Los pescadores denuncian la muerte de truchas debido a la escasez de lluvias

    Fotografía facilitada por los pescadores en la que se muestra la situación de la cuenca.
    Fotografía facilitada por los pescadores en la que se muestra la situación de la cuenca. / Word
    • Alertan de la situación de los afluentes del Águeda a la altura de Navasfrías

    La falta de lluvias durante los últimos meses ha comenzado a afectar a la cuenca del Águeda y más concretamente, a algunos de los peces que habitan en estas aguas.

    La Asociación de Pescadores de la Cuenca del Río Águeda ha denunciado, especialmente, la situación en la que se encuentra el afluente del Águeda a la altura de Navasfrías, que está cortado y provoca que se formen charcas que pierden la calidad de agua oxigenada y que conlleva que las truchas mueran por falta de oxígeno. Los pescadores citan los ríos Mayas o Payo, pero consideran que si la situación sigue así, se irán sumando otros como el propio Águeda, Perosín o Chico.

    «Las primeras en pagar las consecuencias son las truchas», advierte Pedro Colmenero, miembro de esta asociación, quien añade que «si no llueve, y no tiene pinta de que lo vaya a hacer con consistencia en los próximos días, el avance de los cortes del río seguirá curso abajo y cada vez morirán más peces si no se toman medidas ante esta situación que se está viviendo».

    El representante de la asociación sostiene que «hace un mes, en previsión de que esto pudiera acontecer, nos pusimos en contacto con los responsables en materia de pesca de la Junta de Castilla y León para advertirles de la situación y para ponernos a su disposición en cuanto a medios humanos se refiere que es en la parte que nosotros podemos ayudar y, la verdad, no sé si los medios no han sido los convenientes, nos han podido o no han querido pero el caso es que el río se corta y las truchas se están muriendo a diario como hemos podido comprobar».

    Confirman que son «muchos» los pescadores que se han puesto en contacto con esta asociación para «manifestarnos su inquietud y pesimismo ante el destrozo que ya está causando la falta de agua en la zona, impotentes ante la posibilidad de poder ver mortandades masivas de peces», explican.

    A esta circunstancia unen que «muchas de las pequeñas pesqueras o azudes están rotas o muy deterioradas, hecho que ya hemos denunciado haciendo un estudio detallado de la situación en la que se encuentra cada una de ellas»; por eso, no dejan pasar por alto la oportunidad e insisten en que «estamos convencidos que la reconstrucción o reparación de muchas de ellas minimizaría de manera muy significativa la pérdida de peces en sequías tan extremas».

    Pedro Colmenero apela a la «voluntad», y sugiere como «medida de intervención rápida», por ejemplo, «poder trasladar, para eso hay medios mecánicos y técnicos, esa fauna piscícola que se está perdiendo a zonas donde el cauce está más asentado o a una piscifactoría».

    Reconoce, por otra parte, que «estas acciones tienen un coste económico y es necesario hacerlo mediante la Administración pública, que son los que tienen autoridad para intervenir, en este caso, la Confederación Hidrográfica del Duero en el curso del río».

    Plan Cipriber

    El propio Colmenero da la solución a esa parte económica, apela al plan Cipriber, que contempla actuar en favor de parte de la fauna que habita en estos ríos que son los ciprínido y los cuales «hay un gran número en peligro de extinción».

    No es la primera vez que desde esta asociación se ponen en contacto con la Administración para manifestar sus planteamiento ante algunas de las medidas tomadas en tiempos recientes. Pedro Colmenero establece una relación y se refiere, en primer lugar, a que «tratamos de poner cordura a la declaración de aguas trucheras para que nos dejaran pescar tencas en las charcas; que se volvieran a abrir los antiguos cotos que pasaron a vedados sin explicación alguna; que se actuara sobre el cormorán y se pusiera cordura sobre la pesca del cangrejo». Además, «con la entrada de la nueva ley el pasado año, pasamos a solicitar que se creasen tramos para que se pudieran pescar truchas con cebo natural y que se actuara sobre las presas y pesqueras que jalonan los ríos».

    La conclusión y queja final de este grupo de pescadores de la cuenca del Águeda es que «en los últimos años, sin atención alguna por parte de los gestores medioambientales de la Administración pública, los ríos y los peces de nuestra zona han venido sobreviviendo con todas sus vicisitudes; así pues, señores gestores, ¡no los estropeen más!»