Cracovia, la debilidad del ejército nazi

Plaza del mercado de Cracovia.

Para no dañar su grandilocuente belleza, sus tropas cuidaron al máximo esta ciudad polaca durante la II Guerra Mundial

ÁLVARO ROMERO Jueves, 21 septiembre 2017, 11:45

Polonia es uno de los países más desconocidos de Europa, pero también de los más interesantes y bellos. Cuenta con infinidad de lugares para ver y actividades para hacer que no dejan indiferente a nadie. Ciudades y pueblos de cuento que parecen integrarse a la perfección en el entorno, unos lugares que sufrieron importantes destrozos durante la II Guerra Mundial y el comunismo, y que han sabido reconstruirse con maestría.

Proceso que no necesitó Cracovia, indultada por los alemanes durante la guerra, dejándola casi intacta, su belleza la salvó. El ejército nazi veía en esta ciudad el futuro de Alemania, después de eliminar a polacos y judíos adaptaría la urbe a los cánones hitlerianos en una operación integrada en la invasión de Polonia que comenzó en septiembre de 1939.

Si a día de hoy es considerada una de las ciudades más bonitas de Europa es precisamente por no haber sufrido daños durante la guerra. La UNESCO se fijó en ella en 1978 para declararla Patrimonio de la Humanidad.

Los tesoros de Cracovia

Arquitectura y naturaleza conviven en la que fue la antigua capital del país, un lugar de herencia medieval lleno de historia en cada calle de su casco histórico.

La plaza del Mercado es uno de los grandes referentes turísticos de esta ciudad polaca, sus edificios han visto pasar por delante siglos de historia entre conflictos y ejecuciones públicas, además de acontecimientos culturales y de ocio. Corazón de Cracovia es la plaza medieval más grande de Europa con 40.000 metros cuadrados.

Alberga la impresionante basílica de Santa María, la lonja de los Paños, la torre del antiguo Ayuntamiento y la iglesia de San Adalberto. Tanto de día como de noche los bares extienden sus terrazas y se puede disfrutar de un ambiente excepcional.

Otro de los tesoros de la ciudad es el Castillo Real, se alza majestuoso sobre la colina de Wawel, junto al río Vístula. La construcción, de estilo gótica, se remonta a épocas medievales y ha servido como residencia para la familia real polaca y como edificación estratégica defensiva en tiempos de guerra. Actualmente es una visita obligada y uno de los lugares más concurridos por los turistas.

Completando la visita

La colina de Wawel acoge también la Cueva del Dragón, el museo Catedralicio de Juan Pablo II, el Palacio Real y la Catedral. Esta última, una de las joyas históricas y religiosas de Polonia. Centro eclesiástico, allí se celebraban las tradicionales coronaciones de los monarcas del país.

Paseando por Cracovia se pueden descubrir muchos más atractivos, perderse entre sus calles, recorrer el barrio judío y conocer la sinagoga Vieja y la Remuh o llegar hasta la fábrica de Oskar Schindler, aparecida en la película 'La lista de Schindler', cuyo dueño trató de salvar al máximo número de judíos durante la II Guerra Mundial. Además del parque de Planty, la Barbacana y el dragón de Wawel. A las afueras de la ciudad se puede visitar el famoso campo de concentración de Auschwitz o las minas de sal de Wieliczka.

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