Las obras de la nueva estación de ferrocarril en la capital burgalesa comenzarán el próximo mes de octubre, según las previsiones que el Ministerio de Fomento dio a conocer en la reunión que mantuvo ayer la comisión de seguimiento de la variante ferroviaria. Los trabajos tendrán un plazo de 18 meses, por lo que todas las actuaciones relacionadas con el desvío podrían estar terminadas en la primavera del 2008.
Según las informaciones ofrecidas por Fomento a la comisión -en la que participan también la Junta de Castilla y León, Renfe y el Ayuntamiento de Burgos- la construcción de la infraestructura del desvío estará lista este otoño y en el segundo trimestre del próximo año comenzarían las obras de la superestructura, es decir, la colocación de traviesas, raíles y la electrificación.
Renfe comunicó su rechazo a la «puesta en funcionamiento parcial» de la variante, como pretendía el Consistorio burgalés, por considerarla «técnica y económicamente inviable», según confirmó ayer el alcalde de la ciudad, Juan Carlos Aparicio, tras volver de la reunión en la capital madrileña.