Los estudiantes de la lengua cervantina regresaron ayer a sus lugares de origen tras un caluroso mes julio en la capital castellana y una entrañable despedida en el patio del Palacio de Santa Cruz. Un año más, Valladolid se convirtió en un crisol de culturas, donde las amistades internacionales y las experiencias vividas serán el equipaje de los 130 alumnos que se matricularon en los cursos de verano que ofrece la Universidad de Valladolid a través de su Fundación General.
El castellano se convierte así, durante la época estival, en el principal reclamo de los universitarios estadounidenses que, como cada año, copan las aulas de español en busca del dominio de un idioma cada vez más popular entre sus compatriotas. Es un hecho constatado que la población de procedencia latina se está haciendo un hueco cada vez más importante en el país de las oportunidades. De hecho, algunos norteamericanos consideran imprescindible conocer una forma de habla tan extendida en los estados de sureste de EE. UU. y con tanta proyección en latinoamérica y en el resto de Europa.
Estados Unidos es el emisor más destacado de esta iniciativa de la UVA con 77 alumnos en esta edición, le siguen a mucha distancia Italia, con 26 estudiantes, y Alemania, Brasil y Japón, con cuatro representantes cada uno. Los demás aprendices de español proceden de Irlanda, Francia, la India, Bélgica, Letonia, Perú, Reino Unido, China, Canadá y Camerún. Los cursos organizados por la Universidad también han tenido alumnos españoles: ocho se inscribieron en el curso titulado 'Metodología para para Profesores de español como lengua extranjera'.
Distintas modalidades
La variada oferta que la Universidad de Valladolid propuso a sus estudiantes este mes, además de a docentes que quieren dedicar su vida profesional a la enseñanza del castellano, estaba dirigida a los siete empleados de la embajada de España en Washington que pretendían perfeccionar la lengua de las eñes y a los 112 alumnos -33 más que el año pasado en las mismas fechas-, que tomaron parte en el curso intensivo que persigue la profundización del conocimiento del español.
Las clases de gramática y ortografía se entremezclaron con las risas y los viajes que cada participante en el programa de castellano organizó en los fines de semana sin horario lectivo. La coordinadora del departamento de Español de la UVA, Isabel Paúl, reconocía que muchos «aprovechan los días libres para irse a la costa o para coger un avión con destino París, Roma o Canarias». Otra de las opciones de ocio de estos estudiantes apuntaron hacia los recorridos por la región. Ávila, Zamora, Segovia o Salamanca, uno de los principales receptores de interesados en aprender la lengua cervantina, mostraron, durante algunas horas, sus encantos culturales y gastronómicos a los improvisados turistas.
Clases extraescolares
La asimilación de nuevos conceptos y de pronunciaciones enrevesadas para aquellos que hallan en la eñe, el distintivo español por excelencia, un obstáculo en el aprendizaje del español, se vuelve sencilla cuando se le añade algún aliciente lúdico. Con este objetivo, la organización de los cursos preparó una cena a la que asistieron no solo estudiantes de castellano, sino también aquellos alumnos españoles de Centro de Idiomas de la Universidad que estudian otras lenguas.
Excursiones por la provincia, fiestas y talleres son las actividades complementarias que animaron a los más retraídos a unirse al heterogéneo grupo que descubre en Valladolid una ciudad «que les sorprende por sus monumentos y su gente, aunque signifique para la mayoría un choque cultural», comentó Paúl.
Otra propuesta distinta y opcional la formaron las clases de escritura, música y películas que impartió el filipino Marlos Sales, para quien estos programas son un camino más para practicar su español. «Estos talleres reflejan las costumbres y tradiciones de la sociedad española», explica Sales, de manera que ayudan a comprender los entresijos de la cultura castellana.
En los próximos días, las instalaciones del palacio de Santa Cruz volverán a acoger a los estudiantes que se han decantado en este mes de agosto por unas vacaciones educativas. El curso internacional intensivo de Español para Extranjeros será la única oferta de la UVA para los treinta días más cálidos del año.La directora de los cursos de Español para Extranjeros de la UVA, Carmen Hoyos, aprovechó el acto de entrega de diplomas para ceder su cargo a la nueva responsable del área, Carmen Hernández. Durante la despedida, Carmen Hoyos solo tuvo palabras de agradecimiento para la Fundación General de la Universidad, para los profesores y estudiantes, y para los tutores y las familias que los acogieron.