 Un operario achica agua en las instalaciones de Seeboden. / A. G. E. |
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Santamaría Uzqueda, Aramayo y Arturo Posada representaron al Real Valladolid en la recepción matinal que ofreció el consistorio de Sankt Veit. El acto, breve y sencillo, consistió en una rueda de prensa conjunta de cinco de los siete clubes cuyas pretemporadas gestiona Fútbol Empire en Austria. Nástic, Elche, Castellón y Catania acompañaron al Real Valladolid.
Tras la rueda de prensa se hicieron las preceptivas fotos, aunque esta vez la iniciativa de un fotógrafo local permitió comprobar el toque futbolístico de los presentes, a los que ofreció un balón para que jugaran mientras saltaban los flashes. El alcalde de Sankt Veit, Gerhard Mock, que además forma parte del Gobierno regional de Karnten, se congratuló de tener en la zona a tantos equipos españoles y deseó que volvieran en el futuro.
En el deseo del alcalde coincidieron los clubes. Todos desearon regresar la temporada que viene, pero «en Primera División». Incluso Santamaría Uzqueda contravino la filosofía exhibida por Carlos Suárez al principio de la pretemporada, cuando eludió hablar de ascenso, y se atrevió a pedir que la próxima pretemporada se vean las caras en Austria pero en una categoría más alta.
La traductora sacó los colores a Santamaría Uzqueda cuando aclaró a los presentes que «este señor fue durante muchos años árbitro de Primera División y se despidió con un Real Madrid-Barcelona que acabó 5-0». El delegado blanquivioleta aclaró que con ese resultado su actuación «no tuvo nada que ver» en el marcador final.
Solo faltaron dos equipos, el Levante y el Hércules. Los de López Caro tenían partido y declinaron la invitación de la organización, mientras que los alicantinos todavía no habían llegado a Austria.
El partido contra el Augsburg llegó a peligrar. Poco después de las cuatro de la tarde se desató una tormenta espectacular que encharcó el césped del modesto estadio del SV Seeboden. Los charcos formados en la banda más cercana a los banquillos y en los córners hicieron temer que el partido se suspendería. Después, como suele suceder en estos casos en Austria, salió el sol, amainó la tormenta y los operarios del club se afanaron en achicar el agua de la mejor manera posible.
La misma tormenta sorprendió al Real Valladolid cuando se desplazaba al lugar del partido. El conductor del autobús, en lugar de aminorar la marcha, adelantó a cuantos coches se le pusieron por delante pese a que la visibilidad era casi nula. Detrás del autocar viajaba un coche de prensa y la furgoneta en la que se traslada el equipaje, cuyos ocupantes llegaron al estadio todavía con el susto en el cuerpo.
La plantilla, y especialmente los utileros, han adoptado a la encargada de la cafetería del campo de entrenamiento de Moosburg casi como una más del equipo. Conocida ya por todos como la 'mama' por su afabilidad y su interés en atender tanto a la plantilla como a la prensa, ha pedido que le dejen un banderín del club como recuerdo, algo que al parecer hacen todos los equipos que han pasado por Moosburg. El equipo ha decidido regalarle una camiseta para agradecerle todos sus desvelos.
Ante el Karnten hubo que convencer al rival de que era mejor jugar con el balón de Nike que tendrá que usar el equipo en la Liga. Contra los del Augsburg, en cambio, ganó el equipo alemán, que quiso que se jugara con un esférico de Adidas.
Los maizales, por cierto, han conseguido finalmente abducir un balón. El Real Valladolid trajo 28 hasta Austria y, para desesperación de Óscar, solo quedan 27.
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