La belleza plena del Pirineo francés

Saint- Bertrand- de- Comminges, Pirineo francés (lourdes- infotourisme)
Saint- Bertrand- de- Comminges, Pirineo francés (lourdes- infotourisme)
  • Pueblecitos de alta montaña y naturaleza medieval a pocos kilómetros de la frontera con España

El Pirineo francés ofrece al visitante paisajes singulares, de una belleza única. Entornos de alta montaña donde pequeños pueblecitos se integran a la perfección con la naturaleza. Los municipios del otro lado de los Pirineos mantienen los mismos cánones que las localidades del Pirineo aragonés o catalán.

Muros y suelos empedrados que conforman pequeños núcleos urbanos con escasa población, sobre todo, en meses de frío y nieves, que suelen teñir de blanco esas tierras, dejando en algunos casos, carreteras cortadas y poblaciones aisladas. La belleza de los Pirineos es inigualable, multitud de especies animales y vegetales conviven en armonía entre bosques, saltos de agua y ríos de agua limpia y fría.

Se sitúan a pocos kilómetros de la frontera con España posibilitando el desplazamiento en coche, sin duda una ventaja. Te presentamos alguno de los núcleos rurales más destacados de la zona:

Saint- Bertrand- de- Comminges. Un pueblecito medieval de ambiente religioso que todavía guarda lo que algún día fue una espectacular ciudad episcopal. La altura la domina la magnífica Catedral de Sainte- Marie construida entre los siglos XI y XII, de origen románico- gótico. Forma parte del camino de Santiago que parte desde Francia y en su interior destaca el claustro, el órgano y las sillerías. Las casas que le rodean están formadas de entramados y vigas de madera.

Ainhoa. Es un pueblo típico del País Vasco francés, situado en la zona atlántica de los Pirineos. Es uno de los lugares más bellos de la zona. La vida en Ainhoa transcurre alrededor de la calle principal, las casas se amontonan en torno a ella, unos edificios que muestran todo el esplendor de la arquitectura local. Paredes blancas con coloridos entramados de madera, muros reforzados de piedra en las esquinas y balconadas floridas. El camino de Santiago también atraviesa este pueblo.

Vilafranca de Conflent. Una peculiar villa enclavada entre los valles pirenaicos. Es un lugar precioso y muy singular. El río se abre hueco entre el valle y junto a él aparece Vilafranca, un rincón que parece parado en el tiempo y que transporta al visitante al más puro medievo. Calles y muros de piedra protegidos por una muralla defensiva que potencia la belleza de un lugar elegido entre los municipios más bonitos del país galo.

Eus. Un pequeño pueblo que se alza sobre una colina pirenaica. Coronando el punto más alto se alza la iglesia de San Vicente, desde donde vigila el horizonte y se pueden contemplar unas vistas espectaculares. Las callejuelas empinadas y estrechas conducen hasta la cima, entre rincones que dejan las rocas. Casas de piedra de estilo medieval que se integran plenamente en el entorno.