Encuentro de familias adoptivas de Andeni en 2013.
Encuentro de familias adoptivas de Andeni en 2013. / El Norte

La espera en las adopciones obliga a los futuros padres a renovar su idoneidad

  • La Junta decidió en marzo que aquellos padres que lleven más de tres años de proceso deben pasar de nuevo por este trámite para, entre otras cosas, adecuar su edad a la del niño

El panorama para aquellas familias que desean adoptar un niño en el extranjero no puede ser más descorazonador en los últimos tiempos. El país que durante varios años fue el desino de buena parte de las solicitudes de adopción, China, ha cambiado de manera frontal su política con respecto a este tema. De hecho, en 2014 han comenzado a resolverse expedientes –y a asignarse niños, por tanto- que comenzaron a tramitarse en diciembre de 2006. Son ocho años de espera, un periodo de tiempo en el que las condiciones de las familias pueden haber cambiado de modo radical, como reconoce Ángel Javier González, presidente nacional de Andeni, Asociación por los Derechos del Niño, entidad que desde Salamanca está especializada en la tramitación de adopciones en el país asiático. «De los 25 expedientes tramitados en enero 2007 en Castilla y León para adopciones en China –los siguientes, se supone, en recibir la tan ansiada asignación- han renunciado doce». El porqué de este retraso se encuentra en los cambios sufridos en la propia China, un país que aspira a consolidarse como potencia mundial económica y que, por tanto, no quiere dar esa imagen de tener muchos niños en situación de abandono, como sucedió hace algo más de una década . «Su economía ha mejorado, eso es cierto, y se abandonan menos niños, pero desde luego que influye mucho la sensación que los chinos quieren dar al resto del mundo».

Sea por lo que sea, se trata de un retraso que poco podía imaginarse en los mejores años para estas adopciones, en los que se tramitaban y conseguían en, como máximo, 24 meses. Una tardanza que no ha pasado inadvertida para la Junta de Castilla y León que, desde el pasado mes de marzo, exige que los candidatos a adoptar pasen por los trámites de idoneidad cada tres años. Una resolución de la Gerencia regional de Servicios Sociales publicada en el BOCyL el pasado 19 de marzo indica que «cada vez con mayor frecuencia se producen situaciones en las que el certificado de idoneidad emitido pierde su vigencia por transcurso del tiempo», por lo que se ordena «una revisión de la valoración de idoneidad efectuada en su momento a los solicitantes, a fin de que la eventual asignación de un menor por el país de que se trate se corresponda con la situación y el rango de edad actual de los mismos». Esto es esencial porque la edad de los niños que se entregarán depende de la de los adoptantes en el momento en el que se certifica su idoneidad, siguiendo el siguiente baremo: la diferencia entre la media de edad de los padres y 43 años, de modo que si, por ejemplo, la media es de 45 años, podrían acceder a un niño de, como máximo, dos años.

El problema aparece cuando la asignación del menor se retrasa durante años. Los padres se ven obligados de nuevo a pasar por la idoneidad con el consiguiente aumento de la edad del niño que les puede corresponder –media de edad de 50, niño de hasta siete años, por ejemplo-. «Y no es lo mismo, para nada, adoptar a un menor de dos, tres o cuatro años que a un niño de ocho o nueve, que ya ha pasado a otra fase de la infancia y trae su propia ‘mochila’ con problemas», comenta Ángel Javier González. Por eso muchas familias renuncian a seguir con los trámites y abandonan la idea de adoptar. Otras abandonan también por la crisis económica, que no les permite afrontar el viaje a China y los gastos debidos al papeleo. En total, un proceso de adopción puede costar entre 12.000 y 15.000 euros, una cantidad muy importante que puede frenar a las familias.

