Las villas marineras más bonitas del norte de España

Barcas de pesca entre las calles de Tazones, Asturias
Barcas de pesca entre las calles de Tazones, Asturias
  • Pueblos pesqueros cuyas tradiciones se han labrado a lo largo de los siglos, entre barcas, redes y largas jornadas en la mar

España cuenta con cerca de 8.000 kilómetros de litoral y multitud de municipios se encaraman en torno al mar para explotar sus riquezas desde hace siglos. Pueblos marineros que aún guardan la esencia de antaño y mantienen sus costumbres más populares. Decenas de barquitas de diferentes colores pueblan sus pequeños puertos, donde se puede contemplar el afanoso trabajo de los pescadores preparando sus redes.

A sus lonjas llegan cada día los pescados más frescos que, posteriormente, se pueden degustar en los restaurantes de la zona. Belleza por los cuatro costados entre acantilados y playas de arena fina. Rincones que transmiten tranquilidad y sosiego, con callejuelas estrechas y muros blancos encalados. El norte, bañado por el Mar Cantábrico, alberga localidades de esta naturaleza, te presentamos algunas de las más bonitas.

Tazones, tan pequeño como bello. Este pueblecito asturiano es sinónimo de mar y vive desde antaño vinculado a él, junto a su escasa población. Todas las calles van a parar al agua salada que baña su costa, plagada de barquitas que embellecen el paisaje y enamoran a todo turista que decide llegar hasta allí. Viajeros que regresan encantados tras realizar un viaje en el tiempo entre sus callejuelas y casas de colores.

Tazones cuenta con uno de los puertos más pintorescos del norte de la Península Ibérica, conocido en el pasado por su tradición ballenera. Ahora sus restaurantes ofertan platos típicos, pescados y mariscos del día para los paladares más exigentes.

Motrico, villa pesquera con encanto. Este bello municipio se sitúa en el extremo más occidental del litoral guipuzcoano. Cuna de marinos desde el siglo XIII, aún conserva su trazado medieval y restos de las murallas que siglos atrás protegían sus calles, anárquicas e irregulares. Su casco histórico fue declarado Conjunto Histórico, por su indudable singularidad.

De herencia ballenera, el puerto de Motrico consiguió el reconocimiento de los marinos vascos por su tradición, antigüedad y belleza. La relación ancestral que une la localidad con la pesca se mantiene a día de hoy, gracias al mar viven gran parte de las familias de la localidad.

Santoña, el pueblo de la anchoa. En el litoral oriental de Cantabria se levanta esta bonita villa marinera, una de las localidades más históricas de la zona. Se integra a la perfección en un entorno donde el azul domina el horizonte.

En el puerto se escucha el graznido de las gaviotas y el olor a sal se apodera del ambiente mientras los pescadores remallan sus redes. El idilio de Santoña con el mar es indiscutible, hasta el punto de ser el primer puerto conservero del Cantábrico. Su volumen e importancia no le restan categoría a día de hoy.

Ortigueira, la belleza de los contrastes. Ubicada al norte de la provincia de La Coruña, esta pequeña localidad se encarama a la ría homónima entre fértiles valles. La zona ofrece multitud de variantes, entreverando playas de ensueño con robustos acantilados, esculpidos a capricho por la erosión de la naturaleza.

El verde es el color predominante en el interior, tanto en el valle como en la montaña, trazando un entorno accidentado. En la costa el azul del mar y el blanco de los barcos dibujan un rincón tradicionalmente marinero. Desde el puerto las vistas a la ría son espectaculares, deja que caiga el sol y disfruta de su atardecer.