Una ruta en coche por el interior del Bajo Ampurdán

Plaza mayor de Monells./
Plaza mayor de Monells.

Pueblos medievales que parecen parados en el tiempo, transmitiendo calma y tranquilidad a sus visitantes

ÁLVARO ROMERO

La provincia de Gerona esconde rincones maravillosos, tesoros en forma de pueblo que parecen parados en el tiempo y trasladan a sus visitantes a épocas pasadas. Realizar una ruta en coche por el interior del Bajo Ampurdán es un plan perfecto para hacer una escapada de fin de semana o pasar unos días descubriendo la región. En los meses de otoño el entorno alcanza su máxima belleza gracias a la paleta de colores que ofrecen los árboles caducos.

La carretera transcurre entre paisajes típicos del interior, por la sobria llanura ampurdanesa. Partiendo de Pals hasta Monells, pasando por el bello pueblo de Peratallada. Dejando a un lado la Costa Brava y al otro la ciudad de Gerona, capital de la provincia. Un recorrido para realizar con calma y disfrutar del exquisito paisaje que ofrece la región y ¿Cómo no? Degustar su gastronomía local.

Pals, Peratallada y Monells

Pals es la primera parada en esta ruta, un lugar mágico, cuna de leyendas populares. Su recinto gótico da la bienvenida a distancia, en el horizonte, desde la carretera se puede contemplar la silueta de la muralla abrazando la villa. Sobre ella, en la altura, se alza el edificio de la iglesia y la torre, elemento que pertenecía al antiguo castillo del municipio, ahora emblema del pueblo. Sin olvidar el mirador de Josep Pla y las tiendecitas de artesanía y suvenires que salpican las calles.

Peratallada es el próximo destino del itinerario que transcurre dirección Gerona. Este municipio es considerado uno de los ejemplos de arquitectura medieval mejor conservados de Cataluña y uno de los pueblos más bellos de España. Razón tiene para pasear con orgullo esa denominación. Calles laberínticas, todas de piedra, repletas de macetas, flores y vegetación que parece apoderarse de los muros, aportando un bello toque de color. Su castillo es el perfecto ejemplo de la sobriedad medieval. Caminar sin rumbo fijo es el mejor plan para descubrir Peratallada, su calle Mayor y la plaza de las Bóvedas.

Dejando atrás Peratallada, la ruta continúa dirección Monells, pueblo que albergó el rodaje de Ocho apellidos catalanes. Un pequeño municipio que también se encuentra entre los más bonitos de la comunidad. Su máximo atractivo es la plaza Mayor, escoltada por edificios de piedra que dan cabida a corredores y arcos decorados por enredaderas. La iglesia, de estilo gótico y las murallas completan la visita de un pueblecito que años atrás, en el medievo, albergó un importante mercado, centro del comercio de la región.

La importancia de la luz y la piedra

La luz es un elemento fundamental en estas villas, tiñendo de ocres y dorados los muros de piedra arenisca, tanto la luz natural de día como la que aportan los clásicos faroles que iluminan de noche sus rincones y plazoletas.

Los suelos empedrados combinan a la perfección con los gruesos muros y cuando cae la lluvia embellece aún más sus detalles oscureciendo la piedra. Paseando por sus calles se pueden descubrir desde dentro: plazoletas, torres góticas, castillos, iglesias y murallas, sin olvidar los miradores. Recorriendo estas villas el visitante se topa con bóvedas, portaladas, corredores, arcos de herradura y ventanas románicas y góticas, huella evidente de los antiguos pobladores plasmada en la piedra.

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