Testimonio

Pero todo el proceso, el dinero, el tiempo y la espera parecen nimiedades cuando, por fin, llega el momento de abrazar al niño o niña asignado. Esa es la experiencia por la que acaban e pasar los salmantinos Nicolás y Mari Carmen, que regresaron no hace ni una semana de China con su hija. En proceso aún de adaptación, y muy emocionados no puede dejar de recomendar la adopción, aunque en su caso hayan sufrido ocho años de dura espera. «En cuanto la tienes en tus brazos se te olvida todo», afirma el nuevo padre. «Merece la pena toda la espera, aunque en muchos momentos de este tiempo hasta se te llega a olvidar que una vez iniciaste la tramitación», reconoce. Y es que en su momento, las adopciones en China se resolvían en dos años como mucho, pero poco a poco, los procesos se fueron ralentizando. Hasta llegar a esos ocho años de ahora mismo, que es mucho tiempo en la vida de cualquiera y más cuando no se tienen noticias ni nociones sobre qué está pasando con el expediente y aparece el temor de que, finalmente, la adopción no sea posible.

Como dice Nicolás, su familia ya no quería ni preguntar sobre el proceso, por miedo a hacerlos daño al tocar un tema tan sensible. Por ello la sorpresa y la alegría fueron, quizás, aún mayores al recibir a la pequeña de dos años y medio que les asignaron en China.

«Aún estamos en proceso de adaptación», confiesan llenos de ilusión. Un cambio radical en sus vidas llegado desde Asia. Dos años y medio de vida que hablan y piensan en chino, por lo que la comunicación con sus padres y familiares está siendo aún complicada. La mejora de las condiciones de los niños abandonados en China se manifiesta también en el comportamiento de esta pequeña que «canta y baila», según sus padres, en su idioma y que a veces se «desespera» cuando no se hace entender. «Se la ve bien cuidada, y que le han enseñado cosas», comentan. Seis días después de su llegada a Salamanca es pronto para que la niña comience a asimilar el español, pero Nicolás y Mari Carmen confían que el trato con sus primos de edades similares le sirva de ayuda para empezar a hablar.

«Queremos agradecer sobre todo el trato que recibimos de Andeni, que nos han acompañado durante todo el proceso y en los trámites que realizamos en China», añaden. La asociación por los Derechos del Niño tiene una estructura organizada en aquel país que facilita el desarrollo de los pasos que tienen que seguir los adoptantes. Asimismo, los salmantinos envían su agradecimiento al Consulado español en Pekín, que también ha agilizado los trámites para que los españoles puedan salir cuanto antes rumbo a sus casas con sus nuevos hijos.

«Yo de verdad que quiero transmitir a quienes están esperando quetodo merece la pena, que los años pasados se te olvidan rápidamente». Nicolás se despide emocionado mientras al otro lado del teléfono se oye la risa de la pequeña, recién despertada de la siesta, que ha cambiado la vida de este matrimonio salmantino.

Procedencia de los niños adoptados en Salamanca en 2012.

Procedencia de los niños adoptados en Salamanca en 2012. / Gráfico: María de Lara

Otras opciones

Con la opción de China prácticamente cerrada a nuevas adopciones, la mirada circula por el resto del globo terráqueo a la búsqueda de países en los que los requisitos no sean muy estrictos ni los tiempos de espera muy elevados. Vietnam fue considerado hace pocos años como «una nueva China», según Ángel Javier González, pero, lamentablemente, problemas internos del país, relacionados con la corrupción, han provocado que las expectativas iniciales no se hayan visto cumplidas.

En el año 2012 -últimos datos aportados por la Junta de Castilla y León- se adoptaron en Salamanca seis niños procedentes de China, dos de Filipinas y uno en cada uno de los siguientes países: Chile, Colombia, Etiopía, Marruecos, Rusia y Vietnam. En total 14 niños adoptados, una cifra muy inferior a las que se registraban años antes. Destaca, en este sentido, el descenso de las solicitudes de adopción internacional en la provincia, que han pasado de 60 en 2008 a 8 en 2012. La dificultad de los trámites, los largos tiempos de espera y la crisis económica española se revelan como los factores causantes de esta bajada