«La obesidad mórbida se trata con cirugía pero no se cura»

El cirujano Luis Ortega en su consulta del Hospital Clínico.
El cirujano Luis Ortega en su consulta del Hospital Clínico. / ALMEIDA
  • Luis Emilio Ortega Martín-Corral: Cirujano General

  • En el Hospital Clínico se opera a 35 ó 40 obesos mórbidos y a 15 ó 20 obesos con síndrome metabólico cada año

Luis Ortega Martín-Corral se acercó a la cirugía bariátrica -conjunto de procedimientos quirúrgicos usados para tratar la obesidad-, atraído por la curiosidad que le suscitaba esta nueva técnica. Su afán innovador le llevó a ser el primer cirujano que realizó cirugía laparoscópica y cirugía de hipertensión portal en Salamanca.

–¿Cuál es la realidad de la obesidad en nuestra ciudad?

–En Salamanca ha aumentado la incidencia de obesos mórbidos por la incorporación de habitantes hispanoamericanos. Si estos años de atrás el porcentaje era de un 4% ahora sobrepasa ligeramente el 5%. También ha aumentado la incidencia de pacientes porque ahora tratamos quirúrgicamente a las personas que tienen síndrome metabólico. Se trata de personas obesas que tienen numerosas complicaciones, como diabetes, problemas con el sueño, cardiovascualares,… y que mejoran notablemente con la operación. En Salamanca operamos de 35 a 40 obesos mórbidos y a 15 ó 20 obesos con síndrome metabólico cada año.

–¿Cuándo se considera una obesidad candidata a cirugía?

–En el caso de la obesidad mórbida se opera a partir de un Índice de Masa Corporal (ICM) de un 40%, sino se tienen enfermedades asociadas. Si es un diabético hipertenso, a partir de 35% de ICM. Pero, si tiene un síndrome metabólico el ICMbaja hasta 25% o 30%. Hay un hecho importante, los metabólicos no tienen opción a duda, son pacientes quirúrgicos. Los obesos mórbidos, sin embargo, tienen que pasar por una serie de filtros, entre ellos el psicológico, porque muchos pacientes creen que operándose van a poder seguir comiendo lo mismo y se olvidan de que la cirugía bariátrica requiere una dieta posterior, controles exhaustivos -cada 3 ó 6 meses- y ejercicio, todo de por vida.

–¿Qué riesgos conllevan este tipo de operaciones?

–Desde la rotura de la sutura hasta infecciones, malnutrición... Pero no hay que olvidar que como suelen ser enfermos con insuficiencias respiratorias, cardiopatía, con alteraciones de la coagulación, etcétera, tenemos todas las complicaciones de cualquier cirugía pero multiplicadas por 10 con lo que la mortalidad en el quirófano es de un 1 por cada 100 y entre un 5% y un 10% de los operados tienen complicaciones.

Tampoco podemos olvidar que estos obesos, de los que el 75% son mujeres, después de la operación va a tener un faldón en la tripa, que las mamas van a quedar flácidas, que los pliegues entre las extremidades inferiores y brazos van a aumentar por lo que tras la intervención, la dieta y el ejercicio han de someterse a una serie de cirugías plásticas y reparadoras.

–¿Qué técnicas de cirugía se llevan a cabo?

–Hay tres técnicas básicas. La primera, son las operaciones restrictivas, es decir, las que disminuyen la capacidad del estómago a través de la colocación de una banda o de un balón gástrico. Esta técnica tiene la ventaja de que posteriormente requiere controles mínimos pero que solo se pueden perder hasta 40 kilos. Las segunda técnica es la de las operaciones mixtas como el ‘bypass’ gástrico que reduce la cavidad gástrica a un pequeño reservorio horizontal. En el 95% de los pacientes consigue una pérdida del 65 al 70% del sobrepeso al cabo de un año.

El tercer tipo son las técnicas que asocian resección gástrica, o sea, que quitan una parte del estómago. Esta técnica cada vez se utiliza menos y acabará desapareciendo.

–¿Qué avances médicos ha habido estos últimos años para minimizar los riesgos?

–La técnica, a través de laparoscopia, nos ha permitido obtener unos avances para no tener que abrir. También se ha conseguido mayor seguridad en las suturas, con las suturas mecánicas.

–¿En cuántos casos es definitivo el tratamiento?

–Un 70% u 80% de los pacientes consiguen controlar su peso.

–¿La obesidad es una pandemia?

–Sí, es la enfermedad del siglo XXI con la peculiaridad de que se trata pero no se cura. Hay que seguir controlando al paciente de por vida.

–¿Qué le llevó a dedicarse a la cirugía bariátrica?

–La curiosidad, yo la vi surgir hace 20 años y me dije:esto lo tengo que aprender. Después cuando al Hospital y a la Junta de Castilla y León le pedí una serie de medios para llevarla a cabo y me los concedieron. En ese momento, hicieron Unidad de Refererencia a Salamanca, junto a Valladolid y a León. Aquí atendíamos a pacientes de Cáceres, Ávila, Segovia, Soria y Zamora.