El Norte de Castilla

Oslo, una capital a pie de fiordo

Ópera House de Oslo, visitnorway.es
Ópera House de Oslo, visitnorway.es
  • La capital noruega ofrece naturaleza en estado puro y el mejor nivel de vida de toda Europa

Noruega es según la ONU el mejor país del mundo para vivir y su capital, Oslo, una de las ciudades del norte de Europa que merece la pena visitar. Se trata de una de las capitales nórdicas más destacadas del continente europeo. Hasta allí se acercan cada año cruceros repletos de turistas para ver los fiordos noruegos.

Ya sea a través de barco o de avión, los visitantes llegan a una ciudad llena de contrastes y repleta de actividades donde aburrirse es imposible. Se trata de una urbe relativamente pequeña que se puede recorrer andando y que ofrece mucho para ver. Su situación, a orillas del Mar del Norte y su extensa historia completan el atractivo de Oslo.

Hasta los años 60 Noruega era un país humilde, cuya economía se sustentaba de la pesca. Posteriormente se hallaron pozos petrolíferos en el Mar del Norte que cambiaron el futuro del país, convirtiéndolo en uno de los más ricos del mundo y tercer máximo exportador de crudo del mundo tras Rusia y Arabia Saudí.

En Oslo se ubica el Palacio Real noruego, un edificio que merece la pena visitar. El Ayuntamiento, situado junto al mar, es una de las construcciones más curiosas y destacadas de la ciudad, tanto por fuera como por dentro, donde la decoración a color muestra la historia y modo de vida local. Allí se entrega cada año el premio Nobel de la paz. Desde sus torres se puede disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad y el fiordo de Oslo.

Este fiordo parte del Mar del Norte comiéndole terreno a la tierra hasta llegar a Oslo, en su puerto los noruegos atracan sus embarcaciones, generalmente de pequeño tamaño. La calidad de vida y los altos sueldos del país hacen que aparte de disfrutar de una vivienda principal la mayoría de los ciudadanos tengan también de una cabaña en el campo y cuenten con una embarcación atracada en el puerto.

Otro de los atractivos arquitectónicos es el edificio de la Ópera House de Oslo, la joya de ciudad, una construcción de estilo escandinavo que simula la forma de un iceberg. Situado también junto al mar, hace efecto espejo, reflejando la luz y el agua. Está construido en mármol y vidrio.

Una de las excursiones que no puedes perderte si visitas Oslo es disfrutar de un paseo en barco por su espectacular fiordo, repleto de pequeñas islas, cientos de embarcaciones y casas de madera en diferentes colores.

A las afueras de la ciudad se sitúa el Museo Folklórico Noruego. Inaugurado en 1894 alberga casas antiguas de todas las regiones de Noruega y se recrea el modo de vida de la zona durante siglos pasados. Allí se encuentra también una espectacular iglesia de madera del siglo XII, conocida como Stavkirke. Junto a él, aparece otro museo, el Museo de los Barcos Vikingos.

Otros atractivos destacados son el Parque de las Esculturas de Vigeland y el barrio de Grünerlokka, una zona alternativa con tiendas vintage de todo tipo, con calles llenas de arte urbano y cafeterías de diferentes estilos.

Munch, icono cultural

En la capital noruega se localiza la galería de arte más importante del país, la Galería Nacional. Allí se encuentra el famoso cuadro de El Grito de Munch que, tras ser robado y posteriormente recuperado por la policía, está bajo elevadas medidas de seguridad.

Por otro lado, como tributo a Edvard Munch, uno de los artistas más destacados y famosos que ha dado Noruega, se puede visitar el Museo Munch, repleto de obras expresionistas del pintor. El recorrido llevará al visitante algo más de dos horas.

Gastronomía noruega

Los platos más destacados de su gastronomía cuentan con el salmón como elemento principal e ingrediente más típico. Junto a este producto destacan las salchichas, la carne de alce y en menor medida reno y ballena.

La naturaleza es parte fundamental en la vida noruega, la pesca es uno de los entretenimientos cuando los noruegos disfrutan de tiempo libre, ir al campo, pescar algún salmón fresco y comerlo en el acto. En los ríos tan fríos como cristalinos, se crían piezas sabrosas y exquisitas.

Las temperaturas son bajas durante casi todo el año y en invierno pueden llegar a superar los 30 grados bajo cero.