El Norte de Castilla

Un circo salmantino consigue que Zamora rectifique su veto a espectáculos con animales

Un cocodrilo se tumba sobre uno de los miembros del circo Holiday.
Un cocodrilo se tumba sobre uno de los miembros del circo Holiday. / Word
  • El consistorio negó inicialmente la autorización, pero reconoce que no tiene potestad para hacerlo

Es un debate que está en la sociedad, que vive distintos picos de intensidad y que de vez en cuando salta a las portadas. Sucedía, por ejemplo, el pasado verano cuando el nuevo Ayuntamiento de Zamora que preside Francisco Guarido (Izquierda Unida) anunciaba su intención de convertirse en el primer municipio de Castilla y León en declararse «libre de circos con animales». Una medida, incluida en el programa electoral de la coalición y que da cauce a una sensibilidad presente en muchos ciudadanos, que lo consideran una forma de maltrato y hasta tortura animal. Enfrente, sin embargo, la versión de los profesionales del circo, que descartan que puedan aducirse ningún tipo de argumentos de carácter ecologista o de defensa del bienestar animal para plantearse una medida de este tipo. Insisten en que pocos aman sus animales como ellos, pocos los cuidan de manera tan rigurosa.

Una y otra postura a menudo colisionan. Lo hacen en las redes sociales, en las barras de los bares, incluso en los foros institucionales pero también en ocasiones llegan hasta el terreno de lo jurídico. Es lo que sucedía cuando con motivo de la nueva política adoptada por el consistorio zamorano, se negaba la autorización al Circo Holiday, que dirige el empresario salmantino Ramón Sacristán Antolín, para desarrollar su espectáculo en la ciudad vecina durante los pasados días 24 a 27 de septiembre.

El decreto de la Concejalía de Atención al Ciudadano, Barrios, Turismo, Cementerio, Comercio y Cooperación al Desarrollo, firmado el 21 de agosto, descartaba la autorización al circo, estrechamente vinculado con Salamanca, para poder instalarse y desarrollar su espectáculo en el recinto ferial de la provincia de Zamora (Ifeza) si no descartaba explícitamente el uso de animales.

La negativa se basaba precisamente en la decisión acordada por el pleno de Zamora de no permitir los circos con animales salvajes, tomada el 30 de julio. Aunque públicamente, el consistorio zamorano se declaraba «libre de circos con animales», la razón que ‘jurídicamente’ se argumentó para ello no estaba vinculada a las posibles malas condiciones de vida de los animales que participan en este tipo de representaciones, sino que se acordó «no permitir la instalación en el municipio de Zamora de circos con animales salvajes aunque estos no participen en el espectáculo, como forma de garantizar la seguridad ciudadana ante posibles huidas», según señala el propio secretario del consistorio.

En todo caso, la resolución contra la que planteó recurso el empresario salmantino establecía claramente que solo se podría retomar la instrucción del expediente para autorizar la instalación del circo en un futuro en Zamora «en el caso de que el interesado solicite y se comprometa a realizar la actividad sin la presencia de animales salvajes, ni dentro ni fuera del espectáculo».

Una medida que Ramón Sacristán consideró «lesivo contra el marco legal actual, contra la libertad del espectador y contra la propia libertad de empresa», por lo que decidió plantear un recurso ante el que el Ayuntamiento de Zamora ha decidido dar marcha atrás en su postura inicial, de manera que según se ha notificado desde la secretaría municipal, el empresario salmantino «podrá solicitar una nueva autorización para las fechas futuras que estime oportunas», eliminando totalmente la prohibición de emplear animales dentro o fuera del espectáculo y reconociendo que «caben dudas» sobre la posibilidad de un ayuntamiento de negar la instalación de circos con animales.

El cambio de postura del Ayuntamiento de Zamora ha sido recibido «como una auténtica victoria para la gran familia del circo, que defiende un modo honrado y artístico de ganarse la vida, generando ilusión con un espectáculo seguido por miles de personas y en el que en ningún caso se maltratan los animales», explica Ramón Sacristán.

Entre una decisión y otra, el circo ha aportado «un volumen incontestable» de documentación, entre la que que se encuentra su plan de seguridad -tanto de los vehículos de transporte de animales como de las carpas y demás elementos-, las licencias para tenencia de animales potencialmente peligrosos, las pólizas de seguro o las condiciones que se reunieron para la instalación del Circo Holiday en Salamanca, incluyendo la autorización de la Asociación Provincial de Industriales Feriantes de Salamanca para desarrollar la actividad circense el pasado mes de septiembre.

Una vez conseguida la «victoria moral», Ramón Sacristán no obstante anuncia que «estamos estudiando tomar medidas legales contra el concejal encargado de denegar la licencia, Karl Abert Kaspar Strieder, porque «consideramos que puede haber incurrido en prevaricación, al haber negado una licencia administrativa sabiendo que reuníamos todos los requisitos», así como la posibilidad de reclamar daños y perjuicios al Ayuntamiento de Zamora por no haber podido instalar el circo durante los días previstos.

Un triunfo, amparado entre otras cosas en la ausencia de una legislación autonómica específica sobre la materia, que sin embargo continuará alimentando el debate entre quienes defienden la permanencia de este tipo de espectáculos y quienes, como el colectivo Defensa Animal Zamora, que alentó la medida por parte del Ayuntamiento, y que entiende que los circos obligan a los animales a realizar acciones «que no están en su naturaleza» y los condenan a «vivir en jaulas toda su vida».