El Norte de Castilla

El paso del tiempo late en El Cielo

La comisaria de la muestra Úrsula Martín, la artista Yolanda Herranz y la catedrática Josefina Cuesta.
La comisaria de la muestra Úrsula Martín, la artista Yolanda Herranz y la catedrática Josefina Cuesta. / Laya
  • Yolanda Herranz invita a reflexionar sobre lo fugaz de la vida a través de la exposición ‘En un suspiro...’. El Espacio de Cultura Científica de la Usal acoge hasta el 16 de octubre una muestra para dar visibilidad a las mujeres

«La creación supone, para mí, como artista, una búsqueda constante de mí y de mi propia identidad a través de la obra. En mi producción plástica laten cuestiones de género». Quien así se expresa es Yolanda Herranz, artista vasca y catedrática en la Universidad de Vigo, y en su última obra late el paso del tiempo y su fugacidad, a través de una secuencia de imágenes en las que se pueden leer diferentes mensajes sobre palmas de la mano y que rodean una sala con textos hechos en madera sobre el suelo. Fotografías tratadas que se pueden visitar desde ayer, y hasta el próximo 16 de octubre, en la sala Cielo de Salamanca, donde la propia autora lanza una serie de reflexiones al espectador. Anima a pensar Yolanda Herranz en el tiempo que vivimos y también en el que no vivimos bajo el elocuente título de ‘En un suspiro...’.

A esa reflexión sobre el paso del tiempo se incorporan una silla y una instalación sonora, que permiten al visitante sentarse y meditar sobre la vida y su caducidad. A estas creaciones se suman otras piezas pensadas y materializadas para la ocasión, como la contraposición de dos trenzas, que evocan a la juventud, y un pelo largo y blanco, más propio de la vejez.

Herranz explicó ayer que su última exposición en Salamanca fue en 2007, y en aquella ocasión no solo hizo uso de distintas salas dentro de la Escuelas Menores sino que ya mostró en ese momento su interés por la sala Cielo. En aquellos años, este espacio no estaba acondicionado para albergar muestras y, tras adecuarse a este mismo uso, Herranz mostró su intención de regresar y ocuparlo con sus creaciones, un propósito que tras años de gestación ya se ha materializado.

Herranz juega incluso con el tiempo en el propio catálogo de la exposición. «El año de realización de este proyecto de exposición puede ser el 2014 (2+0+1+4 =7). En 2014 habrán pasado 7 años desde mi última exposición en Salamanca. Pese al paso del tiempo. Estaba situada justo en frente, al otro lado, en la Sala llamada de las Dos Columnas», señala la artista vasca. «Y en 2014 cumplí 57 años (5+7=12), 12 horas para medir el día y la noche (12+12), 12 meses para acotar los años. El paso de los ciclos, el peso del tiempo», añade.

El montaje de la obra en la exposición se ha estructurado para concretar y definir el tránsito, según explica, obligando al espectador a hacer un recorrido circular, continuo, pautado, lento y sereno para tomarse un tiempo para la reflexión.

La exposición, comisariada por Úrsula Martín, propone a su vez un recorrido a través de la lectura de los nombres de mujer. Nombres de mujer dibujados con sangre en las manos. Ytodos ellos comienzan por la A. «Los setenta fueron años de activismo, de ideas y de revisión. Este periodo fue realmente vital para todas las mujeres artistas, ya que las teorías surgidas del movimiento feminista, nos hicieron preocuparnos de nuestras propias historias, y nos empujaron a desarrollar un mirar hacia sí, para generar un arte propio que, a la vez, redundaba en una creación más consciente de nuestra situación en el mundo y, además, aún más personal», explica la artista.

«Lo personal es político. Esta frase que se esgrimió desde las filas feministas consiguió que, por primera vez, la esfera de lo privado, que estaba reservada al ámbito del hogar y, por lo tanto a la mujer, adquiriera un estatus de valor, se hiciera visible y existiera», añade Yolanda Herranz.

Para esta artista, «todo objeto de arte autónomo es político porque representa actitudes y valores. Por lo tanto, y especialmente las obras centradas en la referencia al cuerpo, son políticas en cuanto que son utilizadas por muchos artistas para influir en nuestras opiniones, en nuestros actos y en nuestra visión diferente del mundo».