El Norte de Castilla

Uno de los astados realizó en solitario su carrera, en el primer encierro.
Uno de los astados realizó en solitario su carrera, en el primer encierro. / Elena Gómez

La bravura de Valrubio convence a la afición de Pereña de la Ribera

  • Durante el encierro los vecinos destacaron el tamaño y carácter de los astados, de los que por la tarde disfrutaron en una destacable novillada

La segunda jornada de encierros en Pereña de la Ribera no defraudó y, buena parte de la responsabilidad, la tuvieron los cuatro novillos de la ganadería Valrubio que, haciendo honor a su fama, dejaron encantados a los vecinos de la localidad y de pueblos cercanos por su tamaño y su carácter.

Especialmente destacable fueron los dos ejemplares que participaron en la primera carrera del encierro, quedando uno de ellos retrasado y enfrentándose al público que lo jaleaba a lo largo del recorrido. Pese a esos embistes –que se repitieron en la plaza entre los dos novillos– la carrera fue rápida y sin incidentes, aunque dejó a los aficionados con muy buenas sensaciones, especialmente de cara a disfrutar de la novillada de la tarde.

En cuanto a la segunda carrera de los encierros, que también se desarrolló sin incidentes, cabe destacar que la manada se partió de nuevo en dos, solo que en esta ocasión no fue uno, sino los dos novillos, los que se retrasaron respecto a los mansos e hicieron gran parte del recorrido en solitario hasta llegar a la plaza, dejando de nuevo al público encantado con el porte de los animales.

Finalizados los dos encierros, los vecinos de Pereña se volvieron a repartir por los bares del pueblo e incluso en el del camping pudieron disfrutar de una actuación de música en directo que amenizó las primeras horas de espera hasta la novillada de la tarde con Antonio Grande y Alejandro Mora.

La expectación era máxima en la novillada y nadie falló:dos orejas en el primer y el segundo novillo; y otras dos orejas y el rabo en el tercero y el cuarto.Además, el tercer novillo se ganó la vuelta al ruedo.