Lunes, 16 de julio de 2007
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VALLADOLID

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Tres bodegas rompen con la arquitectura clásica y construyen edificios de vanguardia
Peñafiel, Castrillo de Duero y Gumiel de Izán llevan la firma de artistas de prestigio internacional en los llamados templos del vino Cepa 21, Protos y Portia apuestan por la estética en sus bodegas
Tres bodegas rompen con la arquitectura clásica y construyen edificios de vanguardia
El estado actual de las obras de construcción de la bodega Protos, en Peñafiel. / REBECA RUANO
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Es difícil definir el concepto de arte. En estos tiempos que corren incluso las creaciones que nacen de los fogones se consideran auténticas piezas artísticas. También lo son los edificios, aquellos que se han empapado de la historia y los que en breve formarán parte del paisaje. Artistas son los arquitectos, algunos de prestigio internacional que han regalado a la sociedad mundial creaciones inigualables, piezas de vanguardia. Tendencias arquitectónicas de las que también se empapa el mundo del vino.

Atrás han quedado las tradicionales construcciones bodegueras en las que las pasadas generaciones elaboraban el néctar de la uva y en las que se buscaba exclusivamente la funcionalidad, sin prestar demasiada atención a las cuestiones estéticas. Ahora en las comarcas vitivinícolas internacionales han plasmado su firma grandes figuras de la arquitectura, como Gehry, Calatrava o Moneo. Una tendencia que también llega a la Ribera del Duero donde las ancestrales bodegas de adobe y piedra dejan paso a los templos del vino, edificios majestuosos donde los materiales más vanguardistas se integran en el propio paisaje. Aunque la moda parece reciente existen ejemplos en esta denominación de origen castellana que se remontan a la década de los noventa.

Fue entonces cuando por obra y gracia del talento del arquitecto francés Philippe Mazierés, autor de algunos emblemáticos 'chateaux', se alzó a mitad de camino entre Pesquera y Valbuena de Duero la bodega Hacienda Monasterio, un edificio enclavado en uno de los márgenes del Valle del Duero de diseño modernista y con vistas espectaculares gracias a unos amplios paneles acristalados que, no solo permiten disfrutar del paisaje natural, sino también de ser testigo de la gestación de los vinos de la marca en la zona de barricas. Evidentemente, con el paso de los años las corrientes cambian y la impronta del autor se plasma con más fuerza en el edificio y hace a cada uno diferente, único, irrepetible. No hará falta esperar mucho para ver algunos ejemplos.

CEPA 21

Una apuesta por el talento patrio

El Grupo Emilio Moro ha sido uno de los primeros en apostar por la arquitectura de vanguardia para gestar un nuevo proyecto, la bodega Cepa 21, inaugurada hace apenas quince días. Para la edificación de sus instalaciones, ubicadas en el término de Castrillo de Duero, eligieron a dos arquitectos españoles, burgaleses para ser más exactos: Alberto Sáinz de Aja del Moral y José Manuel Barrio Eguiluz.

Con una inversión próxima a los 18 millones de euros la bodega Cepa 21 ocupa una extensión de 6.400 metros cuadrados, de los cuales aproximadamente 4.500 se dedican a las instalaciones para la elaboración de vino. Distribuida en tres plantas, cuenta con una amplia zona de aparcamiento y es accesible a todas las personas.

En la planta baja se sitúa la denominada zona social, con un gran vestíbulo de vistas acristaladas. Pero para contemplar el impresionante paisaje, rodeado de viñas y con miras al Duero, en la segunda planta se abre una terraza de 1.200 metros cuadrados a la que antecede un restaurante. El edificio cuenta además con zona de catas, salón de convenciones y otras dependencias adecuadas al turismo enológico.

PROTOS

El capricho de lord Richard

El nombre de lord Richard Rogers of Riverside resultará familiar a la gran mayoría de los vecinos de la provincia de Valladolid. Pero antes de emprender proyectos en la capital este afamado arquitecto inglés recibió la llamada de Peñafiel.

Bodegas Protos confió hace tres años la edificación de su nueva sede a Rogers. Haciendo honor a su nombre fueron los primeros en emprender una gesta de tal categoría en la que se han invertido 24 millones de euros. El edificio se sitúa justo en las faldas del castillo de la localidad y ha sido diseñado para compartir el protagonismo con esta joya medieval, sin enturbiar la vista y en armonía con el entorno.

Representa una reinterpretación moderna de la construcción tradicional de las bodegas y se unirá mediante un túnel a las antiguas instalaciones de Protos, excavadas justo debajo de la fortaleza. La construcción rebosa sobre un basamento triangular. Cinco bóvedas parabólicas interconectadas, soportadas por grandes arcos de madera laminada, se revisten con piezas de terracota de gran formato para crear una estructura ligera y articulada.

El diseño consigue las condiciones ambientales óptimas para la conservación del vino mediante el aprovechamiento de la inercia técnica del subsuelo. Las obras, todavía en fase de ejecución, culminarán previsiblemente antes de finalizar este año.

El trabajo realizado hasta el momento permite ya contemplar la silueta de este palacio del vino que dejará ver desde el exterior todo lo que ocurra en su interior, ya que su estructura estará completamente acristalada.

La nueva bodega de Protos se alza además como un edificio preparado para el enoturismo. Los responsables de la empresa confirman que todo está listo para que, una vez finalicen las obras, se celebre la inauguración del proyecto puesto que el mobiliario ya ha sido seleccionado.

 
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