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Israel no ampliará la ofensiva pese a sentirse autorizada por la cumbre de Roma
El presidente del Líbano considera que el envío de una fuerza internacional a su país debe pactarse entre los propios libaneses, o de lo contrario podría estallar una guerra civil
Israel no ampliará la ofensiva pese a sentirse autorizada por la cumbre de Roma
El puesto de observación de la ONU destruido el martes por un ataque aéreo israelí en el que murieron cuatro miembros del FINUL. / EFE
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El Gobierno israelí decidió ayer no incrementar por ahora las operaciones terrestres en el sur del Líbano y mantener los objetivos previstos, pero al mismo tiempo ha autorizado por amplia mayoría el llamamiento a filas de tres divisiones de la reserva, compuestas por entre 36.000 y 45.000 soldados. Ayer se pusieron de manifiesto las primeras divergencias en el seno del Ejecutivo israelí desde el inicio de la guerra, el 12 de julio.

Al término de la reunión se explicó que la función de los nuevos reservistas será sustituir a las tropas que operan en el Líbano, pero el elevado número de reservistas llamados a filas abre la posibilidad de que en un futuro próximo se amplíen las operaciones militares y la invasión hasta ahora limitada del sur del Líbano.

El Gobierno adoptó una solución salomónica entre las posiciones del ministro de Defensa, Amir Peretz, y del jefe del Estado Mayor, Dan Halutz. El primero defendía no incrementar las operaciones, mientras que el segundo deseaba reforzar la presencia de tropas. Al final los ministros decidieron que cualquier ampliación de las operaciones deberá contar con la aprobación expresa del Gabinete.

El ministro de la Seguridad Interior, Avi Dichter, arremetió contra sus colegas que defienden una mayor implicación del ejército en el Líbano, y contra Dan Halutz. «El jefe del Estado Mayor pidió apoyo y se le dio apoyo, pidió tiempo y se le ha dado tiempo», recalcó Dichter.

Israel mantenía ayer la presión con sus ataques aéreos en el sur del Líbano afirmando haber obtenido el acuerdo de la conferencia de Roma, tras perder nueve soldados y sufrir severas condenas por el bombardeo de un puesto de la ONU donde murieron cuatro observadores.

Presiones

«Ayer obtuvimos en Roma la autorización para continuar nuestras operaciones hasta que Hezbolá deje de estar presente en el sur del Líbano y sea desarmado», declaró el ministro de Justicia Haim Ramon a la radio militar israelí.

La conferencia internacional de Roma no logró el miércoles formular una petición conjunta de alto el fuego inmediato en el Líbano, ya que Estados Unidos resistió con firmeza a las presiones de la mayoría de los demás países participantes.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleeza Rice, había insistido en que el alto el fuego debía ir acompañado imperativamente de un plan de paz global para la región.

El encuentro entre ministros de Relaciones Exteriores de 15 países se contentó con un llamamiento a «trabajar inmediatamente para alcanzar con toda urgencia un alto el fuego».

El primer ministro libanés hizo un llamamiento a un cese de las hostilidades, afirmando que su país ha «sido hecho pedazos» por la ofensiva de Israel.

Los participantes en la reunión de Roma solo consiguieron ponerse de acuerdo en la fórmula que expresa su «determinación de trabajar inmediatamente para conseguir con toda urgencia un cese del fuego».

Fuerza Internacional

Al mismo tiempo, propusieron el envío de «una fuerza internacional bajo mandato de la ONU».

Sin embargo, la idea de esta fuerza fue casi inmediatamente cuestionada, y Australia, que perdió uno de sus hombres en el puesto de la ONU bombardeado por Israel, la calificó de «misión suicida» mientras no exista un cese del fuego durable.

En cualquier caso, Washington estaba satisfecho de los resultados de la reunión de Roma y rechazó la consideración de que un cese del fuego urgente fuese un fracaso.

El general Udi Adam, comandante de la región militar norte de Israel, indicó que la ofensiva «duraría aún varias semanas». El primer ministro Ehud Olmert estimó por su parte que la operación «no durará más meses».

La petición de una amplia movilización de reservistas hacía esperar que el Gabinete para Asuntos de Seguridad de Israel ordenara a las Fuerzas Armadas ampliar los ataques en territorio libanés, pero finalmente el gobierno de Tel Aviv declaró que mantendría la táctica de ataques puntuales y justificó el nuevo reclutamiento llevado a cabo en el relevo de algunos de sus combatientes.

El presidente libanés consideró ayer sobre el eventual despliegue de una fuerza internacional en el sur del Líbano, que deberá ser pactado entre los mismos libaneses, pues de lo contrario -sostiene- se cierne sobre el país la amenaza de «una guerra civil, que será mucho peor que el ataque israelí».

Imparcialidad

Por otra parte, el vicepresidente de Siria, Faruq al Chara -en una reunión con Nayef Hawatmeh, líder del Frente Democrático de Liberación Palestina (FDLP)-, reiteró ayer su apoyo al Líbano y a los palestinos en «su lucha contra Israel», y condenó la «imparcialidad de EE. UU.».

Las posibles salidas a la crisis es uno de los asuntos que la delegación de la Unión Europea que visita la zona trató ayer con las autoridades de Israel, antes de viajar al Líbano.

La comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldnder, advirtió de que «las acciones militares no pueden proporcionar soluciones duraderas en Oriente Próximo», y subrayó la necesidad de «una perspectiva política» para resolver la crisis entre Israel y el Líbano, pero también en alusión al conflicto palestino-israelí.



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