El García Bernalt y el Lucía de Medrano triunfan entre los alumnos salmantinos

    Fachada del instituto Lucía de Medrano.
    Fachada del instituto Lucía de Medrano. / Solete Casado
    • La crisis y el buen nivel de la enseñanza pública restan interés por los centros privados

    La estadística resulta contundente. El 80% de los 30 centros escolares no universitarios más demandados en Castilla y León son públicos. Un planteamiento que se sostiene en ocho de las nueve provincias –salvo Ávila– y que en Salamanca hace que los cinco primeros puestos estén ocupados por institutos de Secundaria financiados con fondos de la Consejería de Educación. En primer lugar destaca el IES García Bernalt, con 201 solicitudes, seguido del Lucía de Medrano, con 192. Ambos ocupan las posiciones novena y décima, respectivamente, entre los 30 centros más demandandos en la Comunidad.

    La provincia salmantina sirve como ejemplo de lo que ocurre en el resto de la comunidad. La tendencia ya se venía observando en la etapa de Primaria, pero se ha consolidado también en Secundaria y Bachillerato, a pesar de que muchos centros privados pueden incluir todas las etapas educativas, lo que permite al alumno formarse en el mismo colegio desde la Educación Infantil hasta que sale rumbo a la universidad o a un ciclo superior de FP.

    ¿La crisis? En el caso del Bachillerato, donde hay una mayor inclinación aún a elegir institutos públicos, puede ser un motivo a la hora de realizar la elección, como admite el director general de Políticas Educativas de la Junta, Fernando Sánchez Pascuala. «Puede estar motivada por la crisis económica, porque dos tercios de los centros privados son de pago, y solo un tercio es concertado», señala, aunque introduce un matiz. «Puede ser una razón, pero también en los últimos años la tendencia de las matrículas en Primaria han ido más a la pública que a la privada».

    El planteamiento habitual es de un 65% contra un 35%, un promedio que se mantiene en la región y que, en el caso de Salamanca, es aún más favorable hacia la enseñanza pública. Por ejemplo, de los cuatro nuevos centros -todos públicos- que se incorporan este año a la lista de 30 más demandados, dos son salmantinos: el IES Lucía de Medrano y el IES Martínez Uribarri.

    Motivos

    Junto a la crisis, que es sin duda un motivo importante, está el grado de satisfacción. Está demostrado que las familias tratan de ahorrar recortando gastos de muchos sitios, pero uno de los que se intentan mantener intactos es el gasto en educación. «En términos generales da la sensación de que los umbrales de calidad de los centros son de un mínimo aceptable, que no hay tanta variabilidad como en otros sitios. Hay un suelo aceptable de calidad», explica Sánchez Pascuala.

    En el caso de los institutos eligen, además, los chicos. Los alumnos. Ellos son los que determinan en qué centro quieren estudiar en función de qué piensan hacer en el futuro, si un grado de FP, acceder a la universidad, y en qué ramas. «En Bachillerato se empieza a notar una tendencia a que los alumnos miran dónde hacerlo en función de lo que quieren estudiar después. Los que van a hacer un ciclo de Grado Superior buscan cursarlo en el mismo sitio en el que se imparte ese título. Y si van a estudiar en la universidad, preguntan mucho por las optativas, dónde hay unas u otras, y miran las notas que sacan los chicos de los institutos en las pruebas de acceso a la universidad», afirma el director general de Políticas Educativas.

    Ha llegado la competencia. Algo que ya se notaba en las universidades, donde la proliferación de las privadas ha llevado a una dura pugna por el alumnado. Centros que estaban entre los más demandados,dejan de estarlo si las notas en las pruebas de acceso a la universidad son malas, por ejemplo. Es un hecho real. «Debe ser una competencia sana», confía Sánchez Pascuala, «de querer ser mejor. Los institutos y los colegios se han dado cuenta de que hay que hacer las cosas bien y además, venderlo. Decirlo».

    Y no se refiere a hacer publicidad, sino a mejorar los resultados académicos. Algo que los padres y los estudiantes examinan a fondo antes de decidir por qué centro van a optar. «No es cuestión de que un colegio público tenga buena imagen y vivir de ello. Si soy instituto y presento al 100% de mis chicos a las pruebas de acceso a la universidad, y aprueban todos con buenas notas; y otro presenta a un 75% y de esos solo aprueba el 80%... Blanco y en botella. Porque la inteligencia está repartida aleatoriamente. La gente valora el trabajo que se hace».

    Mientras que en Infantil también se nota esa tendencia a buscar lo público en detrimento, quizá el periodo educativo en el que menos influya todo esto sea el de Primaria, donde abundan más las matriculaciones en centros privados. Así se desprende al menos de los datos que maneja la Consejería de Educación.

    El hecho de que estas estadísticas se difundan, así como los resultados académicos de cada centro escolar, puede provocar algunas reticencias en colegios e institutos. Sin embargo, desde la Junta se insiste en que «no se hace para cerrar ningún centro ni para señalar a nadie», sino para provocar una competencia sana que busque la mejoría general a través de la mejora de los resultados cada centro. «Para que todos intentemos ir haciéndolo mejor, igual que todos los directores de los institutos saben qué resultados tienen sus centros y cuáles tienen los demás», concluye Sánchez Pascuala.