PUEDE que el Karnten no sea un rival demasiado serio, y que el Augsburg, en un campo sin luces, tampoco sea lo más adecuado como piedra de toque, pero al menos el Real Valladolid permite ver algunas cosas que se echaban en falta la temporada pasada. Más aún en los últimos partidos, cuando los jugadores parecían estar ya de vacaciones.
Mendilibar los ha enchufado. A todos. Hasta los descartados corren como si fueran a jugarse la titularidad el primer día. Algunos tienen tantas ganas de jugar que, como Javi Baraja, se exceden y se llevan por delante a un alemán, lo que, jugando en Austria y con un árbitro que se llama Krassnitzer, es comprar boletos para una expulsión.
La actitud del equipo ha cambiado de forma radical. Las premisas de Mendilibar en cuanto a la presión sobre el contrario, el toque rápido y el hacer circular el balón y que corra el rival han surtido efecto en muchos de los jugadores. El equipo del primer tiempo, sin ser un once de gala, dio un repaso en todas las líneas a un 'segunda' alemán que probablemente pueda ofrecer más de lo que se le vio.
El técnico corrige desde la banda a voz en grito. No se corta si tiene que increpar a un futbolista delante de sus compañeros, y se inventa castigos peculiares como hacerles dar una voltereta sobre la hierba si fallan en un ejercicio. Es exigente hasta la extenuación, pero por otro lado parece saber hasta dónde tiene que llegar. Mientras sujeta el látigo con una mano es capaz de dar una palmada en la espalda con la otra. Le gustan los jugadores que se atreven, los que intentan cosas, y de esos hay algunos en este equipo que pueden crecer si lo desean. Álvaro es uno de ellos. El burgalés tiene que demostrar este año que es un jugador de calidad como hay pocos en Primera. Otro puede ser Sisi, un chaval que aúna coraje y calidad con inteligencia dentro y fuera del campo. Y por el camino hay otros más jóvenes pero con igual descaro y ganas de aprender, como Asier o Sergio Asenjo.
El equipo progresa poco a poco, pero progresa. Y eso es importante para recuperar la ilusión perdida. La actitud es la primera asignatura perdida, y están camino de aprobarla si siguen al pie de la letra las consignas de José Luis Mendilibar. Después vendrá la futbolística, cuando los Augsburgs y los Karntens dejen paso al Sporting de Gijón, al Elche y a los demás enemigos de verdad. Y esa será la definitiva. Por eso hay que estar preparados, para que este año la Segunda no nos coja por sorpresa.