron coreados por todo el público presente, dentro y fuera del Ayuntamiento.

Y es que en el salón de recepciones del Consistorio se congregó un buen número de caras conocidas de la vida social y política de la sociedad. Todos rodearon al pregonero cuando llegó el momento de la firma en el libro de honor del Ayuntamiento. El alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, agradeció a Jero que haya llevado el nombre de Salamanca y su Universidad a todos los rincones de España.

Por otro lado, antes del momento del pregón se celebró en la Catedral la solemne misa en honor a Santa María de la Vega, a la que asistió parte de la Corporación municipal junto al pregonero y varios representantes políticos. Tras la homilía el obispo de la Diócesis, Carlos López, el alcalde cumplió con la tradición y dedicó unas palabras a la patrona de Salamanca y su tierra.

Palabras en las que recordó los «momentos duros» por los que han pasado muchos salmantinos y que fueron también un canto de orgullo por la «grandeza de las mujeres y de los hombres de Salamanca que han sido ejemplo de solidaridad y amor con sus familiares, amigos y vecinos». De igual modo, Fernández Mañueco valoró «las organizaciones sociales, sus representantes y voluntarios» y señaló que «somos afortunados», por vivir «en una etapa de la Historia y en una parte del mundo en la que somos privilegiados». Asimismo, el alcalde recomendó alejarse «de la cultura del odio que sentimos a menudo a nuestro alrededor, que algunos alimentan y que con frecuencia nos rodea, cuando es la cultura del amor la que necesitamos».

«Así lo creo y con esa convicción me esfuerzo en el día a día al frente de la Corporación municipal, que en este nuevo mandato refleja la pluralidad que decidieron los ciudadanos en las urnas», añadió Fernández Mañueco en una catedral abarrotada de fieles. Para concluir recordó de nuevo el «esfuerzo» que realizan «las familias, los trabajadores, los empresarios, los colectivos y asociaciones para contribuir al bienestar común», no sin antes pedir protección y ayuda a la patrona de Salamanca.